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“La carga tributaria en Colombia es tan alta que se vuelve expropiatoria”: Juan Carlos Mora, CEO de Grupo Cibest

El CEO de Grupo Cibest, Juan Carlos Mora, señaló que los impuestos sobre el sector financiero alcanzan niveles “expropiatorios” y calificó las inversiones forzosas como mecanismos de “represión financiera”.

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Periodista de economía de El Colombiano. Oidor de tangos. Sueño con una Hermosa sonrisa de luna.

hace 27 minutos

En medio de un entorno de presiones fiscales y debate sobre nuevas fuentes de financiamiento público, el CEO de Grupo Cibest y presidente Bancolombia, Juan Carlos Mora, advirtió que la carga tributaria al sector financiero ya es “expropiatoria” y que eventuales inversiones forzosas podrían convertirse en una forma de represión financiera con efectos sobre el crédito y el crecimiento.

Sus declaraciones a EL COLOMBIANO coinciden con la realización hoy de asamblea anual de accionistas, en la que presentará el balance de 2025 y los avances del proceso de transformación de Bancolombia en Grupo Cibest, concretado en mayo pasado.

A diez meses de la creación de Grupo Cibest, ¿cuál es el balance de esta transformación y qué encontrarán los accionistas en la primera asamblea del holding financiero?

“El balance de estos diez meses desde mayo, cuando se creó Grupo Cibest, ha sido muy positivo. Cuando anunciamos la creación de una compañía matriz separada de Bancolombia propusimos tres beneficios: una gestión de capital más eficiente, mayor flexibilidad estratégica y la posibilidad de recomprar acciones. Hoy esos tres elementos están ejecutados. Implementamos un programa de recompra, declaramos un dividendo extraordinario y avanzamos en decisiones estratégicas como el acuerdo para vender Banistmo en Panamá. Lo que prometimos se está desarrollando de manera exitosa y de acuerdo con lo que le presentamos a los accionistas”.

¿Cómo se ha reflejado ese proceso en el comportamiento de la acción y en la percepción del mercado?

“La materialización más concreta ha sido el comportamiento de la acción. Las acciones ordinarias, preferenciales y el ADR han tenido valorizaciones entre 70% y 100%.

Esto demuestra que el mercado ha entendido la lógica de la transformación y ha reconocido la mejora en la gestión de capital y en la flexibilidad estratégica que tiene hoy el grupo”.

¿Cuánto se ha ejecutado del programa de recompra de acciones y qué se propondrá a la asamblea de accionistas?

“El programa tenía un límite de 1,35 billones de pesos por un año y a marzo se ha ejecutado cerca del 49%, es decir, unos 650.000 millones de pesos. La recompra permite que haya un comprador permanente en el mercado y eso contribuye a que el precio de la acción refleje mejor los resultados de la compañía. Lo que vamos a proponer a la asamblea es mantener ese proceso o crear uno nuevo por tres años adicionales con el mismo cupo de 1,35 billones, dado el impacto positivo que ha tenido”.

¿Cuáles son las principales apuestas de inversión del grupo para este año?

“El año pasado invertimos cerca de 785.000 millones de pesos y este año esperamos invertir alrededor de 1,6 billones. Es un incremento importante y estará enfocado principalmente en tecnología, en seguridad y en el desarrollo de canales. La prioridad es seguir avanzando en la modernización del banco, en la confiabilidad de los sistemas y en ofrecer nuevas capacidades y productos a los clientes”.

¿Cómo se articulan estas inversiones con la estrategia digital del grupo y el desarrollo de nuevos negocios?

“Estas inversiones son la base para el desarrollo de negocios digitales y para fortalecer nuestras plataformas. Estamos avanzando en temas como tokenización, monedas estables y servicios digitales a través de Wenia, así como en el crecimiento de Wompi como facilitador de pagos.

Todo esto requiere una infraestructura tecnológica robusta y segura, por lo que el esfuerzo de inversión está alineado con esa estrategia de largo plazo”.

¿Cuáles son las metas financieras y de crecimiento para 2026 en un entorno económico desafiante?

“Esperamos que la cartera crezca entre el 8% y el 9% en Colombia y en los demás países donde operamos. Aspiramos a un retorno sobre el patrimonio cercano al 17% o 18%. Prevemos algún deterioro adicional de la cartera por el aumento de tasas de interés, pero aun así creemos que la economía crecerá entre 2,8% y 2,9%. La inflación podría ubicarse alrededor de 6,4%, lo que implica retos, pero en general vemos un año positivo para el grupo”.

¿Cómo está hoy estructurado Grupo Cibest tras la reorganización corporativa y qué cambios adicionales se esperan?

“El grupo es dueño del 100% de Bancolombia, del Banco Agrícola en El Salvador y del Banco Agromercantil en Guatemala. También es propietario de Wompi, Renting Colombia y Nequi. Nuestro foco este año está en terminar la venta de Banistmo, que debería concretarse a mitad de año, y en separar definitivamente a Nequi en el tercer trimestre para que opere como una compañía de financiamiento comercial independiente”.

¿Qué implicará la independencia de Nequi para los usuarios y para la estructura financiera del Grupo Cibest?

“Para los usuarios no cambia absolutamente nada. Nequi ya está creada como empresa independiente, pero sus activos aún están dentro de Bancolombia.

Lo que se hará es trasladarlos a la nueva compañía. Para el grupo no hay cambios en la propiedad, pero Bancolombia se reduce en tamaño al trasladar esa cartera y esos depósitos. Nequi ya es un negocio muy relevante, con una cartera cercana a 1,6 billones de pesos y depósitos por alrededor de 7 billones”.

