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Entrevista con Farid Díaz: “Jugué en Nacional, pero el día de mañana me gustaría tener un equipo y ganarle”

El exlateral que fue campeón de Copa Libertadores con Nacional en 2016, Farid Díaz, rememora sus éxitos en el verde. Ahora está dedicado a la dirección técnica.

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Editor del área Deportes con más de 30 años de experiencia en el cubrimiento de fútbol y todas las disciplinas olímpicas. Comunicador social-periodista egresado de la Universidad de Antioquia. Premios colectivos con EL COLOMBIANO Simón Bolívar (Deportes) y Rey de España (Conflicto urbano).

hace 32 minutos

Se cumplen diez años de la gesta histórica de Atlético Nacional en la Copa Libertadores 2016. Uno de los pilares de esa época dorada fue Farid Díaz, el lateral izquierdo que también vistió la camiseta de la Selección Colombia en la Copa América Centenario y el Mundial de Rusia 2018. En diálogo con Línea de Gol de EL COLOMBIANO, el exdefensor repasa su presente en los banquillos, analiza el momento del cuadro verdolaga y la Selección, y deja una profunda reflexión sobre el trato que reciben los ídolos de la institución.

Hablemos inicialmente de su presente, ¿en qué está Farid Díaz hoy en día?

“Ahora es la dirección técnica. Dirijo al Atlético FM en la categoría Sub-20 del torneo federativo (Copa Juvenil). Estudié durante dos años, me preparé e hice mis licencias; de hecho, me acabo de graduar de la Licencia Pro. Vamos por buen camino, aprendiendo cada día porque siempre surgen cosas nuevas y hay que actualizarse. Lo importante es que voy bien y con calma. Esto lo he tomado como cuando iba a jugar fútbol profesional: hay que escalar. Por ahora vamos paso a paso”.

Quisiéramos saber cómo ha seguido su relación con Atlético Nacional. Fue su casa, el club con el que consiguió los mejores títulos de su carrera... ¿Se ha acercado a las divisiones inferiores o a observar el trabajo del equipo profesional en este proceso de formación que lleva como técnico?

“Con Nacional, cero. No tengo conocimiento de nada. De pronto sí hablo con mis excompañeros, que es lo habitual, lo que uno percibe y escucha. Conozco a Diego (Arias) y sé cómo trabaja porque estuvimos muchos años juntos, sé que la idea o el modelo de Nacional no va a cambiar; todos sabemos que la identidad del club siempre es salir a jugar, pase lo que pase. Pero de divisiones menores, nada, cero.

Sé que las divisiones menores de Nacional las está manejando una gente de Argentina. Tuve la oportunidad de estar allá, de tener unas charlas y, bueno, cada quien piensa y escoge lo que le parece mejor. Yo me llevé mi propia autocrítica. Como te dije, cada quien tiene sus herramientas y trabaja como cree que es mejor. Nacional cree que lo mejor para ellos es trayendo gente de afuera y espero que les vaya bien; no los ataco ni los defiendo. Cuando un club cree que eso es lo ideal, hay que respetarlo. Por eso nosotros nos seguimos preparando. Mi idea es dirigir en la segunda división a mitad o a final de año porque es el proceso que quiero llevar; no digo que no vaya a dirigir profesional, pero me gustaría ir paso a paso, sin afanes. Siento que ya tengo una buena experiencia tras tres años en Primera C, Sub-17 y Sub-20. El peldaño que sigue es ese. De Nacional no sé más, imagino que la idea de juego en menores la tienen los argentinos y a partir de ahí no puedo hablar más porque lo desconozco”.

Escuche acá toda la entrevista: “Sé que algún día enfrentaré a Nacional y quiero ganarle”: Farid Díaz

¿Qué recuerdos le trae ese paso por la Tricolor de cara a lo que será la preparación para el inicio del Mundial?

“Yo siempre les digo a los jóvenes que me piden un consejo que cuando uno va a una prueba es un 50-50: o te quedas o te regresas. Pero ese porcentaje lo pones tú con tu capacidad, tu trabajo, tu técnica y tu juego.

