Histórico

Uribe no puede salvar al uribismo

05 de marzo de 2010

Con la decisión de la Corte Constitucional se acaba el limbo creado alrededor del Presidente. Por un lado quienes han sido sus alfiles podrán empezar a crecer con vuelo propio y por el otro, la oposición tendrá la posibilidad de mostrar, sin el temor de enfrentar a un político como Álvaro Uribe; que como ellos dicen, sus tesis son las adecuadas para el momento que vive Colombia.

Si algo queda claro ahora es que la figura antiquísima de a rey muerto, rey puesto, se hará patente como nunca antes en nuestro país: Uribe no tendrá la posibilidad de direccionar efectivamente a su coalición y sólo en las manos de los múltiples candidatos que han sido seguidores suyos, está mantener al uribismo en el gobierno o ceder la presidencia el próximo 7 de agosto.

La razón de esto es que como no habrá guiño del Presidente para nadie (porque eso sería el detonante que explotaría su grupo en mil pedazos), todos los que vienen haciendo la fila se sentirán con el derecho de autodeclararse ungidos, contando además con argumentos para esto: ser la que parió la seguridad democrática, ser el más parecido a Uribe, ser el ministro que más golpes les dio a las Farc, ser la que propuso la primera reelección y otros tantos que sacarán en estos días de campaña.

Sin embargo creo que con el andamiaje que tiene montado Juan Manuel Santos dentro de su partido y al ser percibido como el heredero, podrá capitalizar una cuota inicial que bien trabajada le daría para llegar fácilmente a la segunda vuelta; siempre y cuando Arias sea elegido dentro de una semana como candidato del Partido Conservador.

Del otro lado andan en las mismas: ni Pardo, ni Petro, ni Vargas Lleras se pondrán de acuerdo. Habrá una enorme dispersión de votos en el oficialismo y en la oposición y en estos casos, el que capitaliza la volatilidad es el que encarna una tercería atractiva. Con seguridad los tres del Partido Verde llegarán a la campaña de Sergio Fajardo antes de la primera vuelta para consolidarla, lugar donde además irían los indecisos y los menos radicales, que se ahuyentarán de los dos extremos por la campaña negativa que vendrá.

Así las cosas, en las propias narices de Uribe que no podrá hacer nada, la segunda vuelta podría darse entre Santos y Fajardo, y si esto llega a pasar, no me cabe la menor duda de que el ex alcalde ganaría.

Sin embargo no todo está dicho aún: los uribistas tienen en sus manos unirse desde la primera vuelta y vencer, o atomizarse y entregar el poder.

P.S.: El 26 de diciembre, cuando todavía no había fallo negativo del ponente y la mayoría decía que la Corte aprobaría el referendo, dije en estas mismas páginas que en febrero Uribe tendría que despedirse de un tercer período. Una de dos: me estoy volviendo vidente o la política en Colombia es supremamente predecible.