Una catástrofe para la historia
Los germanos cobraron revancha y volverán a una final. En Asía-2002 había caído 2-0 ante Brasil.
Brasil encajó el peor revés imaginable en su larga y dorada historia mundialista y en su propio país, ante un adversario como Alemania superior que no tuvo piedad del anfitrión, al que ganó (1-7) por primera vez en partido oficial para arreglar todas las venganzas por saldar.
Tal y como sucedió en 1950 en Maracaná, el estadio Mineirao de Belo Horizonte testificó una de las más bochornosas páginas del pentacampeón. Pocas veces sonrojado de manera similar. Fueron cinco en la peor media hora en la historia del fútbol brasileño, cuatro de ellos en un lapso de seis minutos.
Por segunda vez, Brasil no pudo ganar un Mundial en casa. El "Mineirazo" de Alemania no se produjo en la final, como el "Maracanazo" de 1950 ante Uruguay. Pero en muchos sentidos fue un revés más catastrófico todavía.
Para empezar, fue la peor paliza de su historia, peor que el 6-0 de 1920 ante Uruguay en la Copa América. Ni hablar de los mundiales, donde el revés más abultado era el 3-0 que Francia le endosó en la final de 1998. Brasil nunca había permitido cinco goles en un solo tiempo en una Copa Mundial.
El convencimiento de que la energía, el empuje, la historia y la condición de local bastaban para lograr el éxito Mundial que se resiste desde el de Corea/Japón 2002 fue un error del que no quiso ser consciente Luiz Felipe Scolari. En cuanto encaró a un adversario con pedigrí se derrumbó.
Fue una primera parte plagada de eficacia. El fruto de un equipo trabajado desde el 2008 que minimizó a un puñado de individualidades sin armazón. En la parte complementaria redondeó la faena.
Brasil se encomendó a la baja de Neymar para acrecentar el aliento y la presión sobre el rival. David Luiz encarnó el papel de líder, pero ni él ni sus compañeros pudieron parar la jerarquía germana.