Recuerdo mucho que cuando fuimos a ese microciclo de una semana, mucha gente no apostaba por nosotros; decían que para qué íbamos si supuestamente la nómina ya estaba escogida. De Nacional fuimos Óscar Murillo, Sebastián Pérez, Marlos Moreno y yo. Edwin Cardona y Alexander Mejía ya estaban en México. Éramos cuatro o cinco del torneo local. Yo lo tomé como un llamado normal y me preparé. Hicimos un gran trabajo, nos fue muy bien y regresamos a jugar con Nacional. A los quince días salió la convocatoria para el partido de eliminatorias contra Bolivia y ahí aparecimos los cuatro que habíamos ido a la prueba del microciclo. Fue una alegría inmensa porque uno siempre batalla en su equipo para que le den esa oportunidad. Tuve también la fortuna de que el lateral izquierdo del momento no venía bien”.

Ese partido contra Bolivia, que Colombia gana en La Paz con un gol agónico de Marlos Moreno, fue precisamente su debut como titular...

“Sí, porque veníamos de perder contra Argentina o Uruguay, no recuerdo bien, y de ahí salió esa convocatoria donde fuimos titulares Óscar Murillo y yo. También llamaron a Guillermo Celis, del Junior, que debutó ese día. La verdad, no pensábamos que íbamos a jugar. Cuando el profe (José Pékerman) nos dice a Óscar y a mí en el segundo entreno en Bogotá que íbamos a ser titulares en La Paz, la mente te comienza a maquinar todo. Uno tiene que imaginarse el partido ideal: ganando los duelos, evitando que te levanten un centro... Sabíamos que Bolivia es una plaza muy difícil, no solo por la altura donde te ahogas, sino por la cancha y la gente. Parece que uno corriera en cámara lenta. Afortunadamente tuvimos una buena tarde, ganamos y eso nos dio el impulso para continuar. Fue la prueba de fuego: o te quedabas o no te llamaban más. Tuvimos la bendición de ganar ese partido de visitante y el siguiente de local, y ahí marcamos la diferencia para consolidarnos en el grupo que después iría a la Copa América y al Mundial de Rusia”.

¿Cómo se vivió esa Copa Libertadores que cosechó lo sembrado por Juan Carlos Osorio y que Reinaldo Rueda supo potenciar?

“Como lo dijo Diego (Arias) en una entrevista: el mérito en gran parte era del profe Osorio, aunque también sabemos que “Sachi” Escobar fue el que armó la base de ese equipo. El “Loco” Osorio creyó en el potencial de cada uno de nosotros. Lo que siempre le agradeceré al profe Juan Carlos es enseñarme a ver el juego; es un experto en potencializar al jugador y hacerle creer que puede dar más. Ese título también era de él porque soñaba con que fuéramos campeones de Sudamérica. El profe Reinaldo Rueda, por su parte, supo gestionar todo de gran manera.

Veníamos buscando esa Copa desde hace rato. Con Osorio habíamos perdido la final de la Sudamericana (en 2014) y nos dolió bastante, pero mantuvimos la idea y veníamos mejorando mucho en el juego y en la mentalidad competitiva. Teníamos un grupo muy maduro combinando con jóvenes que ya sabían lo que era jugar finales. Fue un proceso largo de cuatro años batallando para lograr lo que conseguimos; no fue cuestión de seis meses. Por eso pudimos superar instancias tan duras como las de Rosario Central o Sao Paulo”.

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Viendo la actualidad del fútbol colombiano, ¿consideras que estamos lejos de repetir un título de Copa Libertadores o Sudamericana?

“No soy adivino y no me gusta cuestionar a nadie porque ahora que estoy del lado de los técnicos miro el fútbol distinto; hablar mal de un colega o de un equipo no está bien. Pero siendo sinceros, el fútbol colombiano hoy no tiene un buen nivel para competir internacionalmente. No digo que ninguno pueda lograrlo; a veces se necesita un pelito de suerte en el fútbol para ganar las cosas. Puede que la tengan el Tolima o el Medellín, y ojalá alguno lo consiga porque hace rato no figuramos en fases definitivas, nos están eliminando muy rápido. Talento y buenos clubes tenemos, pero hay que enfocarse en lo que exige un torneo internacional y el prestigio que eso da. Hoy en día no hay un equipo colombiano fuerte internacionalmente porque Brasil y Argentina nos llevan mucha ventaja en presupuesto y trabajo. Tenemos que empezar a compensar eso”.

