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Casa Museo de Pablo Escobar en Medellín será entregada a fundación para niños tras extinción de dominio

El predio, avaluado en más de $6.000 millones, pasará a manos de una fundación enfocada en la protección de niños y adolescentes.

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hace 4 minutos

La Sociedad de Activos Especiales (SAE) entregará la propiedad donde funcionó durante años la Casa Museo de Pablo Escobar, en el sector de Las Palmas de Medellín, a una fundación dedicada a la protección de niños, niñas y adolescentes.

La decisión se da tras la sentencia del 20 de mayo del Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado en Extinción de Dominio de Medellín, que confirmó que el inmueble —avaluado en más de $6.000 millones— fue adquirido con dineros del narcotráfico y debe pasar definitivamente al Estado. Así, dejará atrás años de exaltación de la ilegalidad para convertirse en un espacio dedicado al desarrollo integral de la niñez.

El museo dividió a Medellín

Fotografías de la infancia del capo, carteles de “Se busca” con las millonarias recompensas que daban por él, muebles modificados con compartimentos ocultos para guardar la “caleta”, carros baleados e incluso pedazos de la avioneta que usaba en la Hacienda Nápoles: esos eran algunos de los artículos que exhibía la mansión de Pablo Escobar en la Loma del Indio.

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El lugar se había convertido en visita obligada para turistas extranjeros atraídos por la figura del capo. Desde su apertura, sin embargo, fue un espacio de controversia: sectores políticos, organizaciones de víctimas y la propia Alcaldía de Medellín rechazaron reiteradamente su existencia, argumentando que glorificaba al narcotráfico y revictimizaba a quienes padecieron la violencia del cartel en las décadas de 1980 y 1990.

Según la investigación de la Fiscalía General de la Nación, el inmueble perteneció a Escobar, quien lo financió a través de actividades criminales. La primera propietaria en los registros oficiales fue Gilma Aidée Urdinola Ospina, vinculada con Iván Urdinola, cabecilla del desaparecido cartel del Norte del Valle y hombre cercano al capo.

Tras la muerte de Escobar en 1993, su esposa, Victoria Henao, transfirió los derechos a las hermanas del criminal, Marina y Gloria Escobar, mediante escritura pública en 1996. Ninguna de ellas residió efectivamente en la vivienda: delegaron su control a terceros, y fue Roberto Escobar, hermano mayor del capo, quien terminó administrando el museo hasta que en 2018 fue clausurado por carecer de permisos de funcionamiento y de construcción.

En 2023, las autoridades judiciales y administrativas del Distrito demolieron la propiedad en medio del proceso de extinción de dominio. De acuerdo con la SAE, el inmueble permaneció vinculado a dinámicas de narcoturismo incluso durante ese proceso, lo que permitió su continuidad como espacio de exhibición.

La extinción de dominio

La extinción de dominio es un mecanismo legal mediante el cual el Estado despoja a una persona de bienes adquiridos con dineros ilícitos, sin necesidad de una condena penal previa. En este caso, la justicia determinó que el inmueble fue producto directo del narcotráfico y no podía permanecer en manos privadas. El fallo volvió a traer la discusión que Medellín ha enfrentado durante años sobre el impacto de Pablo Escobar en la cultura paisa, el narcoturismo y el comercio que sigue girando alrededor de su figura.

El alcalde Federico Gutiérrez celebró la decisión y la calificó como un golpe contra la apología al narcotráfico. “La mafia ha dejado infinitas heridas y cicatrices en nuestras familias: camas vacías, huérfanos, viudas”, afirmó, recordando que entre 1983 y 1994 murieron 46.612 personas en Medellín por causas relacionadas con el narcotráfico.

El nuevo destino del inmueble

Según explicó el vicepresidente de la SAE, la propiedad será vinculada a la estrategia “Bienes que Transforman”, un programa mediante el cual bienes provenientes de economías ilícitas son entregados a proyectos sociales en distintas regiones del país. La fundación beneficiaria fue seleccionada en una convocatoria nacional y desarrollará allí un proyecto enfocado en la protección y acompañamiento de menores de edad.

“De la exaltación de la violencia a la promoción y cuidado de nuestros niños y adolescentes. Esa es la historia de la Casa Museo Pablo Escobar”, afirmó el vicepresidente de la SAE. “De sembrar violencia y muerte, que es lo que significa nuestro pasado, vamos a pasar a un sitio que cuida, promueve y siembra las sonrisas del futuro”, agregó.

Por ahora, la SAE no ha entregado más detalles sobre la fundación beneficiaria ni sobre el cronograma de entrega. Mientras tanto, la opinión pública permanece a la expectativa de qué pasará con los objetos con los que se conmemoró durante décadas a Pablo Escobar.

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