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Escuela de Verano Saberes UPB 2026 puso en el centro de la discusión las habilidades para el futuro

La décima edición de la Escuela de Verano Saberes UPB, que se realizó del 23 al 25 de septiembre en el Centro de Eventos Forum, conmemoró los 90 años de la Universidad y tuvo una agenda dedicada a las NeoSkills, el futuro del talento y la relación entre inteligencia artificial y humanismo.

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hace 29 minutos

Medellín fue escenario de una conversación sobre las capacidades que necesitará la sociedad ante la transformación acelerada de la economía, el trabajo, la educación y la organización social con la Escuela de Verano Saberes UPB 2026, que finalizó el viernes pasado.

El certamen fue el espacio para la reflexión académica alrededor de las NeoSkills, concepto que sintetiza las nuevas competencias, habilidades y capacidades necesarias para afrontar los cambios actuales. Además, contó con invitados nacionales e internacionales, y fue un espacio académico, científico y cultural para analizar desafíos contemporáneos desde una perspectiva interdisciplinaria. La propuesta articuló ciencia, tecnología, innovación, ética y humanismo.

El eje central, NeoSkills, planteó preguntas sobre los talentos que requerirá la sociedad, las habilidades necesarias para actuar en escenarios de incertidumbre y la transformación de las universidades y los sistemas educativos para formar ciudadanos capaces de aprender permanentemente.

Los conceptos y su reflexión

La primera línea estructurante fue Talentos del Futuro. Allí se abordaron las nuevas perspectivas del trabajo, la transformación de las ocupaciones, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la productividad y la toma de decisiones. Además, se plantearon preguntas fundamentales sobre las competencias híbridas, las universidades del futuro, las nuevas profesiones y la relación entre universidad, empresa y Estado.

Para Sandra Milena Chica Gómez, quien participó con su charla ‘Neoskills. lo que la IA no puede pensar, aprender ni decidir por ti’, con la IA no se trabaja menos. Y aprender se volvió algo permanente, mediante procesos como upskilling, que significa aprender más dentro de un mismo rol; y reskilling, que implica aprender algo completamente nuevo para desempeñarse en un rol diferente. En este contexto, según Chica, aparece el AQ, (cociente de adaptabilidad), que es aprender, desaprender y reaprender.

“La paradoja digital plantea que lo que no se puede digitalizar ni automatizar será lo más valioso, por lo que se viene un renacimiento de las habilidades humanas. La pregunta entonces es: ‘¿Qué tipo de persona necesitamos formar?’. Hay que conectar saberes que están separados y desarrollar una Neo Skill: encontrar y formular preguntas relevantes para el contexto y la realidad de las personas. La IA no tiene el contexto completo, por eso tenemos que escuchar más y mirarla con pensamiento crítico. Ella tiene cada vez más respuestas, pero no tiene la pregunta correcta”, agregó Chica.

La segunda línea fue “IA: Inteligencia del Amor”, concepto desarrollado por el rector general de la UPB, padre Diego Marulanda Díaz. Esta propuesta aportó el marco humanista, ético y espiritual de la Escuela de Verano y planteó que la inteligencia artificial debe estar subordinada a un proyecto que priorice la dignidad humana, el cuidado del otro, la comunidad y la vida.

“Hemos perdido la capacidad de asombro en un tiempo marcado por la prisa. Recuperar la capacidad de asombro es un acto de resistencia existencial. El Papa León XIV nos llama a valorar la naturaleza. En este contexto, la Inteligencia del Amor funciona a partir de la resonancia afectiva y abraza la incertidumbre desde la confianza. También tiene la capacidad de hacer todo nuevo, cuidar el presente y diseñar el futuro deseable”, aseguró el rector Marulanda Díaz en su disertación titulada ‘Un nuevo lenguaje en la era de la Inteligencia del Amor’.

