Histórico

Una frontera para tres municipios

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01 de enero de 1900

  • Al nororiente de la ciudad se tocan límites de Medellín, Copacabana y Bello.
  • Los municipios del Aburrá norte comparten la vereda Granizal.
  • En este punto se da una integración de los sectores urbanos y rurales.
Por
Juan Carlos Monroy Giraldo
Medellín

A pocos metros del caserío El Siete, de Bello, sin que ninguna señalización lo indique, se llega al municipio de Copacabana. Hasta allí se extiende la vereda Granizal.

La razón es simple. La vereda es compartida por ambos municipios. Y así lo reconocen las secretarías de Planeación de Copacabana y Bello. Pero en ese límite también se tocan con una parte de Medellín.

A la vereda Granizal se llega por la vieja carretera a Guarne.
El lado de Copacabana se diferencia por el frío y por un paisaje dominado por los extensos cultivos de cebolla incrustados en las laderas de los cerros que bordean la vereda.

La economía de este sector se basa en su totalidad en la actividad agrícola. Aquí se produce tal cantidad de cebolla, que la vereda es el principal productor de este producto de toda el área metropolitana.

También existen cultivos de hortalizas y algunas fincas pequeñas dedicadas a la ganadería tradicional.

Al igual que ocurre con la parte de Bello, los campesinos de la zona comercializan sus productos en Medellín, no sólo por la presencia de la Central Mayorista, sino porque la distancia es menor con Medellín.

"Ir hasta Medellín le toma a uno media hora, en cambio llegar hasta Copacabana más de una hora", afirma el campesino Gonzalo Marín.

Aunque no existe nomenclatura en las calles ni ningún tipo de señalización, la comunidad de la zona tiene claro que en este punto confluyen los límites entre Medellín, Bello y Copacabana. Todo un fenómeno de conurbación.

El lado de Bello
Los habitantes de la vereda Granizal, en la parte de Bello, dicen que hasta allí llega Medellín por su costado nororiental. El límite, según ellos, es la quebrada La Seca y el final de la carretera pavimentada.

En esta frontera entre Medellín y Bello, la integración del sector urbano y rural se da de manera estrecha.

Los habitantes de la vereda Granizal son en su mayoría población campesina proveniente de regiones apartadas del departamento, quienes llegaron desterrados por la violencia.

Ellos reconocen que pertenecen a Bello, pero advierten que su relación con esta localidad es casi nula y que las actividades cotidianas de los habitantes de este sector se desarrollan en Medellín.

"Los niños estudian en escuelas de Santo Domingo Savio, la gente trabaja en Medellín, compra en Medellín y viaja en buses de Medellín", dice Héctor Ramírez, líder comunitario de El Siete.

No sólo a la cercanía con la parte nororiental de Medellín se debe esta dependencia. El hecho que no existan vías de comunicación entre Bello y este caserío también contribuyen con esta situación.

Conurbación: un área sin divisiones
Los límites entre Medellín, Bello y Copacabana, a diferencia de otros, no existen de manera física. Esta situación se debe al fenómeno de la conurbación, un proceso por el cual una área urbana crece y se integra en forma física y funcional con los centros urbanos que están a su alrededor o a sus vecinos. La conurbación ignora límites geográficos y físicos de los municipios y pasa por encima y alrededor de ríos y masas de tierra. Las relaciones entre sus habitantes se integran de manera radical.