Y acabaron con Mi Río
En 1988 se presentaron inundaciones en Medellín tan fuertes como las de ahora, se salieron casi todas las quebradas de su cauce, menos una, la Santa Elena.
Recuerdo que hasta charlas le dio por hacer a uno de los secretarios de la Alcaldía. Estábamos un sábado en consejo de gobierno extraordinario para enfrentar el problema que había en Medellín por el desbordamiento de las quebradas. Sonó el teléfono, contestó alguno de los secretarios y dijo: Alcalde, llaman que se salió la Loca (la quebrada de este nombre que pasa por el centro de la ciudad).
Uno de los funcionarios se levantó y dijo: "voy a ver qué pasó con mi señora".
La única quebrada que no inundó la ciudad fue la Santa Elena, que hacía unos meses la había mandado a limpiar el alcalde William Jaramillo Gómez. Bajaron maquinaria por debajo de la cobertura en la avenida La Playa, sacaron colchones, por supuesto piedras, muebles destrozados, plásticos, tarros y hasta restos de un carro que había sido robado, desvalijado y los sobrantes tirados a la quebrada. Por esa limpieza no se salieron las aguas de su cauce.
En la administración de Ómar Flórez Vélez se creó el Instituto Mi Río, por iniciativa del concejal Alfonso Núñez Lapeira. Esto lo recordaba hace unos días el exalcalde Flórez.
En 1998 se aprovechó este Instituto para crear el programa "Parce", al que se vincularon jóvenes de los estratos más bajos y hasta jóvenes vinculados a las bandas juveniles, para darles algunas oportunidades de empleo. Un empleo con salario mínimo, pero al fin y al cabo un ingreso para sostener a su familia.
Fuimos criticados por ello, porque yo decía que era un empleo "no productivo" y la gente no entiende un empleo que no dé pesos, lo que se pretendía era dar bienestar, dar tranquilidad a la ciudad y paz a quienes estaban en las bandas violentas. Era un empleo que no sólo producía paz y bienestar, sino tranquilidad para la gente y para una ciudad acosada por la violencia.
Quiero repetir una anécdota que ya conté alguna vez: estábamos en la inauguración de una obra en el colegio Jorge Eliécer Gaitán, me dijeron que unos jóvenes me necesitaban en una de las aulas, acudí a hablar con ellos y me dijeron: "Alcalde, queremos salir de esto pero tenemos familia, hijos que sostener y necesitamos ingresos".
Yo les respondí que hablaría con Gerardo Emilio Duque, gerente de Mi Río, para que fuera donde ellos para que les diera un empleo, eso sí, un trabajo manual sacando basuras de las quebradas y con un salario mínimo.
"Aceptamos ese empleo, pero queremos salir de esto". A la salida del colegio me esperaban esos jóvenes al lado de mi carro y me preguntaron: "¿eso cuándo será?, yo les contesté que en unos 15 días. Lo que me impactó fue la respuesta de uno de ellos: "¿y mientras tanto qué hacemos?".
Pocos años después acabaron con Mi Río y volvieron las inundaciones, acabaron con Mi Río y se acabó una fuente de empleo que producía paz, que daba tranquilidad, que daba seguridad para que lo que está pasando ahora no ocurriera más. Señores concejales, volvamos a crear el Instituto Mi Río.