Histórico

Zoom al drama de los desplazados

RETRATOS EN UN mar de mentiras, del bogotano Carlos Gaviria, recrea la realidad que padecen más de 4 millones de colombianos.

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11 de mayo de 2010

Un viaje de los protagonistas en un destartalado Renault 4, desde la sabana de Bogotá hasta la costa Caribe, deja ver en el camino la pobreza y el abandono de quienes han tenido que huir de sus tierras por amenazas de los grupos armados ilegales.

En este 'road movie', el fotógrafo Jairo (Julián Román) y su traumatizada prima Marina (Paola Baldión), cuya familia fue asesinada por los paramilitares, vuelven con la esperanza de recuperar unas tierras...

Esta es la historia de Retratos en un mar de mentiras , película del director bogotano Carlos Gaviria, que se estrena el próximo 21 de mayo.

Un filme sobre la dura realidad del desplazamiento que afecta a más de 4 millones de colombianos y que ha sido apenas abordado en el cine por filmes como La primera noche de Luis Alberto Restrepo, y el corto No todos los ríos van al mar de Santiago Trujillo.

Sobre Retratos en un mar de mentiras , llena de humor y referentes de la cultura nacional (como el Renault 4 y el Divino Niño), y premiada como mejor película iberoamericana en el Festival de Guadalajara y mejor ópera prima en Cartagena, hablamos ayer con su director y guionista, Carlos Gaviria.

La película presenta un buen balance entre comedia y tragedia, hace reír pero también conmueve y llama a la reflexión...

"Es como el país. Uno aquí se ríe y la pasa muy bien, pero le toca enfrentar la violencia. Yo quería que la película reflejara esas dos caras del país: la cara maravillosa y la cara terrible".

¿Quiso sentar una posición política sobre el desplazamiento forzado?
"Se sienta una posición en el sentido de que refleja lo que yo siento. Yo creo que el cine, y en general el arte, no es una cosa que uno haga con la cabeza sino con el corazón y en esa medida no me gusta hablar de posiciones políticas porque en realidad son sentimientos. Yo lo que quería era sentir el país y contarlo con el corazón abierto. Me impresiona que la interpretación de todo el mundo es que es una película muy política, y ahora que la veo pues lo es, pero sencillamente porque es como mover una cortina y ver qué hay detrás del mar de mentiras".

La cinta resulta entretenida y podría funcionar en la taquilla, ¿confía en ello?
"Yo estudié cine en Estados Unidos, que es una corriente muy comercial, y también he hecho mucha televisión, y me parece que cada cual hace las películas que quiera. La idea aquí no era hacer una historia lenta sino para divertir y dejar una enseñanza sobre el país".

¿Es real la gente y todo lo pintoresco que se logra ver en el viaje por Colombia?
"Hay escenitas montadas pero el 99 por ciento de lo que se ve está ahí. El soldado que estaba parado sobre una estatuica del Diviño Niño realmente estaba ahí y todo el viaje se hizo a manera de documental, antes de hacer la película".