Su retiro fue 2022 jugando para Nacional de Paraguay y casi de inmediato inició la etapa como entrenador. ¿Esa decisión ya estaba tomada desde antes de colgar los guayos?

“Qué va, nada. Ni por ahí me pasaba la idea. Yo terminé jugando de defensa central en Paraguay y cuando el club me ofreció un año más les dije que no, que ya estaba cansado y estaba lejos de mi tierra. Agradezco mucho a Nacional de Paraguay porque es un excelente club. Cuando me retiré, la gente me preguntaba qué iba a hacer y yo decía: “No sé, por ahora no quiero saber nada de fútbol, quiero relajarme”. Alguien me sugirió que fuera técnico y le respondí: “¿Yo técnico? Con lo que sufrí como jugador, ahora de técnico es más responsabilidad”. El entrenador se levanta más temprano, se acuesta más tarde, trabaja y estudia todos los días, no tiene descanso y es la misma monotonía de los viajes y los hoteles. Pensaba que eso agotaba mucho.

Pero un día fui a ver un partido de unos niños de 15 o 16 años que dirigía un amigo mío. Mientras miraba el juego, le dije: “Minitécnico, vas perdiendo. Saca un volante y mete un delantero, te está sobrando gente en la mitad”. Él me preguntó cómo veía eso y le expliqué: “Ellos necesitan un delantero fuerte que aguante y pivotee. Saca al volante, adelanta la línea y listo”. Lo hizo, terminó ganando el partido y me dijo: “¿Y tú por qué no te dedicas a esto?”. Yo le insistí en que no, pero me quedó sonando la espinita porque sé leer el juego. Le pedí consejo al profe Reinaldo Rueda y me dijo: “Si te gusta, dale con todo. Estuviste muchos años en la cancha y tienes que poner esa experiencia a tu favor”. El segundo que me terminó de convencer fue Juan Carlos Osorio. Así que empecé a indagar, a descubrir cosas y me metí de lleno a dirigir en Primera C sin saber siquiera cómo preparar un entrenamiento al principio. La gente no sabe el trabajo que hay detrás, tienes que planificar toda tu semana desde el mismo domingo. Llegamos a la final con el equipo azul, la perdimos, luego estuve en otra campaña hasta cuartos, descansé seis meses, pasé a la Sub-17 donde me fue muy bien y ahora estoy en esta Sub-20”.

Así analiza esta llave semifinal entre Tolima y Nacional...

“Nacional hizo un partido muy inteligente en Ibagué, guardando las proporciones. A veces no se puede ir a abrirse de piernas para que el rival haga lo que quiera; hay que tener mesura y eso fue lo que hizo Diego (Arias). Jugó a aprovechar los espacios que dejaba el Tolima. Algunos amigos me decían que Nacional debía salir a avasallar, pero estamos en una semifinal; hay que jugar con las necesidades del rival. Diego planteó el partido para que no los cogieran mal parados en el contragolpe, que es el fuerte del Tolima.

La llave está cien por ciento abierta. A Tolima lo condicionó una expulsión que le facilitó el trabajo a Nacional, pero aun con diez hombres generaron opciones, aunque les faltó la eficacia que se requiere en estas instancias. Nacional en casa tiene que cuidarse porque Tolima no tiene nada que perder; ellos en el Atanasio siempre salen a proponer. Nacional tiene la obligación de imponerse ante su gente. Yo le hago mucha fuerza a Nacional, aunque aclaro que no soy hincha, pero considero que de esta llave sale el campeón del torneo. Nacional se ha vuelto muy fuerte en la pelota quieta y ha avanzado gracias a eso; sus últimos goles han sido por esa vía y esa es una gran arma que Tolima debe cuidar”.

¿Influye el hecho de que el Tolima esté compitiendo simultáneamente en la Copa Libertadores mientras que Nacional está enfocado exclusivamente en el torneo local? Ustedes vivieron esa alta carga de partidos en 2016...

