Histórico

Villeneuve, el nuevo nombre del cine canadiense

21 de septiembre de 2013

Hace años el reconocimiento internacional del cine canadiense se ha apoyado en las figuras de Atom Egoyan y David Cronenberg, habituales invitados a las secciones oficiales de los grandes festivales. Algo empezó a cambiar hace tres años cuando la película Incendios, presentada en el festival de Toronto, empezó a crecer y el nombre de su director se confirmó como la figura más prometedora del cine de su país.

El año 2013 puede ser definitivo en la consolidación de Denis Villeneuve gracias al lanzamiento internacional de las películas Enemigo y Prisioneros, ambas presentes en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La primera de ellas se vio ayer, en la sección oficial, y por lo apreciado en la rueda de prensa, ha dejado una impresión bastante favorable.

Villeneuve viene de Québec y su primera gran aparición se dio en 1998 con Un 32 de agosto sobre la tierra, luego vinieron otros dos largos y el corto Next floor, premiado en la Semana de la Crítica del festival de Cannes en 2008. Llegó más tarde Incendios y ahora aparecen los dos filmes referidos, suficientes para confirmar que estamos en presencia de un director especialmente dotado, con un manejo en lo narrativo que hace recordar a Alfred Hitchcok.

Enemigo es una adaptación libre de una novela de José Saramago, El hombre duplicado. El portugués siempre desconfió de las versiones para el cine de sus obras y, contaba el productor de la película, lo mucho que debieron esperar antes de su aceptación. Recordando Incendios es fácil entender lo que al canadiense le interesó de la novela y la razón que le asistía a Saramago para resistirse.

Enemigo es una película con más preguntas que respuestas, una definición dada acá por el director y que suena bastante apropiada. Quedan muchas zonas oscuras en la historia de un mediocre y repetido profesor quien, de manera casual, descubre que existe un actor que es como su doble, casado con una mujer igual a la suya, con su misma voz y su misma figura. A partir del momento se inicia un cruce de identidades y se propicia un intercambio de papeles, instante en el que el filme quiere tomar su vuelo más significativo.

Pero el cine exige una cuota de verosimilitud para que el espectador entre en la lógica del relato, así se trate de una lógica de lo fantástico, y creo que Enemigo no lo logra.

Tal vez la idea sea demasiado literaria y eso impida tomarse totalmente en serio lo que aparece en la pantalla.

Prisioneros no tiene el tono personal, íntimo, de Enemigo. Es más bien un thriller construido con una habilidad ciertamente fantástica. La presencia de dos de los actores jóvenes más fuertes del cine actual como Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal deja a Villeneuve a las puertas de una carrera asegurada. El tiempo dirá si el canadiense prosigue en la línea de un cine más de autor como Enemigo o si escuchará el canto de sirenas que lo perderá y lo llevará a convertirse un director internacional al servicio del cine comercial de Hollywood. Por hoy digamos que Villeneuve es el nuevo gran nombre del cine canadiense.