Histórico

Venezuela: elecciones calientes

El proceso electoral que definirá una nueva Asamblea Nacional arrancó en Venezuela en un ambiente polarizado y de intimidación contra la oposición y los medios de comunicación independientes, en momentos en que el Presidente Chávez enfrenta una ola de criminalidad sin antecedentes y su más baja popularidad en 11 años. La comunidad internacional debe poner sus ojos en estos comicios.

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27 de agosto de 2010

El partidor electoral se abrió en Venezuela el pasado miércoles, pero la carrera por las legislativas del 26 de septiembre no estará libre del juego sucio y las presiones de los socialistas, dadas las primeras manifestaciones del chavismo en contra de la oposición y de los medios de comunicación independientes.

La invasión de la propaganda política en favor de los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a la Asamblea Nacional, donde hoy son mayoría absoluta, ha estado acompañada de un despliegue militar que nada tiene que ver con la situación de violencia que vive Venezuela, sino que hace parte de la estrategia de intimidación con que Chávez ha gobernado en los últimos 11 años. Y piensa seguir gobernando.

Estas legislativas de septiembre próximo marcarán el rumbo político en Venezuela. Sobre todo, porque serán una especie de referendo para Chávez y su plan expansionista y una posibilidad única para que la oposición demuestre definitivamente si será capaz de ser una alternativa de poder, en momentos de una profunda crisis económica y social.

Chávez, que sólo ha sufrido una derrota en 13 votaciones, ha vuelto a usar como gancho de campaña el inminente peligro que corre su proyecto socialista si se permite un triunfo de la oposición, según él, ligada al imperialismo yanqui y a la oligarquía.

La oposición, en cambio, busca capitalizar el clima de desconfianza e inseguridad que vive el país, con las cifras de inflación y de homicidios más altas de América Latina, que ya minaron los índices de aceptación y popularidad de Chávez, hoy por primera vez en 11 años por debajo del 40 por ciento.

Esa fatiga del metal que está sufriendo el "Socialismo del siglo XXI" es la que explica, en parte, la reacción desesperada y violatoria del Gobierno en contra de los medios de comunicación como Tal Cual, El Nacional y RCTVI. A punta de mercados populares y subsidios, Chávez no ha podido tapar la cruda realidad de violencia que vive el país, y menos su aislamiento político en el continente. De ahí su necesidad de restablecer las relaciones con Colombia y el cambio en el lenguaje respecto de las Farc.

El chavismo sabe que estas elecciones a la Asamblea Nacional son fundamentales para mantener el control político y con él, la posibilidad manifiesta de seguir introduciendo los cambios en la Constitución que le permitan hacer realidad su sueño: perpetuarse en el poder como los hermanos Castro.

De ahí que resulta fundamental, ahora más que nunca, el papel de acompañamiento y vigilancia de la comunidad internacional, en especial de la OEA, para conseguir que los venezolanos puedan acudir a las urnas con plena libertad y garantías, las mismas que desde ya se ven amenazas por las presiones y los chantajes.

Las misiones de acompañamiento electoral de la OEA, amparadas en los principios de la Carta Democrática, deben hacer presencia de inmediato en Venezuela y no llegar ad portas de los comicios, cuando ya el margen de maniobra de la oposición y los independientes sea cero. Venezuela tiene el derecho de elegir su futuro, pero el Gobierno tiene la obligación de respetar las libertades, y eso no está garantizado en las actuales circunstancias.