Histórico

Venezuela salió de los balances

LOS EMPRESARIOS COLOMBIANOS perdieron confianza en el mercado venezolano. Este año las exportaciones pueden caer a 1.200 millones de dólares.

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24 de julio de 2010

Lo bueno de venderle al vecino es que los costos de transporte son mínimos y no hay que hacer mucho esfuerzo porque el mercado está justo al lado. Si resulta que el de al lado es un vecino amable, que se hace querer, es cariñoso y le tenemos plena confianza, hasta se le puede fiar.

Pero ese escenario hoy es irreal con Venezuela. La república bolivariana terminó siendo un país al que muy pocos empresarios colombianos le apuestan, pese a que el poder adquisitivo de los venezolanos es uno de los más altos de la región y llevar cualquier mercancía a ese país queda de 'papayita'.

Venezuela pasó de ser el sitio preferido por las empresas antioqueñas a quedar en la cola. Pocos quieren saber de negocios con el territorio de al lado, así sea el mercado natural por excelencia.

Los casos son muchos: la última vez que Industrias Estra exportó a Venezuela fue hace dos años. La compañía, que el año pasado registró ventas por 62.731 millones de pesos, optó por dejar ese mercado de lado ante la inestabilidad política, que repercutía en lo económico. La firma exporta hoy el 10 por ciento de su producción y sus principales destinos son el Caribe, Centroamérica y Ecuador.

La misma decisión tomaron en Enka. Hoy, a la nación gobernada por Hugo Chávez se le vende por encargo, como estrategia para blindarse de un cliente que no ofrece garantías de seguridad porque depende del estado de ánimo del gobernante. Hoy la compañía remplazó este país por Europa.

Cifras de la Cámara de Comercio de Medellín dicen que las exportaciones de las empresas antioqueñas cayeron un 58 por ciento. En 2009 la cifra alcanzó los 234 millones de dólares, mientras que al mes de mayo las ventas llegan a 96 millones de dólares.

"Allá es mejor no asomarse. Es un muy buen país, con excelentes compradores como los venezolanos del común. Lo malo es que el Gobierno de Chávez no lo deja a uno estar allá con tranquilidad", dice un empresario que omite su identidad.

El principio de la inversión parte de la confianza y las compañías colombianas hace rato que la perdieron por cuenta del sube y baja de las relaciones entre los dos países.

Ante esa realidad el Gobierno nacional y los empresarios no se quedaron quietos. Desde hace un año y medio empezaron a tocar puertas en otros países como Chile, Perú, Centroamérica y el Caribe y ya consiguieron reemplazar buena parte de las ventas.

Daniel Velandia Ocampo, director de Análisis Económico de la firma Correval, sostiene que desde abril pasado pasó el efecto negativo de Venezuela sobre la economía interna. En particular, destaca cómo las exportaciones no tradicionales (las usualmente destinadas en mayor proporción al vecino país) registran tres incrementos anuales consecutivos, lo que implica un cambio de tendencia frente a lo observado a lo largo de 2009. De hecho, las exportaciones no tradicionales sin Venezuela crecen hoy un ritmo del 42 por ciento.

Este resultado se explica por cuanto las ventas destinadas al vecino país se han reducido en un 71,5 por ciento en lo corrido del año a mayo, frente a lo observado en los primeros cinco meses del 2009, llegando a tan solo 652 millones de dólares.

En este sentido, las exportaciones a Venezuela en el 2010 podrían acumular cerca de 1.200 millones de dólares, valor que se compara con los 6.100 millones de dólares de 2008 y los 4.000 millones de dólares de 2009.

Un paso al frente
Según Velandia Ocampo, esto implica evidentemente, que lo peor quedó atrás en la medida en que el efecto negativo marginal del cierre del comercio es mínima frente a lo observado durante el último año y medio.

Sostiene que los exportadores se han beneficiado en los últimos meses de la apertura de nuevos destinos y una mayor relación comercial con Perú, Países Bajos, República Dominicana y México, lo que ha permitido reemplazar al menos parcialmente uno de los principales destinos de exportaciones de bienes no tradicionales.

Venezuela representaba en noviembre de 2008 el 47 por ciento de estas ventas mientras que hoy lo hace en un 10 por ciento.

Las exportaciones totales acumulan un crecimiento del 27 por ciento en lo corrido del año y se destaca que en el 2010, China es el segundo socio comercial, lo que en el agregado, ha compensado los efectos negativos del cierre virtual de la frontera venezolana.

"Y es que al final, los problemas con Hugo Chávez parecen haber traído más beneficios que perjuicios para la economía como un todo. Por un lado, el cierre de la frontera permitió que la inflación llegara a niveles mínimos impensados (a través del cierre de la frontera para animales y sus productos particularmente) e incluso es probable que haya causado un cambio estructural en los precios de la economía, mientras que por otra parte, prácticamente obligó a que el sector exportador buscara con mayor fuerza lo que tanto se le venía pidiendo hace años, a saber, la búsqueda de nuevos destinos y diversificación del comercio", dice el experto.

Magdalena Pardo, directora de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana, señala que el caos más grande por el aislamiento de ese mercado, se siente en los Santanderes. Sin embargo, reconoce que los empresarios actuaron con inteligencia y se decidieron por otras naciones, lo que resultó exitoso en un momento crítico para la economía internacional.

¿Qué se vende hoy al país vecino? Según Pardo, muy poco y todo como consecuencia del derrumbe en la confianza en ese país. Algunos de los productos más representativos son químicos, papel, confecciones y productos farmacéuticos. Y los números vuelven a respaldar la afirmación: en los cinco primeros meses de 2009 se vendieron algo más de 2.000 millones de dólares mientras que a mayo de este año se llegaba a 650 millones de dólares.

"Da tristeza decir que Venezuela ya no está en nuestras prioridades pero es así. Ya no está en nuestros balances por culpa de la pérdida de confianza en un país que no ofrece garantías. Podríamos decir que ya se volteó la página", concluye un empresario del sector textil.