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¿Cómo aprovechar la “ventana de tranquilidad” para mejorar los hábitos financieros?

Cambiar los hábitos financieros es esencial para alcanzar sus metas personales. Así puede hacerlo.

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hace 1 hora

Entre febrero y julio se abre una oportunidad que no todos aprovechan en el calendario de las finanzas. En ese período, los gastos del inicio del año ya han terminado, como las matrículas o las renovaciones que se producen generalmente en enero.

Aunque las fiestas ya quedan atrás, a veces toca afrontar gastos de cuotas de los regalos navideños u otras compras hechas a plazos. Sin embargo, la “ventana de tranquilidad” es un período que se presta para revisar hábitos, ordenar las finanzas personales y construir una base más sólida de ahorro sin presión.

Lejos de ser meses “muertos”, este tramo del año puede convertirse en una etapa estratégica para tomar mejores decisiones económicas y reducir la dependencia del endeudamiento.

¿Por qué los meses de calma ofrecen una oportunidad para mejorar las finanzas personales?

La pregunta casi se contesta sola. No es lo mismo encarar un nuevo sistema de ahorro, un curso para aprender forex o una jornada de aprendizaje financiero cuando se está en calma que cuando hay gastos extraordinarios inmediatos, fuegos que se tienen que apagar.

Por eso, estos meses de estabilidad ofrecen una oportunidad “de oro”, casi literalmente. No solamente por la posibilidad de aprender, sino también porque la urgencia suele llevar a decisiones costosas.

En cambio, los meses tranquilos permiten anticiparse a los gastos del año y esto es doblemente importante en Colombia, donde uno de los principales factores de estrés financiero no son los gastos cotidianos, sino los imprevistos (como reparaciones, una urgencia médica o una caída temporal de ingresos).

Trabajar en la prevención financiera reduce el riesgo de caer en prácticas costosas. Por ejemplo, usar tarjetas de crédito sin planificación o pedir préstamos rápidos para cubrir gastos comunes puede resultar en el pago de intereses altos.

Crear un sistema para hacerlo obvio, atractivo, fácil y satisfactorio

James Clear es el autor de “Hábitos Atómicos” y una de las personas que más sabe sobre el cambio de comportamiento. Con su libro ha impactado a millones de personas con objetivos muy diferentes, desde comprar una casa a través del ahorro hasta mejorar la salud haciendo ejercicio cada día.

Clear afirma que los hábitos no dependen tanto de la voluntad como de los sistemas implementados para lograrlos. En ese camino, hacer que el hábito sea obvio, atractivo, fácil y satisfactorio es la primera línea para ganar la batalla.

Por ejemplo, antes de pensar en invertir o hacer crecer el dinero, es fundamental entender cómo se está usando hoy. Si no está claro a dónde va cada peso, cualquier estrategia será frágil, por eso lo ideal es anotar todo en un papel durante un mes.

Después de ese ejercicio, el siguiente paso es la automatización. Programar transferencias automáticas hacia una cuenta de ahorro a principio de mes puede hacer que este hábito sea “indoloro”, obvio y fácil de cumplir.

El fondo de emergencia como salvavidas y como motor

Distintos especialistas en finanzas recomiendan tener un fondo de emergencia, ya que es uno de los pilares de una economía familiar sana. Lo ideal es que este fondo cubra todos los gastos de al menos tres meses, aunque si la familia depende de una persona que trabaja por cuenta propia, debería ser un período un poco mayor (6 meses).

Muy pocas familias podrían construir esta bolsa de un día para otro. Lo recomendable es empezar con una meta alcanzable y evitar hacer inversiones o compras “por placer” hasta tener cubierto este fondo de emergencia.

El fondo es liquidez para un momento concreto. Ayuda a evitar tirar de tarjetas o préstamos cuando llega el apuro económico por una reparación grande o la pérdida del trabajo. No es para invertir y, cuando se gasta, debe reponerse.

Los especialistas suelen comentar que el solo hecho de tener el fondo de emergencia en su lugar ya ordena el panorama de las familias. Como la mayoría de las decisiones de compra son emocionales, contar con esa tranquilidad permite aprovechar mejor las oportunidades, ya sea de inversión, formación o incluso cambio laboral.

Presupuestar el dinero y también el tiempo

Ahorrar no significa recortar calidad de vida, sino gastar con intención. Los meses tranquilos del principio del año son ideales para revisar suscripciones y servicios contratados. En cuanto detectes un hábito de consumo que ya no te aporta valor, lo eliminas.

De la misma manera, es un buen momento para aprender sobre finanzas. En internet existen miles de opciones de formación de pago y también de información gratuita para aprender sobre forex, la bolsa de Colombia y los mercados internacionales.

Sin embargo, esta información es compleja, por eso consumirla de forma desordenada puede ser una “receta para el desastre”. Entonces, aquí toca hacer otro tipo de presupuesto, el del tiempo.

Hacer un presupuesto temporal consiste en establecer un horario concreto (por ejemplo, media hora antes de dormir o quince minutos cada mañana). En esos momentos, dedicarse a la lectura de materiales online o físicos y asegurarse de estar comprendiendo hasta la última coma.

Así, cuando la alcancía del fondo de emergencia se llene, ya estará preparado para invertir con todos los ahorros que estén por encima de ese umbral.

*Contenido en colaboración con Forex.