Yo también soy operada
Siempre quise tener el tamaño de mis senos un poco más grandes, la verdad no mucho, solo quería mejorar en algunos aspectos. Por ejemplo, sentirme mejor al usar un vestido de baño o al ponerme una camisa "estraple".
Buscaba comodidad y seguridad a la hora de lucir ciertas prendas. Y lo mejor de todo, fue que la conseguí.
Todo comenzó con una llamada de mis compañeros de trabajo. Yo me encontraba en Bogotá renovando mi visa a los Estados Unidos. La llamada era para hacerme saber que ya me habían conseguido la cita con el cirujano plástico.
Me dio alegría, pero no le presté mucha atención, pues tenia muy claro lo que quería, pero sabía que aún no era el momento indicado para operarme. Sin embargo, hace días quería tener una cotización y la apreciación de un especialista.
La primera cita
Para comenzar, les cuento que elegí uno de los mejores médicos de la ciudad, pues la mayoría de las veces lo barato sale caro... y yo prefería que me cotizaran el mejor trabajo.
En este primer encuentro (aunque pensaba que era el único) trate de despejar todas mis dudas.
Acá le pregunté al médico sobre los riesgos de la cirugía: ¿podía o no alimentar a mis hijos cuando llegara el momento indicado para tenerlos?, ¿La cirugía tenía algún riesgo?, ¿Cuál era el tamaño de prótesis indicado para mi cuerpo?, entre otras preguntas.
Después de responder a todos mis interrogantes el médico me pidió que pasáramos a otra salita. Allí tenía varias prótesis las cuales me medí por encima de un brasier especial. Estaba algo asustada, pues al ver diferentes tamaños me confundí un poco y no sabía que decisión tomar.
Pero comenzaba a ilusionarme, esa cita me entusiasmó mucho y antes de salir del consultorio, sin pensarlo dos veces le dije al médico que quería programar la cirugía. Mi mamá que era la persona que me estaba acompañando me miró y dijo sonriendo "Yo sabía que de acá salías con la cirugía programada".
Y así fue, pactamos una fecha cercana y salí de allí con varias órdenes para los exámenes que se requieren antes de realizar dicha cirugía.
Los días siguientes, me dediqué a realizarme todos los exámenes que me había ordenado el médico. Bueno y también empecé a preguntarle a mis amigas y conocidas sobre el tamaño de sus prótesis, pues quería estar totalmente segura de las que yo había elegido. Y finalmente fueron las adecuadas.
La segunda cita
En está oportunidad mi visita al médico no duró mucho. Terminé de despejar mis dudas... pues como es normal, habían surgido otras. Allí también el especialista revisó mis exámenes, los cuales estaban en orden.
Por último me dijo que debía comprar ciertos productos necesarios para usar después de la operación. Ese mismo día firmé el papel de mi sentencia... autorizando la cirugía y haciéndome responsable de todos los inconvenientes que ésta pudiera tener. Como en todo procedimiento hay que hacerlo, por eso no me dio susto, además sabía que estaba en la mejores manos.
La tercera cita
En esta oportunidad no me vi con el cirujano plástico, acá me examinó el anestesiólogo, quién me dio las recomendaciones necesarias y finales para la el día de la operación.
La cirugía
La noche anterior no puede dormir mucho y cuando lograba hacerlo, soñaba que mis prótesis eran gigantes. Qué mala noche.
En la mañana fui a trabajar, pues la cirugía estaba programada para las dos de la tarde, como era de esperarse pasé las primeras horas con muchos nervios, pero de algo siempre estuve completamente segura y era que me iba a ir muy, pero muy bien. Y así fue.
Llegue a la una de la tarde a la institución, pues se debe llegar con una hora de anticipación. Mi mamá me acompañó a cambiarme y allí con una bendición me despidió.
Cuándo estaba en la sala de preparación tenía mil pensamientos, estaba asustada, pero finalmente muy contenta.
Llegó una enfermera me tomó algunos datos y me puso una medicina intravenosa. Ahí me estaba quedando medio dormida.
Luego llegó el anestesiólogo y hasta ahí recuerdo, me quedé profundamente dormida.
Pensé que me iba a levantar muy mareada, pero gracias a Dios no fue así. Me desperté y como era de esperarse, inmediatamente miré mis senos, que obviamente se encontraban vendados, pero que de igual forma por encima pude ver el cambio... y en verdad era notorio.
Dos meses después
Puedo decir que esta operación me dio más confianza en mi misma, me ha dado más seguridad, aunque la verdad no era una prioridad en mi vida, estoy feliz por haberme operado.
Para las personas que deseen hacerlo yo les recomiendo asesorarse muy bien antes tomar una decisión.
Deben visitar un especialista que se encuentre en la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y una institución segura y confiable.
Si desea hacerlo, hágalo, pero busque ante todo calidad y seguridad.