Histórico

Urgen medidas, pero no otra Orión

PESE A QUE la violencia se recrudeció en la comuna 13, autoridades y expertos afirman que no es necesario otra intervención militar, como en octubre de 2002. Los habitantes están divididos sobre otra operación Orión, pero coinciden en la necesidad de empleo.

Loading...
14 de agosto de 2010

Lo primero que sintió Andrés esa madrugada de miércoles fueron las hélices de los dos "gigantes" que sobrevolaban el cerro por donde vivía. Pasaban despacio y muy bajito, casi "que tocando el techo de latas y cartón de mi casa".

Hasta ese 16 de octubre de 2002, los únicos helicópteros que Andrés y su hermano conocían, eran dos juguetes de plástico que su madre compró en un remate en la plaza Minorista de Medellín y que sin olvidar la tradición, el Niño Jesús les regaló la Navidad anterior.

Por eso cuando Andrés, quien para ese entonces tenía 8 años, se asomó a las 4:15 de la mañana a su ventana de madera, un ventarrón lo devolvió a la cama. "Ahí fue cuando pude ver muchos soldados y policías regados por la montaña a oscuras. Después comenzó una balacera que duró casi dos días".

Esos son los recuerdos de este joven, ocho años después de la operación Orión, que para muchos fue una intervención que le devolvió la calma a la comuna 13, pero para otros, fue un campo de guerra en el que sufrieron las consecuencias muchos civiles.

"En medio estuvimos nosotros, hasta que algunos se atrevieron a salir con banderas pidiendo que parara el fuego. Hubo muchos heridos y no sé cuántos muertos", recuerda Andrés.

Esos recuerdos de guerra fueron revividos el pasado miércoles, cuando de forma inesperada, integrantes del combo "La Agonía" llegaron hasta el barrio Juan XXIII y dispararon con armas cortas y largas contra la parte alta del barrio. Escondidos en la ladera, los otros respondieron de la misma forma.

"No queremos otra situación como la de 2002. No queremos vivir más esta guerra. Queremos estar en paz y que no nos metan más en medio del conflicto", pide Andrés.

¿Se necesita otra Orión?
Las voces de los residentes de la comuna 13, que diariamente padecen las balaceras, las fronteras invisibles, el cobro de vacunas y le ven la cara a la muerte, están dividas respecto de si se necesita otra operación militar como la Orión, para recuperar la tranquilidad en la zona.

Andrés se niega. "Nosotros pensamos que no es necesario algo así, sino mirar qué otras opciones tiene la Alcaldía para los jóvenes inmersos en ese conflicto".

Contrario a Andrés, uno de los líderes de la comuna 13 dice que "sí es importante una operación como Orión, porque por acá no mandan las autoridades sino los integrantes de los combos que son muchachos de 13 a 16 años que uno vio crecer".

El general Alberto José Mejía, comandante de la IV Brigada del Ejército, explica que las condiciones en las que se dio la operación Orión fueron muy distintas a las que se presentan ahora. Por eso no cree necesario una intervención de ese tipo. "Esa fue una operación contra guerrilla urbana, que se manejó dentro de la ciudad. Las tareas y el propósito era neutralizar la presencia de insurgentes o darlos de baja si oponían resistencia. Ahí no tenemos un blanco que se pueda catalogar como guerrilla urbana, no aplica esa intervención", dice el general Mejía.

Esta versión fue apoyada por el director de la Policía Nacional, el general Óscar Naranjo, quien precisó que "debemos buscar otros mecanismos, porque la situación ahora es distinta. Necesitamos trabajar de la mano entre todas las instituciones del Estado para intervenir esa comuna de otras formas. No es necesaria otra operación Orión".

Para el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, la problemática actual se centra en que "allí se mueven criminales que están identificados y que hay que judicializar. Criminales con capacidad de manipulación sobre sectores diversos de sus propios barrios. El Estado tiene que ser más audaz, haciendo lo que sea pertinente bajo estas circunstancias y más inteligente a la hora de aplicar medidas contra ellos".

El ex senador Jorge Enrique Vélez desde hace dos años se ha manifestado a favor de una intervención, no sólo en esa comuna sino en otras de Medellín que padecen los mismos problemas. Por eso cree necesaria otra operación similar a Orión, pero con otras características.

Vélez afirma que "la problemática está centrada en el narcotráfico, por lo que habrá que hacerla bajo la estrategia de una lucha contra este flagelo porque ese es el problema de Medellín. Eso acompañado por una gran campaña en contra del consumo de drogas. Cualquier decisión que tomemos en materia de orden público, si no sacamos a los jóvenes del consumo, se va a perder".

EL COLOMBIANO consultó varias Ong. Su respuesta coincidió en que para la capital antioqueña una operación como la Orión no es necesaria. "Revivir una experiencia como esa sería traumático para la comunidad, más cuando hubo denuncias de violación de derechos humanos", concluyen.

Posibles soluciones
La delegada para los Derechos Humanos en Medellín, Ana Patricia Aristizábal, expresó que las razones del conflicto que se vive ahora en la comuna 13 son multicausales. "Hay una situación de tiempo atrás de una cultura mafiosa, situaciones recogidas del conflicto paramilitar y político que se vivió allá. De la negociación que hizo el paramilitarismo con el Estado quedaron muchos rezagos". Dice que no es una situación que podamos dar por cerrada, hay asuntos por resolver.

"Como solución, debemos hacer un trabajo más fuerte en cultura ciudadana, mucha más fuerza de la justicia para que se puedan judicializar y que ciertas personas entiendan que es necesario el peso de la ley", afirma Aristizábal.

Para la Corporación Jurídica Libertad, si lo que sirve para la comuna 13 es otra operación Orión, eso es cínico porque no logró pacificar ni superar el problema de la violencia. No es garantía para la paz y la comunidad.

Diego Corrales, consultor en Seguridad y Políticas Públicas, ve como una de las alternativas para solucionar el conflicto la creación de una Alta Consejería para Medellín y Antioquia que incluya el Bajo Cauca y el Urabá antioqueño, que se encargue de estos asuntos diariamente.

"Si no hay una movilización social en contra de esta situación, es muy difícil. Es importantísimo el tema de la confianza y la credibilidad, que la gente sienta que puede volver a creer en las autoridades y en la misma gente", precisa.

Las posibles soluciones se empiezan a escuchar. Mientras tanto la población sigue atemorizada y con la incertidumbre de que, después de este incidente, las aguas vuelvan a bajar y los combos tomen fuerza de nuevo.

"No basta solo con capacitar a los jóvenes y luego enviarlos a la casa con el diploma. Necesitamos opciones de empleo de verdad. De esta forma, subsanaremos las necesidades y no se verá a los jóvenes metidos en el conflicto por falta de pan en su mesa", enfatiza Andrés, quien no quiere recordar a "Orión", y mucho menos ver su comuna revestida otra vez de sangre y fuego.