Histórico

Wanner va por el salto de su vida

El antioqueño, representante con orgullo de Vigía del Fuerte, estará en el salto alto de Londres.

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18 de julio de 2012

Extraña montarse en los palos de fruta y correr por las pocas calles de Vigía del Fuerte. Pero a Wanner Miller nadie le quita las ganas de ver la niebla de Londres. “Estoy alegre, ansioso, contento, de todo. Quiero que lleguen ya los Juegos”.

El atleta de nombre y apellido gringo es de un pueblo chico, de pocos deportistas, pero de inmensos recuerdos: Vigía del Fuerte. “Allí tengo los tesoros, los grandes recuerdos: mis amigos de niñez, ir a pescar, comer frutas del árbol”, explica el representante colombiano del salto alto, uno de los 38 antioqueños en la delegación que ya comenzó a habitar la Villa Olímpica de Londres.

Estudiante de primer semestre de Ingeniería de Sistemas de la Fundación Universitaria María Cano, Miller Murillo llegará este domingo a los 25 años. Los cumplirá en Inglaterra, a donde arribó ayer junto con Jaime Dayron Márquez, Sandra Lemus y Ely Johana Moreno, un trío con el que estaba en entrenamientos en Newcastle. Desde ayer comenzó a poner fotos en su cuenta de Twitter. “Ahora sí en Londres, !feliz!”, escribió el antioqueño.

Hace un par de semanas que salió de su preparación en Medellín, pero muchos años más de Vigía, un pueblo que apenas lo tiene a él como representante en Olímpicos, y que sobresalió por ser el municipio más cercano de Bojayá, un poblado puesto en el mapa y casi borrado por los actos de violencia en 2002.

“En Bojayá viví tres años, cuando estudiaba allá. Pero en Vigía tengo dos hermanos, algunos tíos, sobrinos, primos. Me comunico mucho con ellos, es mi historia natal que es mi tesoro”, sostiene el chico que desde 2006 no puede ir a un municipio que solo tiene acceso por río, pues los vuelos son solo charters en los que escasamente caben seis pasajeros y el piloto.

En el mejor año
Wanner está saltando más que siempre. Los Juegos lo pillan en el mejor momento de su carrera, saltando por primera vez 2.28 metros, que es la marca mínima para ingresar a Londres.

“El saltar 2.28 me afianzó, pero no me sorprendió porque lo venía haciendo hacía rato y hasta ahora lo logré cazar”, sostiene el chico que, de forma paradójica, se quedó sin entrenadora durante el semestre más importante de la olimpiada. La cubana Regla Sandrino, quien guía a los saltadores de Antioquia, no trabajó durante los primeros meses del año, por lo que a Miller y a otro puñado les tocó prácticamente solos.

“A Leisner Aragón y Nazly Perea (exatletas) les pedía que me mejorara la técnica simplemente. Pero lo demás en entrenamiento fue en solitario. Aunque sí seguí con los planes de mi profe Regla”, explica Wanner, que solo hasta mayo recibió a la cubana.

Si repite los saltos de 2.28 metros que logró en Cuba y Brasil, seguramente estará en la final. Todavía no piensa en medallas. “Creo que lo primero es mejorar. Y mejorar trae consigo una buena posición”. Y si lo hace puede treparse a un podio, que aunque no es un árbol de Vigía, sí puede llenarlo de la misma alegría.