Histórico

Venezuela, el debate vuelve a comenzar

De mantenerse unido, el chavismo podría conservar el poder, hecho complejo por los distintos matices de su movimiento. El país podría redireccionar su rumbo.

05 de marzo de 2013

De manera lenta, pero inexorable, irá desapareciendo de los diarios y las pantallas de televisión el rostro del hombre que impulsó lo que él que llamó Socialismo del siglo XXI. El mismo que genera tantos odios como amores en Venezuela y el mundo entero. En su país, por la imposición de un modelo que lo llevó a convertirse en una especie de dictador, condenando a unos y cargando con subsidios y otras dádivas a los suyos. En el mundo, por su intención de multiplicar su proyecto y ganar amigos con las abundantes reservas petroleras. Hoy el camino se bifurca. Chávez ha muerto.

Venezuela ahora comienza el reto de no equivocarse en sus decisiones políticas, ya que están en juego sus relaciones con el mundo y la inclinación ideológica de los países que se sienten con ella a la mesa.

De la unidad que conserven los oficialistas depende en gran medida la continuidad del proyecto ideológico y económico liderado por Chávez en la región: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) una aventura supranacional en la que se ganó el respaldo de los gobiernos de Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Honduras.

"El Alba es como una junta de beneficencia financiada por el Gobierno de Venezuela al que no le veo futuro sin Chávez, pues no es realmente un esquema de integración regional", manifestó el expresidente de la Comisión Antidumping de Venezuela y exdirector de Inspección y Fiscalización del Ministerio de Hacienda, Emilio Nouel.

El experto aseguró que, frente a la posibilidad de que la oposición gane las elecciones que ahora deben ser convocadas, se replantearía la iniciativa de la Alba pues la oposición "cortaría los regalos y dádivas petroleras a los países miembros, lo que implicaría una herida mortal para esa organización".

Otra de las opciones es que, asumiendo que el chavismo, permanezca unido para hacer frente a un eventual proceso electoral y los venezolanos cumplan el deseo postrero del mandatario de elegir en las urnas como Presidente al hasta ahora vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro, lo que garantizaría otro diagnóstico sobre la salud de la Alba, a pesar de las dudas sobre la fortaleza y carisma de Maduro para asumir la dirección del órgano.

"La capacidad de liderazgo político de Maduro le permitirían tomar las riendas de la Alba y nadie dentro del chavismo duda de ella", aseguró el politólogo Alberto Aranguibel.

No obstante, el diputado opositor Carlos Berrizbeitia descartó dicha posibilidad, asegurando que ningún Presidente continuará con los contratos nacidos en el sena de la Alba, "que le han traído muchísimos problemas al país"

El asambleísta señaló también la falta de unidad que se percibe desde ya entre los altos colaboradores del gobernante. "Ahora hay un ala militar y un ala civil dentro del proceso revolucionario, y yo creo que se están contando los cañones para saber quien asume ese liderazgo, entre el canciller Maduro; su hermano y gobernador de Barinas, Adán Chávez; el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello y el exvicepresidente Elías Jaua.

Una posición contraria a la sostenida por el también diputado Américo de Gracia, para quien el deseo de Chávez será respetado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), quien tomará el deseo del líder como "santa palabra" e irá a las urnas llevando el estandarte de Maduro.

Proyecto bolivariano
Alberto Aranguibel resaltó la experiencia de Maduro como diputado, presidente de la Asamblea Nacional, canciller y vicepresidente de Venezuela, en sus quince años de carrera política, para argumentar su opinión de que el político, de 50 años de edad, tiene las características para sacar adelante el proyecto bolivariano. Sin embargo, Nouel opinó que si Maduro llega a la Presidencia "no es seguro que tenga la capacidad de aglutinar al chavismo".

De Gracia, por su parte, consideró que el modelo perseguido por el gobierno de Chávez no fue más que un calco del comunismo impulsado por Fidel Castro y su hermano y actual presidente de la isla, Raúl Castro, y que sin su conductor y sin consistencia ideológica no podrá sobrevivir.

Y es que Cuba, país que recibe ayudas de Venezuela cercanas a los 6.000 millones de dólares anuales, es el país de la región que más afectado se verá en esta era posChávez. Tal vez por ello, analistas aseguran que el régimen de la isla estuvo detrás de la designación de Maduro como sucesor de Chávez.

"Es indudable que la decisión fue más de La Habana que de Chávez. Allí asumieron lo que más les convenía, pues vieron en Nicolás Maduro ciertas ventajas que no percibieron en Cabello", explicó el cubano Hugo Landa, director de la organización en pro de la libertad de prensa Cubanet.

El analista sugirió la existencia de varios escenarios para Cuba sin el respaldo del líder venezolano. "Sin Chávez y con las reformas a medias que ha hecho el Gobierno, Cuba no puede subsistir. Antes de Chávez hubo un período muy duro, cuando se acabaron los 30 años de apoyo de la Unión Soviética".

Las otras opciones, en palabras de Landa, son encerrarse de nuevo, radicalizar las reformas sociales o esperar la improbable llegada de otro país ideológicamente compatible que la sostenga.

En la región
No sólo Venezuela y sus aliados de la Alba se verán afectados por la ausencia de Chávez, pues la incertidumbre rodea también el proceso de acercamiento con los gobiernos brasileño, argentino y uruguayo, que favoreció el ingreso de Venezuela a Mercosur en junio de 2012.

Aún no se sabe que pasará tras las elecciones presidenciales en Paraguay, país que podría vetar la membresía de Venezuela a ese organismo, una vez recupere su estabilidad política. En caso contrario, Venezuela seguiría disfrutando, según Aranguibel, de una "instancia para el avance de las relaciones políticas, culturales y económicas en la región, diferente a la Organización de Estados Americanos (OEA), en la que el peso es de representación política".

Por otro lado, para Colombia ambos escenarios son positivos pues, en palabras de Nouel, con un sucesor de Chávez "se seguirá con las política acordadas entre ambos gobiernos y con un Gobierno opositor habría más cooperación en materia de seguridad y protección de las fronteras".

El politólogo venezolano Farith Fraija llamó la atención sobre la posibilidad de que un Gobierno opositor acercaría más al país con E.U., lo que permitiría una mayor integración entre ambas economías y alejaría a Venezuela de los esquemas de integración con los países de la Alba y el Mercosur.

Dicho escenario también pondría freno a las intenciones de Irán en A.L., cuyo presidente, Mahmud Ahmadineyad, visitó este año países como Brasil, Venezuela, Ecuador, Cuba y Nicaragua, haciendo hincapié en los temas de defensa.

Chávez y Ahmadineyad, se prometieron en enero de este año amistad "para siempre" y reafirmaron su alianza para "frenar la locura imperialista", un pacto que queda hoy en entredicho.