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Ya acabaron las nochebuenas negras

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20 de diciembre de 2008

Con la felicidad de estar en compañía de sus tres hijos, Gloria Polanco celebra por primera vez la Navidad en plena libertad.

La tristeza de haber pasado siete nochebuenas en poder de las Farc, en medio de la maraña, desapareció para darle paso a la esperanza y a la alegría propia de las festividades de fin de año.

"Estoy feliz de estar celebrando la Navidad. Es una dicha muy grande estar de nuevo compartiendo con mis tres hijos, con mi familia y amigos", manifestó.

Desde los primeros días de diciembre, la dirigente dio rienda suelta a su creatividad, y con todo el entusiasmo decoró su hogar en el apartamento 801 del edificio Torres de Miraflores, donde fue secuestrada por un comando de fuerzas especiales de la columna Teófilo Forero, con otras 13 personas, entre ellas, dos de sus hijos.

Papá Noel, renos, ángeles y artesanías típicas del Huila hacen parte de los adornos, además de un gran árbol de Navidad a la entrada de su apartamento.

"Estoy feliz esperando la llegada del Niño Dios. Además, que siempre me ha encantado la Navidad", sostuvo Gloria Polanco.

Sin embargo, indicó que ahora uno de los elementos navideños más significativos para ella es el tradicional pesebre.

"Todos los días frente a él rezamos la Novena. Mis hijos, familiares y amigos la hemos ofrecido por la libertad de nuestros compañeros que se encuentran aún en cautiverio. Es muy doloroso, yo sé lo que se siente, soy testimonio vivo de lo triste que es, y el sufrimiento tan terrible".

Así mismo, dijo que la fabricación del pesebre es una tradición familiar y que le evoca sus días de niñez en Teruel. "Yo quiero que eso no se pierda y por eso gozo profundamente de la Navidad".

Sentimientos encontrados
Aunque manifestó que se siente feliz de estar rodeada de sus seres queridos durante esta temporada, también siente tristeza debido a la ausencia de su esposo, Jaime Lozada Perdomo, asesinado el 3 de diciembre del 2005 por las Farc.

"La felicidad no es completa, por supuesto que me falta Jaime, ha sido muy duro para nosotros; de todas maneras estamos sobreponiéndonos a su muerte y rezando todas las noches la Novena".

Otro de los sentimientos que la embargan es la angustia de saber que en la selva aún hay miles de colombianos secuestrados.

La lista de obsequios que este año Gloria Polanco ha pedido al Niño Dios es larga; sin embargo, no pidió regalos materiales. La extensión de su carta dirigida a Jesús recién nacido se debe a los nombres de los miles de colombianos que aún se encuentran en poder de las Farc, y por los que pidió la pronta libertad.

"Mi deseo profundo es que mis hermanos que están en la selva lleguen pronto al seno de sus hogares y que tengan la misma felicidad que tuve yo de poder abrazar a sus familias y de poder sentir la dicha de estar libre de ese terrible caos como lo es el secuestro, y de estar bajo alambres de púas. Qué dicha que ese fuera el regalo de Navidad para mí, para sus familias y para Colombia".

Nochebuenas negras
En el calor de su hogar recuerda las siete navidades que tuvo que pasar en cautiverio. Con dolor señaló que la llegada de la temporada le desgarraba el alma, sobre todo al ver los afligidos rostros de sus compañeros de secuestro.

"Muy triste, supremamente doloroso, cuando uno empezaba en octubre a oír los villancicos y la música navideña. Yo me ponía a observar a mis compañeros, todos ellos desencajados, con rostros de tristeza. A medida que van llegando las fechas especiales es más doloroso".

No obstante, expresó que sacaba fuerzas para que la situación no la afectara demasiado.

Agregó que trataba de que esos días especiales fueran como cualquier otro. A las 6:00 p.m. ya se acostaba a dormir.

"Me acostaba muy temprano. Era una forma de huir de ese drama, quería dormirme pronto para que cuando me levantara ya hubiera pasado todo".

Pero la ausencia de sus tres hijos convertía esa fortaleza en nostalgia y dolor.

"Cuando estaban con Jaime era un consuelo, al menos no estaban solos; pero después de su muerte sentía que moría. Pensaba en que mis hijos estaban solos y tristes cuando lo que yo quería era que estuvieran contentos".

En medio de los sentimientos que despiertan las fiestas de la natividad, Gloria Polanco envió un mensaje a quienes considera sus hermanos.

"Conformamos una gran familia en medio del dolor y la tristeza. Por eso, a ellos les envío mi abrazo. Yo sé que es muy duro, pero quiero que sepan que estamos con ellos y que no duden que aquí nosotros estamos trabajando para lograr esa libertad. Que no olviden que los quiero mucho y que están en mis oraciones, que Dios los bendiga y los acompañe siempre. No pierdan la esperanza".