Histórico

Vigilancia privada, sector en expansión

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01 de enero de 1900

  • Mejores servicios y capacitación van de la mano.
  • No solo debe pensarse en seguridad en épocas de fin de año.
Por
Felipe Benavides Senior

Esos hombres de mirada fija, voz fuerte y pausada que permanecen incólumes por largas jornadas para custodiar cualquier bien; que sacrifican fechas especiales por cumplir con su deber, y que en algunos casos arriesgan su integridad física, son esenciales en la vida actual.

Ellos representan seguridad, confianza y ante todo respeto, son quienes habitan la noche cuando la ciudad duerme.

Esta profesión ha sufrido una transformación grande en los últimos años, pues su responsabilidad va desde la custodia de grandes patrimonios hasta la vida misma.

Antes la vigilancia privada era un oficio, en el que era común observar que el vigilante solo contaba con una bicicleta, un pito y un bolillo.

Su capacidad de respuesta era mínima, ya que ante un siniestro carecía en algunos casos de los conocimientos para iniciar su procedimiento y no poseía radio para avisar a la fuerza pública.

En la actualidad, la vigilancia es un servicio profesional, seguro y capacitado, en parte se debe a las necesidades de los clientes y a la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, que dicta una normativa para que las empresas formen a su personal.

La academia es un paso obligatorio para las personas que deseen trabajar en este campo, una muestra de la evolución de una labor que cada día se prepara más para combatir la habilidad de los delincuentes.

Trabajo en red
Uno de los fenómenos que más se percibe ahora es el complemento entre la fuerza pública y la vigilancia privada para actuar de manera más efectiva en el momento de un siniestro.

Estas redes de apoyo se desprenden de la política de seguridad democrática que impulsa el Gobierno Nacional, con el objetivo de tener más capacidad de respuesta y hacer más seguras las ciudades.

En gran parte se consolidaron, para ayudarle al Estado en la reducción de costos, pues resulta oneroso, en algunas partes del país, incrementar el pie de fuerza. Los resultados no dan espera y por ello la solución está en las empresas de vigilancia privada.

En Pereira, por ejemplo, existen 400 policías y 1.200 hombres de seguridad privada, que en muchos casos son personas con experiencia y profesionalismo en este tipo de servicios.

Hernán Sanín Posada, superintendente de seguridad y vigilancia privada, dialogó con EL COLOMBIANO y destacó que "la ventaja de la seguridad privada al servicio del Gobierno, se traduce en mejor capacidad de respuesta, complementación de funciones y el hecho de tener cerca de 200 mil hombres en el territorio nacional, que se convierten en un recurso gratuito, capacitado y profesional, al servicio de la fuerza pública".

En todo el país continúa con implementación de estas redes de apoyo, pues desde su puesta en marcha se redujeron considerablemente los índices de criminalidad, motivo por el cual, diferentes urbes acceden a instaurar estos esquemas de seguridad.

Neiva, Cali, Armenia, Pereira, Manizales, Espinal, Ibagué, Pasto, Barranquilla, Bucaramanga y Medellín, son ciudades que recurren a este modelo de seguridad.

Hoy la Supervigilancia tiene registradas 650 compañías de vigilancia, 50 cooperativas de vigilancia, 1.500 departamentos de seguridad, 7 transportadoras de valores, 42 escuelas de capacitación, 30 compañías dedicadas a la asesoría en seguridad privada y 35 blindadoras de vehículos.

Cada entidad, se encarga de cooperar con la fuerza pública y en cada ciudad hacer cumplir con estas redes de apoyo.

Para el caso de Medellín, Metroseguridad y la Superintendencia trabajan de la mano para que los servicios comunitarios que se presta sean reconocidos por el Estado.

Capacitarse, el reto
Fue por medio de la resolución número 02596 del 11 de diciembre de 2003, en donde se reglamentó la asistencia obligatoria a la academia para las personas que quisieran ingresar a laborar en cualquier compañía de vigilancia.

"Este fue un avance significativo que busca la idoneidad de los individuos que laboren en la empresas de seguridad, y a la vez una forma de dignificar esta profesión", dice Gloria Jaramillo, directora (e) de Sesla.