El rector también puso sobre la mesa el concepto de “amoritmos”, asociado con criterios de cuidado, compasión, servicio y bien común en los sistemas, decisiones y tecnologías que configuran la vida social, económica y educativa. “Hemos perdido la capacidad de asombro en un tiempo marcado por la prisa. Recuperar la capacidad de asombro es un acto de resistencia existencial”, puntualizó el rector.

“No caer en la idolatría de los datos”: Cortina

Uno de los expertos internacionales invitados, Albert Cortina Ramos, abogado y urbanista catalán, quien desarrolló su exposición ‘Stay human - Transhumanismo y custodia de la persona humana en la era de la exponencialidad biotecnológica y la inteligencia artificial’, fue claro en afirmar que no se puede caer en la idolatría de los datos y que, en medio de la transformación tecnológica, es necesario transformar la capacidad de insertar valor en la economía digital.

Para Cortina, esta transformación implica una responsabilidad individual: la libertad es responsabilidad y cada persona es libre en sus pequeños actos. Desde esta perspectiva, mejorar a través de la bondad y recuperar una mirada centrada en la persona hacen parte del desafío contemporáneo.

“Necesitamos un humanismo integral renovado. La pregunta es qué nos hace humanos para seguir siendo humanos y también si somos creadores o criaturas. En esta reflexión aparece la inteligencia espiritual, entendida como la razón iluminada por la fe. También se plantea una mirada crítica frente al llamado tecno-gnosticismo, que nos vende la inmortalidad, y frente a una época en la que los avances tecnológicos obligan a replantear el sentido de la condición humana”, dijo Cortina.

En este contexto, el papa León XIV plantea una respuesta actualizada desde la Iglesia Católica y desde la fe, según Cortina. “En Magnifica Humanitas, plantea la grandeza de la persona humana. El humanismo no rechaza la ciencia, tal y como lo señala el papa León XIV, pero propone ponerla en diálogo con una concepción integral de la persona. La reflexión concluye con una advertencia frente a la inteligencia artificial: La IA no es moralmente neutra. Ninguna tecnología es neutral”, agregó.

Formación de maestros y estudiantes

En ese cometido de aprender a pensar y enseñar con la Inteligencia Artificial, el argentino Fabio Tarasow, licenciado en Ciencias de la Educación, expresó que hay cosas que cambian, en especial en la tecnología, pero hay otras, como los valores que permanecen. “Los problemas son anteriores a la Inteligencia Artificial. Por eso lo más importante es que hay que enseñar a pensar, a ser curiosos y poder tener las herramientas para contestar esas preguntas”, expresó.

De igual manera, Francisco Cajiao, filósofo, exrector y pensador, comentó que la cultura puede cambiar muy rápido, inducida por los medios de comunicación y la moda, pero por debajo en humano sigue peleando por las mismas razones como el petróleo o la comida, pero hay algo que permanece y es la necesidad de hacerse humano. “Ese proceso de humanización solo se consigue a través de la educación. Volver atrás significa hacer una pregunta muy linda y es: ¿cómo se aprende?”.

El encuentro dejó una proyección hacia el año entrante. La Escuela de Verano Saberes UPB 2026 fue planteada como antesala conceptual y humanista del Congreso Internacional de Americanistas (ICA) 2027, del cual la Universidad Pontificia Bolivariana será sede. Como parte de ese proceso, la UPB proyectó la construcción colectiva de un Manifiesto sobre el Futuro del Talento, la Educación y la Vida en las Américas. El documento recogerá aprendizajes, consensos y provocaciones surgidos alrededor de las NeoSkills, la Inteligencia del Amor y los retos del desarrollo humano integral, y será presentado por el rector general de la Universidad como una contribución institucional al Congreso.

La Escuela de Verano cerró su décima edición con una mirada puesta en lo que sigue: preparar una conversación continental sobre el futuro del talento, la educación, el trabajo, la tecnología, la sostenibilidad y la dignidad humana.

*Contenido en colaboración con la Escuela de Verano de UPB.