Histórico

Una mirada para ver cómo leemos

MEDELLÍN TIENE UN observatorio de lectura y escritura que busca desarrollar acciones para convertirla en una ciudad lectora. Ya hay una primera mirada, pero hay que seguir trabajando.

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15 de diciembre de 2011

Todavía no está la respuesta, pero ya andan haciendo lo más importante: observando. Después será cuestión de analizar, para que las acciones sean sobre lo que realmente se necesita.

La primera mirada dice, por ejemplo, que entre 2.769 personas, de más de 12 años, el 91.1 por ciento señala que le gusta leer y al 8.9 restante, que no. Asimismo, que leen por gusto o entretenimiento (65.4 por ciento), exigencia académica (28.2), cultura general (27.6), trabajo (9.3), otro (3.1) y moda (2.0).

La explicación señala que "los resultados anteriores permiten intuir que puede ser un indicador para la ciudad, donde sus habitantes ven en la lectura una actividad para recrearse".

Esta encuesta es parte de la primera fase de las acciones del Observatorio de lectura y escritura, que desde hace seis meses viene planteándose retos en cuanto a las dos palabras de su nombre.

Y si bien son datos que todavía hay que analizar, porque la encuesta se hizo en espacios lectores (bibliotecas e instituciones educativas, entre otros), lo que focaliza la muestra, es un primer paso para esa tarea que tienen de mirar cómo se lee en Medellín, cómo se comportan sus lectores y otras preguntas similares, y entonces sí empezar a realizar acciones que permitan convertirse en una ciudad lectora.

El observatorio hace parte del Plan municipal de lectura Medellín una ciudad para leer y escribir y, según expresa Margarita Villada, coordinadora del plan, es el primer observatorio de este tipo en el país. "La experiencia más cercana es España". Porque los hay de cultura, de educación, pero dedicado al tema en específico, este es el primero.

El observatorio "es un espacio de construcción de conocimiento colectiva, de reflexión y acción, y una herramienta para diagnosticar una situación, en este caso la lectura y la escritura", explica Margarita.

La primera fase quiso desarrollar cinco componentes que tienen que ver con el diagnóstico institucional de las organizaciones, los espacios y comportamientos lectores, el sistema de evaluación, el sistema estadístico y también las comunicaciones y la sostenibilidad del proyecto.

Desde el plan y hasta el observatorio lo que se busca es mejorar los indicadores y lograr que las letras atraigan a más medellinenses.

El observatorio está en su primera fase, ya consolidado como tal, y acompañado por un comité conformado por 22 instituciones que tienen alguna relación con la lectura, la escritura y su promoción.

De aquí en adelante les queda mirar los datos, seguir haciéndose preguntas y ampliar la muestra de la investigación.

Hay unos primeros pasos, que les indican, guardadas las proporciones, que la gente no lee, principalmente, porque no tiene tiempo (43.4 por ciento), prefiere otras actividades (13.3), tiene problemas de visión (11.3), le parece aburrido (8.9) o nadie lee en el hogar (5.2), por señalar algunas de las opciones.

Otro dato más: en el resultado de la muestra, un 57 por ciento lee entre uno y cuatro libros al año. El 16.3, entre 5 y 8 al año. Ninguno, el 13.3. Y unas esperanzadoras: 7.4 entre 9 y 12, y el 6.0 por ciento, más de 12.

El trabajo sigue por los lados de seguir construyendo colectivamente. Y seguir mirando. Ellos tienen lo principal: las ganas de que todos quieran leer.