La introducción a la vigilancia, es el primer contacto con la academia, son 50 horas de estudio y se cursan áreas como la humana, jurídica, técnica y de emergencia.

En ellas se les forman conocimiento sobre normatividad, derechos humanos, constitución, relaciones humanas, calidad en el servicio, primeros auxilios y antecedentes de la seguridad, entre otros temas.

Posterior a este, se inicia el curso básico que tiene una duración de 50 horas.
Quienes se consideren reservista de primer grado no tienen que hacerlo, pues ya existe homologación por parte de la Supervigilancia.

Dentro de la temática se incluyen las cuatro áreas anteriores, más táctica, preparación física y defensa personal, en donde se imparte la práctica de tiro y conocimiento de armas.

Después de un año de labores, se debe asistir al curso avanzado que tiene una duración total de 50 horas.

Al siguiente año hay que hacer el curso de actualización, consta de 40 horas y presenta una intensidad horaria mayor que los anteriores niveles. Allí se estudian el modus operandi delincuencial, casuística, normas penales, explosivos, atención al cliente y control de accesos, entre otros temas.

Lo que se pretende es que las personas combinen la teoría con la práctica y adquieran más conocimientos.

Compromiso ciudadano
Si bien la seguridad está en manos de la fuerza pública y de las compañías que hacen parte al sector de la seguridad y vigilancia privada, el compromiso de la ciudadanía es un factor clave para reducir el poderío delincuencial.

Cada persona se debe preocupar por la custodia del entorno que lo rodea y adoptar medidas de alerta a las autoridades para comunicar cualquier anomalía.

El nacimiento de las redes comunitarias es otra opción que cobra vigencia, con el fin de estar en contacto con los efectivos de la fuerza pública, para evitar actos delictivos en el hogar y oficinas.

La especialización es una necesidad
Las personas que hacen parte de una compañía de vigilancia y seguridad privada tienen grandes retos, entre ellos está el conocer de cerca el ejercicio propio de la entidad a la cual le presta el servicio. De esta manera, si bien no es una obligación especializarse, ya diversas compañías la tienen como requisito para enviar personal a diferentes sectores de la economía nacional.

Antes la rotación de los vigilantes representaba un inconveniente para las organizaciones, pues en algunos casos se producían algunas eventualidades, producto del desconocimiento de la empresa en la que laboraba.

Para el teniente Carlos Delgado, gerente de operaciones de Dogman de Colombia, "la especialización es una contribución que hacen las instituciones de seguridad y vigilancia para que la mano de obra sea calificada y tenga un mejor desempeño".

En la actualidad, se adelantan estudios específicos para quienes se desempeñan en negocios de grandes superficies, seguridad aeroportuaria, monitoreo de alarmas, manejo de explosivos y transporte de valores, entre otros campos.

Para Gloria Jaramillo, directora (e) de Sesla, es hoy común observar la presencia de personas a estos cursos de especialización, con el objetivo de convertirse en socios estratégicos de la organización y combatir la delincuencia.

Lo importante en este punto es que las empresas pueden estar tranquilas en su formación, ya que los docentes también ejecutan cursos de capacitación y actualización de conocimientos.

De manera reciente, la Supervigilancia realizó el curso de herramientas pedagógicas en el que se enfatizaron los conceptos en las áreas humanas y tácticas.

En el mundo actual, la seguridad es una inversión y qué mejor que contar con profesionales en este campo que no solo cumplan a cabalidad con sus labores, sino que sean personas con calidad de servicio.
La unión hace la fuerza
Compartir intereses y trabajar unidos para complementar sus labores es un propósito que entrega beneficios grandes a los usuarios de las empresas de vigilancia y al público en general. Fenalco Antioquia, en compañía de 10 empresas del sector de la seguridad, se unieron para fortalecer los controles en la ciudad y ofrecer un mejor servicio en estos meses en los que la actividad comercial se incrementa de manera significativa con motivo de las fiestas de fin de año. La prevención es unas de las tareas que inculca para reducir los actos delictivos. Las entidades que apoyan esta iniciativa son: Metro Alarmas, Televigia, Dogman de Colombia, Tele Guardia, Videc, Ansa, Macro Alarmas, Alarmar, Telesentinel y Cotraser.