Una iniciativa esperanzadora
En días pasados apareció en las páginas del periódico El Colombiano la propaganda del nuevo producto de Unibán: platanitos fritos con distintos sabores. Aunque en un principio estos productos sólo se distribuirán en los mercados del departamento de Antioquia, cabe esperar que muy pronto estén en los mercados del resto del país y, en especial, del mundo.
Por años se ha visto que, dada la diversidad de pisos térmicos y condiciones agroecológicas del país, la diversificación de la canasta productiva agropecuaria constituye una oportunidad que el país no ha sabido aprovechar y a la que las políticas sectoriales le han dado la espalda. La visión que ha prevalecido es la de la especialización en pocos productos. Todavía hoy prevalece el paradigma productivo de las grandes agriculturas extensivas en el uso del factor tierra. De allí que en los discursos oficiales se hable de la "recuperación" del área sembrada como un gran logro de la política pública. Esto ha llevado a un cierto desdén por la diversificación productiva y a la negativa a dejar que se expresen las ventajas comparativas que en materia agropecuaria tiene el país. Adicionalmente, y aunque el país ha avanzado en los procesos de agregación de valor en las zonas rurales y en el desarrollo de una agroindustria más diversificada en términos de productos, la canasta exportadora agroindustrial continúa siendo muy limitada.
Una mirada retrospectiva del desarrollo de los mercados internacionales de bienes agropecuarios muestra, entre otras cosas, que, además de los altos crecimientos en las participaciones de algunos productos, como las frutas, las hortalizas y los pescados, la producción de los bienes con algún nivel de transformación crece a altas tasas y aumenta, progresivamente, su participación en el total del comercio agrícola. Otro hecho, no menos importante, consiste en la gran diversidad de productos agroalimentarios que hoy se comercializan. El mundo demanda, en materia alimenticia, diversidad de productos, presentaciones y calidades.
En el caso de los platanitos fritos, en principio, se podría pensar que llevar un nuevo bien de consumo a la mesa de las familias del mundo constituye, por motivos culturales, una barrera difícil de superar. La verdad es que este tipo de productos bien puede ser promovido, a nivel de los países desarrollados, a la sombra del colosal e importante mercado de las papas fritas. Para ello, lo que debería hacer el país, y que ha estado en mora por muchos años, es adelantar un estudio de mercado que evalúe, muestre y proyecte las oportunidades que hay, la magnitud del mercado, la estrategia que se debe utilizar para ser exitosos al igual que el tipo de presentaciones, sabores, calidades, contenidos, etc., que se deben impulsar. Infortunadamente, el gobierno central no le dedica mayores recursos a este tipo de actividades, pues las prioridades están centradas en apoyar los cultivos de sustitución de importaciones.
El tipo de iniciativas como la de los platanitos fritos tiene, además, la gran ventaja de que, en su gran mayoría, la producción de plátano está a cargo de pequeños productores y es intensiva en el uso de mano de obra.
Ojalá que el plan de negocios que tiene una organización de la solidez, las capacidades y el conocimiento de Unibán con la empresa de producción de platanitos fritos incluya la meta de incursionar, de manera sólida, en los mercados externos. Ello se convertiría en un ejemplo de la senda de desarrollo y crecimiento que hacia el futuro puede seguir la agricultura colombiana. Además, así, el país iniciaría el necesario proceso de diversificación de su canasta exportadora bajo principios no sólo de competitividad sino de equidad y de explotación adecuada de sus recursos naturales.