Histórico

Una Antioquia marginada

La clase política antioqueña lamentablemente no ha hecho valer, ante las entidades nacionales, las obras prioritarias para el desarrollo de la región y exigir lo que, en justicia, nos corresponde. Ojalá no sea demasiado tarde para que, además de dejar constancias de última hora, participe activamente en la defensa de proyectos como las Autopistas de la Montaña.

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15 de diciembre de 2011

Con justa razón, y con igual indignación, se dan hoy voces de alerta sobre el marginamiento que sufre Antioquia en el reparto de los recursos nacionales, en lo que tiene que ver con la asignación presupuestal y la participación en la distribución de las regalías.

En las altas esferas del Estado, y en los despachos de Planeación Nacional, sin que en la contraparte podamos atribuir con claridad de quién es la responsabilidad -que se "chutan" entre sí la Gobernación y los congresistas antioqueños, quienes deberían actuar coordinadamente-, Antioquia ha sido marginada en el reparto de los necesarios recursos del Estado, a los que aporta en forma tan considerable con sus impuestos, como fruto del esfuerzo de sus habitantes y sus empresas.

De 22 billlones girados a la Nación por concepto de impuestos sólo recibiremos 2.2 billones de pesos el próximo año. Y en el plan de distribución de regalías, que se revelará antes del 31 de diciembre, quedamos, prácticamente, por fuera.

Es realmente inconcebible, incomprensible y deplorable, que Antioquia sea tratada de esta forma. Quizás nuestra fama para superar dificultades, unida al empuje de nuestra gente haya llevado a los burócratas centralistas a formarse una falsa imagen sobre nuestra riqueza o autosuficiencia. Pues no señores, Antioquia, al igual que las demás regiones del país, merece también que se le retribuya en proporción a su aporte y al tamaño de sus necesidades.

Pese a tener una participación del 13,6 por ciento en el Producto Interno Bruto Nacional, nuestro Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas es del 23 por ciento. Y por culpa de nuestro propio centralismo somos también una región inequitativa, pues de este Índice, el 15,9 por ciento corresponde al área central, mientras que en el resto del Departamento asciende al 47,5 por ciento. O sea casi la mitad de la población está bajo la línea de pobreza.

Pero lo más alarmante es que nos estamos quedando rezagados por falta de infraestructura. Y en este rubro es donde más se va a notar el castigo ante la disminución de los recursos del Estado.

Aunque seguimos confiando en las gestiones que hará nuestra dirigencia, porque es su deber ineludible, para hacer realidad las Autopistas de la Montaña, no está claro por qué lado provendrá el aporte de la Nación, considerando que este proyecto, importante no sólo para Antioquia sino para todo el país -porque son las verdaderas autopistas para la competitividad-, no está incluido en la lista de prioridades, en la propuesta gubernamental contenida en el documento "Ejercicio de priorización de proyectos de las regiones", según la denuncia de varios congresistas antioqueños.

No es el momento histórico para agitar viejas banderas federalistas y menos separatistas, en un mundo que tiende a la globalización y la integración, pero sí consideramos de justicia con la importancia de Antioquia, con lo que representa en el presupuesto de la Nación y con lo que le aporta al país en los diversos ámbitos, que se revise bien cuál es el apoyo presupuestal, tanto a nivel de recursos como de distribución de los mismos, y que en el tema de las regalías se nos dé lo justo, ni más, ni menos.