Histórico

Uribe y sus “uribitos”: Sin Agenda Social

16 de marzo de 2009

“…Y lo que creo es que cada vez que el ex presidente diga algo contra el Ministro, eso debería volverlo Santos parte de su campaña, porque así como no hay nada que más daño haga que tener el apoyo de Samper, tampoco hay nada que más beneficie que tenerlo en contra”. (El Tiempo, 15 de marzo de 2009, página 1-6 nación, entrevista con el Vicepresidente Francisco Santos).
“El gobierno no se ha rajado en nada” (El Colombiano, 8 de marzo de 2009, página 18ª, entrevista con J. Obdulio Gaviria).

¡Qué vaina!, según el ex asesor presidencial J. Obdulio, el presidente Uribe no se ha equivocado en nada, lo cual nos reenvía a “Alicia en el país de las maravillas”, en virtud de un maquillado montaje de marketing, a través del cual los reales éxitos de Uribe en lo pertinente a la seguridad democrática con respecto a la guerrilla y al control de las principales vías del país, que dieron fin a las fatales y tenebrosas “pescas milagrosas” tapan todo y fueron el clímax definitivo para su 1er triunfo electoral en el año 2002; en verdad que las aberrantes e inhumanas “pescas milagrosas” fueron y son el eje de las 2 elecciones de Uribe y posiblemente de su 3ª, ya que ellas afectaban no solamente a las clases altas sino, en particular y como paradoja, a las clases medias y bajas (que son las capas sociales que dice defender la guerrilla), que vieron imposible ejercer libremente su derecho a la libre circulación. Hoy, a casi 8 años del primer triunfo de Uribe, sigue primando en el imaginario colectivo, que fue él, y nadie más, quien permitió volver a caminar libremente por las carreteras del país con relativa seguridad y confiabilidad; esta fue la victoria estratégica del actual Presidente, la que aún le da réditos políticos tanto a él como a sus escuderos y halcones criollos hoy lanzados de frente a la campaña electoral de Congreso y Presidencia en el 2010.

Pero de este éxito en seguridad con respecto a las “pescas milagrosas” o en la batalla contra la guerrilla, pasar a decir que el gobierno de Uribe no se ha “rajado en nada”, es una mentira tan grande, como la de decir que la salud y la educación públicas van por buen camino o suponer que asuntos dolorosos y sucios como “los falsos positivos” o “las chuzadas ilegales”, no hacen parte de la cruel realidad nacional, que se cuenta en cifras de alta pobreza, indigencia y predominio del trabajo informal o “de servicios” mal pago y víctima del salvaje modelo neoliberal y, tal vez, en la 50ª Asamblea del BID en Medellín, lograremos discutir a profundidad sobre un modelo de desarrollo que ha generado unos altísimos niveles de desigualdad, pobreza e indigencia. Está bien que el ex asesor presidencial J. Obdulio salga de la urna de cristal del Palacio de Nariño a hacer campaña electoral “a raja tabla” por el Uribismo y otra bastante distinta es que siga diciéndole mentiras al país, abusando de los éxitos que en seguridad ha tenido el Presidente, exceptuando los relativos al conflicto urbano hoy recalentado en las grandes ciudades y al resurgimiento de nuevos bandas del narco y del paramilitarismo de TERCERA GENERACIÓN, caso Águilas Negras, Autodefensas de Colombia y Autodefensas Gaitanistas de Colombia, vigentes y operantes hoy en gran parte de la geografía nacional.

Incluso, uno de los pilares programáticos de la 1ª campaña del presidente Uribe cual era de hacer de Colombia “un país de propietarios” se ha visto entorpecido por la carencia de claros programas sociales en ese sentido, al igual que por la falta de unos ministros comprometidos más con lo social, que han ejercido sus cargos con grandes carencias de enfoque humanista y contra la pobreza, dedicándose más bien a peleas con la oposición, al marketing que parece puede con todo o a atacar a las altas Cortes. Hoy el balance en lo social es bastante precario y parece que el atraso, la pobreza y la desigualdad se van a ensanchar debido a la crisis y recesión internacional en marcha, en la cual los mercados se cierran, disminuye el empleo y se utilizan los fondos públicos para salvar al capital privado, en ese salvaje principio capitalista de que “las pérdidas se socializan y las ganancia se privatizan”, que es exactamente lo que está pasando en el mundo y en particular en la tierra del antiguo Tío SAM, ¿o no?

La campaña electoral está abierta y seguramente se definirá ya en el mes de mayo, fecha límite para que ministros y embajadores renuncien, quienes se tiran al ruedo de manera oficial, aunque llevan en campaña bastante tiempo, siempre al lado de su jefe, el Presidente, en los famosos e irrenunciables Consejos Comunitarios, que siempre muestran a un mandatario en campaña y que, a su manera, han copiado alcaldes y gobernadores e inclusivo presidentes vecinos, ya que poco importa la ideología, pues el método sirve para todo propósito reeleccionista, o sino que lo digan Chávez y Correa.

El Uribismo fila su gente, les pone misiones específicas, rearma sus mayorías presentes y futuras, hace encuestas para encabezarlas y usa la “ingenuidad” de algunos dirigentes de izquierda y del partido liberal, para armar divisiones internas que harán menos complicada la 3ª reelección del Presidente o más fácil la elección del sucesor de Uribe de entre su baraja de candidatos, bastante acuciosos y deseosos de ser los “paladines” seguidores del presidente Uribe. El POLO ha perdido su mejor oportunidad histórica y su “disidencia” (que ya es división) seguramente se juntará con otros en una nueva propuesta política partidista, en la cual quepa todo el espectro político llamado CENTRO, donde se juntarán todos los demás, incluyendo a los “independientes”, que han evitado hablar o deshablar de Uribe, ya que ello les ha traído más réditos políticos, ya que al fin y al cabo, ¿qué sentido tiene hablar mal o criticar en público a un presidente de la popularidad de Uribe?

Como colofón a este análisis, es notorio y resonante el triunfo este domingo 15 de marzo, del candidato presidencial del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) Mauricio Funes, quien en un triunfo histórico ha reconfirmado la creciente tendencia política triunfadora de la llamada “izquierda” en América Latina, Centro América y El Caribe, en total contravía de lo que pasa en Colombia y que es, como gran paradoja, la fortaleza que hoy ya tiene Uribe con Obama.