¿Cuánto representará para el Grupo Cibest la venta de Banistmo en Panamá y cómo se utilizarán esos recursos?

“La operación es por 1.400 millones de dólares. Esos recursos se incorporarán a la capacidad de inversión del grupo y se destinarán a fortalecer la operación, la tecnología, la seguridad y la capitalización de negocios digitales como Nequi y Wenia. La idea es concentrarlos en potenciar las capacidades de los negocios que ya tenemos”.

Ante la posibilidad de que el Banco de la República mantenga o incremente las tasas de interés, ¿cómo se prepara el grupo para ese escenario?

“Si la inflación se mantiene por encima del 6%, el Banco de la República tendrá que subir las tasas para llevarla al rango meta. Eso implica un mayor costo financiero para los clientes, lo que puede afectar la inversión y aumentar la cartera vencida. Nuestras proyecciones ya contemplan ese deterioro adicional y por eso consideramos que será un año retador en términos de tasas y de crecimiento del crédito”.

¿Qué comportamiento ha tenido el crédito en los primeros meses del año y qué segmentos muestran mayor dinamismo?

“En lo corrido del año vemos una dinámica positiva.

El crédito de consumo se ha desacelerado un poco, pero el crédito comercial ha tenido un buen crecimiento. En los dos primeros meses del año el comportamiento ha sido incluso mejor de lo que esperábamos, lo que nos mantiene optimistas”.

¿Cómo ha evolucionado el crédito hipotecario y cuál es la situación de la cartera vencida?

“El crédito hipotecario fue el que más creció el año pasado para nosotros. La cartera total en Colombia creció cerca de 9% y la hipotecaria tuvo un desempeño destacado. La cartera vencida repuntó un poco hacia el final del año, pero se mantiene dentro de niveles que consideramos adecuados”.

En las últimas semanas se reportaron fallas en los sistemas que afectaron a los usuarios. ¿Qué medidas ha tomado el banco frente a esa situación?

“Lamentamos profundamente la indisponibilidad del servicio y entendemos la frustración de los clientes. Ya tenemos claridad sobre lo que ocurrió y esa información nos permite fortalecer la plataforma.

Estamos trabajando tanto en la estabilidad como en las contingencias para que, si ocurre una situación similar, los clientes tengan alternativas para realizar sus transacciones. También hemos compensado a los clientes que tuvieron afectaciones económicas”.

Usted ha sido crítico frente a la posibilidad de retomar inversiones forzosas. ¿Por qué considera que ese instrumento es perjudicial para la economía?

“Las inversiones forzosas son una forma de represión financiera. Lo que hacen es tomar recursos del sistema financiero privado y direccionarlos hacia sectores definidos por el Gobierno, lo que reduce la disponibilidad de crédito para otros sectores. Además, obligan a invertir en instrumentos que no rinden a tasas de mercado, lo que distorsiona la asignación eficiente de recursos y puede afectar el crecimiento económico”.

¿Cuál es la diferencia entre esas inversiones forzosas y programas de crédito concertado como el Pacto por el Crédito o el plan Abrigo?

“Es importante diferenciar. Una cosa es la inversión forzosa, que obliga a las entidades a destinar recursos a títulos que no rinden a mercado, y otra es promover el crédito en condiciones de mercado con apoyo de garantías, como se hizo en el Pacto por el Crédito y en el plan Abrigo. Ese tipo de programas sí tiene efectos positivos porque canaliza recursos hacia sectores productivos sin distorsionar el funcionamiento del mercado”.

En medio del contexto preelectoral, ¿qué prioridades económicas debería tener el próximo gobierno desde su perspectiva?

“Colombia necesita retomar proyectos de infraestructura que mejoren la competitividad y la productividad del país. También es clave invertir en productividad y cerrar las brechas regionales. Cuando hablo de infraestructura me refiero no solo a carreteras o puertos, sino también a hospitales, escuelas y servicios básicos que permitan el desarrollo de las regiones”.

Como ciudadano y banquero, ¿cuáles son sus principales preocupaciones hacia el futuro del país?

“Me preocupa la situación fiscal de Colombia, porque el próximo gobierno tendrá que gestionar el déficit para poder financiar la infraestructura y las inversiones que el país necesita.

También me preocupa la seguridad. Sin condiciones de seguridad es muy difícil atraer inversión y avanzar en el bienestar económico y social”.

El sector financiero ha señalado que enfrenta una carga tributaria creciente. ¿Cuál es la magnitud de los impuestos que paga hoy el grupo?

“La carga tributaria es muy alta. Solo en impuesto de renta el grupo pagó el año pasado cerca de 2,8 billones de pesos. A eso se suma el impuesto al patrimonio, que puede representar unos 400.000 millones adicionales, y otros tributos como industria y comercio. En total, la carga tributaria supera el 65%”.

¿Cuál es el efecto de la carga impositiva en Colombia?

“Cuando la suma de impuestos directos e indirectos alcanza estos niveles, se vuelve muy difícil sostener la inversión y el crecimiento.

En la práctica, esos niveles de tributación terminan siendo expropiatorios para el sector, porque capturan una proporción muy alta de las utilidades y limitan la capacidad de reinversión”.

¿Qué retos adicionales anticipa en materia tributaria para los próximos años?

Estamos a la espera de nuevas medidas derivadas de la segunda emergencia económica que pueden ser muy lesivas para el sector financiero. Ya tenemos una carga tributaria muy alta y gestionar esos nuevos impuestos será uno de los principales retos hacia adelante”.