Histórico

Una botella de ron pa'l flaco

05 de noviembre de 2011

"- Quieto o te la exploto -grita el ladrón mientras le apunta con el revólver a la cabeza. Efraín, al igual que todos los días, hace veinte años se levanta a las cuatro de la mañana. Se alista rápidamente y se dirige hacia su trabajo. Vive en unión libre con la madre de sus cuatro hijos y por el horario de su trabajo prácticamente no tiene tiempo para estar con ellos. "Uno desearía tener más tiempo para salir o para estar con ellos, pero no se puede ¿Qué hace uno con tener tiempo y no tener plata para sostener la familia?".

Ese relato, rematado por la contundente frase, hace parte de la publicación Una botella de ron pa'l Flaco : 24 crónicas escritas por estudiantes de la Universidad Icesi de Cali bajo la coordinación de Harold Kremer -cronista, escritor de numerosos cuentos, ganador de varios concursos nacionales y docente de la asignatura Taller de Crónica.

Pareciera que este género se ha abierto espacio en los claustros universitarios, porque en los medios de comunicación es la noticia la que gobierna. Alejandro López, director de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle, ha señalado que el periodismo debe dar cabida a otros géneros, que le entreguen al lector los datos de contexto que le permitan comprender las razones y las implicaciones de los hechos.

Estas crónicas retratan esa Cali azotada por la violencia callejera, atravesada por el narcotráfico; le dan voz a sus víctimas, pero también narran la forma como la gente convive con los otros, trabaja, sufre, ríe? en fin: se da un lugar en el mundo.

Una de las protagonistas del libro es Juliana. Su narración dice: "Tuve un novio con el que duré un año, pero todo fue para aparentar que no me gustaban las mujeres. Así podía estar con un hombre, casarme y al año separarme para no quedar como la solterona ni como la lesbiana.

Me acuerdo que una vez soñé que me daba un beso con una mujer y amanecí súper confundida. ¿Será que soy gay? Yo no puedo ser lesbiana, pensaba. Me dio durísimo. Las etapas más horribles que he vivido fue cuando empecé a darme cuenta de mi sexualidad y, otra, cuando le conté a mis papás.

He pensado en casarme con mi novia, o con otra mujer, pero sí quiero tener hijos, preferiblemente a través de inseminación artificial. Mi novia me hizo caer en la cuenta de que por encima de cualquier cosa, mi felicidad era lo más importante y que no debía sacrificarla por nada ni por nadie, mucho menos por "la sociedad". También me escribió esto: "Si se hace tarde para saber quién se es, se hará tarde para ser. Aprovecha tus sueños antes de que se escapen".

Estos dos relatos dan pincelazos profundos de la vida cotidiana de los caleños, plasmada en historias conocidas o vividas por los mismos estudiantes de la Icesi. Sin duda, es este un ejercicio que permite que los estudiantes se salgan de los moldes establecidos por los medios de comunicación y puedan observar, tocar, oler y degustar esa ciudad oculta para quienes ojean con rapidez los titulares de los periódicos.

Hay que rescatar la crónica, incluso en nuestros medios locales hace falta ese género que ha formado no sólo a grandes escritores, sino también que le ha dado olfato investigativo a rigurosos reporteros como Juan José Hoyos y Germán Castro Caicedo.

Con esta publicación la Universidad Icesi hace una importante contribución al periodismo colombiano: implícitamente llama a una reflexión por parte de sus futuros profesionales sobre la ciudad que habitan. ¿Qué ciudad habitamos los medellinenses?