VOTAR CON EL ESPÍRITU DE PASCUA
Hoy es el tercer domingo de Pascua. La lectura de Los Hechos de los Apóstoles retoma el tema de la resurrección de Jesús. Pedro repite la predicación primera de los apóstoles: Jesús, el que mataron en la cruz, está vivo. El Evangelio de Lucas trae el relato de los dos discípulos que huían de Jerusalén a Emaús llenos de miedo y sentimientos de derrota cuando Jesús se les presenta y se hace reconocible en el partir del pan.
Para nosotros en Colombia este espíritu de la Pascua nos da perspectiva, en un domingo cercano a las elecciones presidenciales, cuando nos estamos preguntando por quien vamos a votar.
Los creyentes celebramos la resurrección de Jesús como la fiesta de la libertad total. La Pascua nos da una mirada sobre la historia personal y nacional que no tienen quienes piensan que la existencia humana se limita a 70 u 80 años. La Pascua dice que las mujeres y los hombres que vivieron y actuaron como Jesús no terminarán con la muerte. Por eso la Pascua da la libertad de Jesús. Libertad para decir la verdad sin temor aunque nos contradigan, libertad para luchar por la justicia aunque nos persigan, libertad para perdonar aunque nos consideren ingenuos.
La Pascua es la afirmación de la pasión en fidelidad interminable de Dios por cada ser humano. Es un anuncio feliz porque manifiesta que Dios nos ama definitivamente a pesar de nuestras limitaciones y nuestros errores. Y es un anuncio incluyente porque Dios es Dios con todos y con todas, no importa la raza, ni el partido, ni la clase social. La Pascua nos libera de las ideologías políticas, de la guerra, de la codicia de acumular dinero. La Pascua permite ver lo insignificante de nuestros odios circunstanciales y de nuestras peleas perecederas.
La Pascua pone en su lugar la decisión que cada uno de nosotros tiene que tomar en las elecciones presidenciales. Nos da la mirada soberana de largo plazo. Cada uno de nosotros debe votar en conciencia con un voto libre y secreto. En el momento de máxima solemnidad ciudadana de nuestro voto personal lo que importa es nuestro compromiso con el ser humano.
Hagamos del voto un acto de amor por los hombres y las mujeres de Colombia, y sobre todo con los pobres y las víctimas. Pongamos nuestro voto en la perspectiva del Dios de la Pascua que nos libera para el amor en serio y sin término y que nos espera a todos hasta siempre.