Histórico

Vayan por el mundo y hagan el bien

DESPEDIDA DE LA rectora de La Enseñanza, la madre Liliana Franco, a las alumnas de 11, un mensaje de aplicación universal y una invitación a vivir con plenitud dando el máximo para sí y para los demás. Apartes sustanciales de su intervención.

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11 de diciembre de 2010

"Permanezcan en mi amor. Juan 15,9. ¡Qué paradojas de la vida! Invitar a permanecer justo cuando ha llegado la hora de partir. ¡Sí, permanecer!

Sus padres el primer día de clase temieron dejarlas en manos de sus profesoras, aún no sabían que esas mujeres, sus maestras, tenían por misión formarlas y por pasión amarlas e invertir incluso su tiempo libre en ustedes y en su bienestar. Fueron pasando los días y ustedes se hicieron ágiles y seguras en sus desplazamientos; aprendieron rápidamente a ubicarse en este lugar repleto de rincones que susurran sus más entrañables secretos: lo que aman, lo que les cuesta, lo que sueñan, lo que añoran, lo que temen, lo que creen. En este escenario se hicieron mujeres, celebraron su fe, compartieron su vida, fortalecieron su inteligencia, ejercitaron su solidaridad. Este, su colegio, guardará por siempre sus expresiones más auténticas y lo más original y noble de su amor.

No encuentro una mejor manera de enviarlas al mundo que haciendo eco del Evangelio de San Juan, en ese capítulo en el que Jesús invita a sus discípulos a permanecer en su amor. Amadas niñas, hoy Jesús las invita también a ustedes a permanecer en su amor.

"Permanezcan en mi amor". Guarden en el corazón los recuerdos felices de lo bueno y lo bello, lo noble y lo auténtico, lo profundo y vital que aprendieron en el Colegio. Pongan al servicio de quienes encuentren por los senderos de la vida su capacidad de expresarse. Ustedes que hacen parte de los privilegiados del mundo, de los que saben leer, escribir y comunicarse, pronuncien siempre palabras que animen al mejoramiento, que renueven la esperanza y recreen la alegría. Hablen por los que no pueden hacerlo, anuncien tiempos nuevos y denuncien toda forma de injusticia y de deterioro de la dignidad humana. Escriban, plasmen sus ideas y déjenle al mundo el aporte fundamental de sus búsquedas en el plano de la ciencia, el arte, la tecnología, las letras, la espiritualidad. Ustedes que aprendieron a comunicarse, opten siempre por la convivencia, construyan puentes que hagan posible el diálogo. Anulen de su léxico toda expresión grotesca y de su vida toda forma de agresión. Crean en la paz y cántenle a la vida, entonen en todo tiempo versos y poemas que produzcan ternura y reconcilien.

"Permanezcan en mi amor". Ustedes que con gran propiedad aprendieron el arte de las matemáticas y las posibilidades inmensas del orden, la simetría, la energía... sumen siempre, agréguenle valor a todo lo que hagan... pasen por la vida haciendo el bien y dando lo mejor de ustedes. Empéñense en hacer crecer sus dones, esos que Dios les concedió generosamente y que el mundo está necesitando que ustedes perfeccionen y pongan al servicio. Repartan en abundancia la cosecha fructífera de lo que son y de lo que pueden. Trabajen sin desanimarse por un mundo más justo, en el que todo esté bien repartido y la vida sea un derecho del que todos puedan gozar. No economicen sus energías ni sus posibilidades, inviértanlas con responsabilidad y constancia. Estudien, ubíquense siempre en el lugar del discípulo, del que sabe que tiene mucho por aprender. No caminen con soberbia por la vida, hagan de la humildad su bandera y entonces todo en ustedes será más bello, y con gozo los otros sabrán agradecer la luz que de ustedes les llega.

"Permanezcan en mi amor". Ustedes que aprendieron la historia de este pueblo y ubican con precisión los continentes; que saben de leyes y tratados; de Constitución y derechos... ¡Sean ciduadanas! Habiten la tierra mejorándola. Construyan urbanidad, civismo y democracia. Distintos rincones del mundo acogerán sus pisadas; donde vayan sean portadoras de buenas noticias, respeten cada cultura y hablen en cada sitio el único lenguaje comprensible para todos: el del amor y la bondad. Rompan fronteras y abran horizontes. Realicen su existencia y contribuyan decididamente a gestar una historia más humana, y digna para todos.

"Permanezcan en mi amor". Ustedes que constantemente fueron invitadas a formarse como mujeres al estilo de María. Cuiden la vida, defiéndanla. No permitan que nadie les arrebate los valores sagrados y fundamentales que aprendieron en su Colegio. Vivan en transparencia y coherencia. Sean plenamente mujeres, caminen con entereza y en fidelidad a su proyecto de vida. Irradien ternura y contagien a los que encuentren por el camino de razones para la felicidad, de motivos para el compromiso, de ideas para el conocimiento y la creatividad.

"Permanezcan en mi amor". No olviden los lazos que las unen, sean siempre amigas, siempre hermanas. Reúnanse para gozar con los triunfos, disfruten el título obtenido, el empleo conquistado, el amor consagrado, el hijo que como milagro llegará para adornar la vida... Unidas celebren y den gracias. Y cuando lleguen los momentos difíciles, la frustración golpee, no se consiga lo añorado, el cansancio apriete y la enfermedad ronde, entonces reúnanse, encuéntrense, abrácense, apóyense. Validen lo fundamental: la amistad que tejieron entre luces y sombras, la que les servirá de trinchera y baluarte por la vida.

Queridas niñas, permanezcan en su amor. Permítanle a Dios caminar junto a ustedes, dejen que en cada recodo de su vida él les haga el encontradizo, las anime y oriente en la andadura. Recuerden el día en el que celebraron por primera vez la Eucaristía y se les invitó a hacer de la vida un banquete, una fiesta eterna, a partir el pan para que alcanzara para todos y a comulgar con lo más radical del Evangelio: el amor por siempre y hasta el extremo. No olviden que confirmaron su fe y se comprometieron a dar testimonio, a anunciar el amor de Dios, a transparentar su rostro y a mostrar con su vida en quién creen.

Jesús, en el capítulo 15 del Evangelio de Juan, añade que sólo si permanecemos unidos a Dios podremos dar fruto. Yo estoy segura de que ustedes lo darán y en abundancia; porque su formación es sólida, sus valores son fuertes y tienen claro el horizonte (...) Vayan por el mundo... hagan el bien".