Ecuador detiene a José Serrano, quien fue ministro de Rafael Correa, por el magnicidio de Villavicencio
Fue el ministro del Interior más poderoso del correísmo y hoy la Fiscalía lo señala como uno de los siete presuntos autores intelectuales del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, cometido en 2023.
José Serrano fue, durante más de cinco años, el ministro del Interior más poderoso del correísmo: el hombre que concentró bajo su mando la seguridad del Estado ecuatoriano entre 2011 y el final del gobierno de Rafael Correa. Hoy la Fiscalía lo señala como uno de los siete presuntos autores intelectuales del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, cometido en agosto de 2023 tras un acto de campaña en Quito, y lo acusa de haber actuado como nexo logístico con la organización criminal Los Lobos, a la que presuntamente entregó información sobre los movimientos del entonces aspirante presidencial.
Abogado nacido en Cuenca en 1970, Serrano llegó al Ministerio del Interior en 2011 tras pasar por las carteras de Trabajo y Justicia, y por la Secretaría de Transparencia. En ese cargo impulsó una depuración de la Policía Nacional y la creación de laboratorios de criminalística, pero también quedó asociado a una centralización extrema del poder de seguridad y a la controvertida legalización de pandillas, según el periodista ecuatoriano Gustavo Cardoso. Entre 2017 y 2018 presidió la Asamblea Nacional, luego de haber encabezado la lista de asambleístas de Alianza País, el partido del correísmo. Fue también en esos años cuando se distanció de Correa, al respaldar desde el Legislativo al entonces presidente Lenín Moreno, quien había llegado al poder como su sucesor pero terminó enfrentado con él.
El pasado 28 de agosto, agentes de la Policía Nacional detuvieron a Serrano en el aeropuerto de Guayaquil y lo trasladaron, esposado y con chaleco antibalas, a la Cárcel del Encuentro, la prisión de máxima seguridad construida bajo el gobierno del presidente Daniel Noboa siguiendo el modelo del Cecot de El Salvador. Llegó deportado desde Estados Unidos, país al que había ingresado con visa de turista en 2021 y donde permaneció detenido desde agosto de 2025 mientras se resolvía su situación migratoria, tras habérsele negado una solicitud de asilo político. En Ecuador pesaba sobre él una orden de prisión preventiva por el caso Villavicencio.
Junto a Serrano, la Fiscalía acusó este mes a otras seis personas de ser autoras intelectuales del crimen: el exasambleísta Ronny Aleaga, los empresarios Xavier Jordán y Daniel Salcedo, y los presuntos integrantes de Los Lobos Wilmer Chavarría, Luis Arboleda y Ángel Aguilar. El caso tiene una coincidencia que el abogado de Serrano, Eduardo León, usó como parte de su defensa: Aguilar había sido condenado en 2013 por el asesinato del hermano menor de Serrano, ocurrido en Cuenca en 2012. “Quién puede imaginar que alguien a quien le mataron a un hermano pueda tratar con el asesino”, cuestionó León. Ninguno de los siete acusados ha sido condenado todavía por este caso.
El presidente Noboa anunció la deportación de Serrano en su cuenta de X con una advertencia dirigida a Correa, quien vive exiliado en Bélgica desde 2017 y fue condenado en Ecuador a ocho años de prisión por un caso de sobornos durante su gobierno —sentencia que las autoridades belgas consideraron contraria al derecho a un juicio justo al otorgarle a Correa la condición de refugiado—. El expresidente calificó la acusación contra Serrano de “otro de los tantos montajes” del Gobierno de Noboa.
Serrano acumula, además, otras denuncias no relacionadas con este caso: el exasambleísta Fernando Balda lo acusó de participar en su secuestro, ocurrido en Colombia; el abogado Luigi García lo señaló por un presunto intento de asesinato en su contra, y un exasesor suyo lo acusó de exigir un porcentaje de los salarios de funcionarios del Ministerio del Interior durante su gestión. Ninguna ha derivado, hasta el momento, en una condena.