“Estar en ritmo de competencia siempre es bueno, así que jugar cada tres días no es una excusa. Nosotros lo hicimos en su momento; llegamos a jugar más de 86 partidos en un año y ese es un récord en Colombia que todavía ostentamos. Para nadie es un secreto que un equipo profesional puede cumplir con ambos torneos si tiene una nómina amplia de más de 30 jugadores. Decir que Tolima la tiene más difícil por jugar la Libertadores es mentira; se pueden afrontar las dos competencias sin problema”.

En el entorno de la Selección Colombia hay una discusión grande sobre si Néstor Lorenzo debería llevar al Mundial al juvenil Juan Manuel Rengifo, un jugador que se está destacando en el torneo local pero que muchos consideran muy joven para la cita mundialista. Si usted fuera el técnico, ¿lo llevaría?

“Ese es un tema bastante complejo. Te pongo este ejemplo: ¿cuántos jugadores con ese talento han salido últimamente y se han quedado por fuera? Muchos. ¿Por qué creemos que a él sí lo van a llevar?“.

Se argumenta que es por el momento actual de la posición, dado que James Rodríguez no está en su nivel ideal, Juan Fernando Quintero alterna la titularidad y Jorge Carrascal ha quedado en deuda cuando inicia los partidos...

“Juanfer para mí es un jugadorazo. Puede que alterne en su club, pero el talento no se lo quita nadie, eso es innato. Y tiene una experiencia que no se improvisa. A veces nos dejamos llevar por la emoción del momento porque un muchacho está jugando bien, sin saber realmente si va a responder en el contexto de un Mundial. Rengifo tiene apenas 21 años. Lo más difícil para él ya lo hizo: ser titular en Nacional en la posición en la que juega. Tiene méritos y juega muy bien; de hecho, el ataque de Nacional depende mucho de lo que él haga. Podría estar en esa lista larga de 55 jugadores, pero ni tú ni yo somos los entrenadores de la Selección. Si fuera por momento y juego, claro que lo merece, pero también hay otros extremos como el caso de Sebastián Villa, a quien le han dado muy duro por sus temas personales pero que futbolísticamente es un extremo increíble que no ha tenido la oportunidad en este proceso. Armar una lista y tener contenta a la gente es una balanza muy difícil para el profe Lorenzo; lleve a quien lleve, siempre habrá polémica”.

Da gusto ver lo estructurado que está en tu faceta como entrenador. Nos queda rondando la preocupación de que Nacional no esté mirando a sus exfutbolistas históricos que se están preparando académicamente para aportar desde la dirección técnica...

“Mira, ese desarraigo no es de ahora, viene de hace rato. Nosotros los campeones de Nacional hablamos entre nosotros. A mí me alegra mucho que mi amigo Alejandro Bernal esté trabajando allá como coach buscando el futuro de los niños. Hace poco estuvo en Valledupar buscando talentos; Nacional no conocía muchos rincones de la región y estábamos desperdiciando mucho talento que hay en la Costa. Hablé con Alejo y me alegra mucho por él porque es un gran tipo. Lo mismo pasa con Diego Arias; somos de la misma camada que duró casi seis años ganándolo todo en el club. Casos como el de Alexis Henríquez, Alexander Mejía o el mío, que queríamos trabajar en las divisiones menores de Nacional aportando nuestra experiencia... antes admito que me molestaba mucho no tener esa oportunidad por lo que uno le dio a la institución. Hoy ya estoy por encima de eso, estoy enfocado en mi camino y sé que algún día me tocará enfrentar a Nacional. Me estoy preparando para actuar, enfocarme y ganar en el momento en que me toque. Sigo siendo hincha de Nacional, pero si tengo un equipo al frente me gustaría ganarle; lo mismo pensaría Mejía. Esto no es nada personal, es simplemente un mensaje para que los clubes valoren el trabajo de sus exjugadores, de los técnicos jóvenes que van saliendo y que se preparan con capacidad. Afortunadamente, lo que está haciendo Diego Arias en el primer equipo nos abre las puertas a todos los entrenadores de esta nueva generación”.