Histórico

Venezuela sin Chávez

04 de julio de 2011

La salud de Hugo Chávez se convirtió en un tema de Estado y de política internacional, ya que la naturaleza está logrando lo que la oposición venezolana no había podido: neutralizar el proyecto bolivariano.

Cuando el presidente Juan Manuel Santos declaró que teníamos un nuevo mejor amigo con el fin de tender las bases para un diálogo cordial con el vecino régimen, realizó una apuesta.

Sin el mejor amigo gobernando, esas cartas sobre la mesa tocará barajarlas de nuevo y puede que la oposición, una vez en el poder, si es que llega al poder, le cobre duro al gobierno Santos su cordialidad y diplomacia con el comandante.

Con esto el ajedrez de la política diplomática puede reconfigurarse y Bolivia, Ecuador, Cuba y algunos países centroamericanos, que han dependido en algún momento de los subsidios directos del sistema venezolano y por tanto han jurado fidelidad al régimen, buscarán nuevas alianzas y acercamientos. Una oportunidad para el liderazgo regional de Colombia.

Es claro que hace diez años el juego de poderes y contrapesos en América Latina se construyó alrededor de la influencia de un actor: Chávez. Y ahora, en la perspectiva de la desestabilización del sistema por su ausencia, pueden empezar a tambalear las coaliciones regionales.

En este momento es mucho menos lo que realmente se conoce, de lo que se puede especular. Pero la política es de especulación y aunque es difícil determinar cuáles son los escenarios que se van a concretar, lo que es cierto es que el panorama político de Venezuela va a cambiar y lo más preocupante es que la oposición de ese país pareciera no darse cuenta.

Siguen en el mismo desoriente, siendo reactivos a los planteamientos de Chávez y sin una propuesta de plan de gobierno ni ideas propias. Con la ausencia de Chávez, y a un año de las elecciones, a la oposición le toca empezar a ser proactiva y estratégica. Algo que sus líderes parecieran desconocer por completo.

El fraccionamiento interno de los diversos movimientos dentro de la oposición y la ausencia de un líder de peso, hacen que sigan siendo débiles aún ante un chavismo sin Chávez.

Impresentable.

No han aprovechado que el oficialismo no tiene un sucesor claro en este momento de incertidumbre y se enfrentan al riesgo de que el chavismo pueda recibir un alto apoyo ante la prueba de vida que enfrenta su máximo representante y lo pone como un mártir.

Lo lógico sería que para las presidenciales de 2012, el triunfo le fuera esquivo al oficialismo, con Chávez o sin él, por la ingobernabilidad interna a causa de los motines carcelarios, la escasez de alimentos, la precaria situación de la salud pública, los problemas en las universidades, la inflación indetenible y la crisis energética. Pero en la política venezolana pocas cosas son lógicas.

Ahora bien, por primera vez sus ciudadanos empezaron a visualizar la posibilidad de un país sin Chávez. Y eso es positivo.

La elección del próximo presidente venezolano no debe responder a un evento imprevisto y repentino, ya que eso ocasionaría una mayor inestabilidad y desconcierto para el país, la región e incluso para Colombia, sino que debe ser el resultado del proceso democrático en donde todos los factores, hasta la salud personal, juegan en contra de Chávez.

Nadie, ni el propio Chávez, estaba preparado para una situación tan incierta como la que ahora vive Venezuela. Pero la política venezolana cambió y ahora se plantea que tarde o temprano Chávez no estará en el escenario. Eso demostró su cáncer. Lo más probable es que, grave o no, seguirá en el poder a distancia y se presentará a las elecciones, pero es casi seguro que no podrá permanecer en el Palacio de Miraflores para el próximo sexenio por su salud o la inestabilidad. Que Venezuela se prepare para esto. Y los colombianos también.