Histórico

Un solo paso bailó Medellín por la paz

AYER SE CONMEMORÓ el Día Mundial por la Paz con una jornada llena de música, en Carabobo Norte. Los asistentes participaron en una coreografía del tema oficial de este día, llamada Madre Paz, que se venía ensayando en diferentes puntos de la ciudad.

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21 de septiembre de 2011

De esas veces en las que la piel se pone de gallina y es inevitable, y en las que todo el mundo dice: "¡Uf!, muy bonito". Los artistas, los que bailaron, los que simplemente miraron y hasta los de la logística que andaban a las carreras... Todos se emocionaron porque de verdad impacta ver a cerca de 10.000 mil personas unidas por una coreografía.

La gente llegó a Carabobo Norte desde antes de las tres de la tarde, hora de la cita para celebrar el Día Mundial de la Paz. Con camisetas blancas, niños, adultos y abuelos llenaron este espacio desde el Jardín Botánico hasta la estación del metro Universidad. Querían demostrar que se habían aprendido los pasos de Madre Paz, el tema oficial.

Entonces, Ítala María Díaz de González, con su falda azul, su broche dorado sobre la camisa blanca, y sus tenis brillantes, empezó a moverse para calentar. Es de Magangué, pero como lleva tres años en la ciudad, decidió que participar era su manera de demostrar lo mucho que quiere a Medellín.

A sus amigas les dio manzanas finamente cortadas, pero un poco renegridas por el calor, pues ayer el clima ayudó y el agua solo salió de las bolsitas que se regalaron a los asistentes y que se rociaron para refrescarse.

"Será una tarde de paz y mucha música", sentenció el presentador de la actividad, a la que llamaron Baila por la Paz.
Radio Caliente empezó con sus canciones y en ellas una frase resaltó "Caliente es el ritmo" y hubo histeria.

Se abrieron las sombrillas para tapar el sol y los gritos por los grupos que subirían al escenario retumbaron: Crew Peligrosos, Lilith, Tr3s de Corazón y Rey Gordiflón. "Vine a disfrutar de esta gran fiesta. Los jóvenes no queremos más violencia y por eso mejor nos pegamos del arte, de la música y del baile", afirmó Brian Flórez, de 15 años que llevó los pasos de Madre Paz bien aprendidos.

La paz, agregaron sus amigas, Kelly Acosta y Estefanía Tobón, es lo que "uno siente en el hogar y Medellín es nuestro hogar. Es vivir sintiendo amor y tratarnos como hermanos". 

Mucho ritmo
Ítala se puso una gorra y mostró su sonrisa con varios dientes dorados que le combinaban con su broche. Sonaron las trompetas, ya iba a sonar Madre Paz. Ella se alistó, guardó las manzanas y extendió los brazos. "Madre paz tú me das felicidad, madre paz tú me das tranquilidad, madre paz tú me das la sensación que hay un futuro sin violencia en esta nación".

Mano izquierda arriba,  luego la derecha; caminata a un lado y, luego, al otro. Y el público, apretado y acalorado, se fue coordinando.

"Cuantas vidas perdidas, por no saber amar. La arrogancia, la guerra, la intolerancia, se tienen que acabar", se coreó y los pasos   eran de cumbia. Con los acordeones, la rumba se prendió. "¿Ensayamos tanto para una sola vez? ¿Lo volvemos a hacer?", preguntó Hildebrando, compositor del tema.

Ítala movió su falda y Sofía Colorado con unas orejas de conejo y un vestido rosa, explicó que aunque detrás del disfraz hay tristezas, "cuando nos reunimos en un evento como este hay alegría y quedamos contagiados".
Y todos siguieron bailando  y tarareando: "Abre los brazos al cielo, regalando una sonrisa a la vida, así lograremos el sueño de vivir juntos en armonía".