Una visión del 7 de agosto
Es una fecha nacional, marcada en los almanaques con tinta roja para llamar la atención de los colombianos; no se trata de una fecha común y corriente sino de la fecha que indica el día, el mes y el lugar donde se libró la batalla que cerró con valentía la Independencia de la Nueva Granada del colonialismo español después de diez años de continuos enfrentamientos, desde el grito de independencia el 20 de julio de 1810 y 426 años de colonialismo español.
Es una efemérides patria que es obligación y bueno recordarla con todos los honores del caso, con izada de bandera en todos los edificios de habitación y públicos, cantando el himno nacional en todas las instituciones educativas.
Pero parece y da la sensación que el 7 de agosto de 1819 se borró de la memoria de los colombianos esa famosa batalla, la última y definitiva de la Independencia, donde intervino lo más granado de los cuadros libertadores: Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander al frente de las tropas revolucionarias ordenando una carga impetuosa y simultánea contra los generales españoles Barreiro y Jiménez que se coronó con el triunfo. En ese día quedó sellada definitivamente la Independencia de Colombia.
Vivamos nuestra historia patria, tenemos patria y no se la entreguemos a nadie: no olvidemos "que de nuestra patria, soy y somos pedazos", como decía Miguel Antonio Caro en su acto de adoración a la patria o república Independiente de Colombia.