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“Veo al Gobierno abierto a tener al sector privado en la discusión”

Ricardo Jaramillo Mejía, presidente del Grupo Sura, destacó el papel del sector privado en la construcción del país y abogó por soluciones para los asuntos esenciales, como la salud y las pensiones.

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Periodista de economía de El Colombiano. Oidor de tangos. Sueño con una Hermosa sonrisa de luna.

hace 13 minutos

En medio de una valorización creciente de las acciones de Grupo Sura, la asamblea de accionistas aprobó el jueves un programa de readquisición accionaria de $500.000 millones, con el que se busca avanzar en la estrategia de creación de valor para los grupos de interés del holding financiero.

En lo corrido del año las acciones de Sura observan variaciones de doble dígito en su precio, de 36,1% la especie preferencial y de 28,3% la ordinaria. Y desde el desenroque con Grupo Argos, en julio de 2025, la acción preferencial ha aumentado 51% y la ordinaria 48%, ambas por encima del avance del índice Colcap de la Bolsa de Valores durante el mismo periodo.

Actualmente, la acción ordinaria de Sura se cotiza en el mercado bursátil a $69.300 y la preferencial a $57.900.

Para el presidente de Grupo Sura, Ricardo Jaramillo Mejía, la iniciativa de readquisición coincide con el buen momento de la compañía, en el que se observan una serie de hitos que confirman que “vamos por la senda correcta”.

Esta decisión estratégica de la organización le permitirá avanzar en su camino de consolidación como un grupo financiero cada vez más relevante en América Latina.

En diálogo con EL COLOMBIANO, Jaramillo abogó por soluciones para contingencias como la desatada por el terremoto del 10 de agosto, y para los interrogantes que hay en temas neurálgicos como el pensional y la salud. “Esto se construye entre todos”, enfatizó, al hacer referencia a las expectativas por el mandato de Abelardo de la Espriella, que recién ajustó su primer mes.

Después de dos años y medio al frente de la compañía, ¿cuál ha sido el momento más complejo? ¿La desinversión de Nutresa, el desenroque o estos dos últimos años de gobierno Petro?

“Creo que han sido dos años muy positivos en muchos sentidos y parte de eso se refleja en estos buenos números que hemos compartido. Los buenos números son el resultado del trabajo de muchas personas que hemos estado aquí, en los diferentes países, en 10 países de la región, todo el día pensando en cómo servimos mejor a 77 millones de clientes, a pesar de la incertidumbre que puede haber en los diferentes temas.

Si lo ponemos desde el punto de vista personal, el momento más complejo fue cuando se tomó la decisión de cambiar una estructura de propiedad de un foco en servicios financieros que llevaba 46 años, con el convencimiento de que había que hacerlo y de que tenía unas premisas de diseño adecuadas en ese momento, pero con el riesgo de que estábamos cambiando las cosas”.

¿Y cuál es el balance?

“Creo que ese cambio ha sido para bien. Después de eso nos hemos ido acomodando a todo lo que significa desde el punto de vista del mensaje al mercado, a los accionistas, a los empleados y a los grupos de interés; al foco de una compañía más simple, más fácil de entender, y a un gobierno corporativo que tiene que evolucionar, en la medida en que ahora tiene una junta directiva que representa a 40.000 accionistas y una estructura de propiedad distinta a la que se tenía. Entonces, el balance de esos dos años y medio, creo que ese fue el punto de quiebre. Ha sido importante, pero también ha sido satisfactorio ver los resultados”.

¿Ese ajuste ya terminó o en qué punto está?

“En gran medida ya terminó. Lo que involucra una transacción, unos cambios en una junta, etcétera, ya está hecho.

Lo que viene es que culturalmente las cosas se demoran un poco más de tiempo. No es el día en que uno hunde el botón cuando ya todo el mundo empieza a pensar de una forma distinta, sino que es un proceso en el cual nosotros tenemos una estrategia clara, enfocada en cómo construimos un grupo financiero más potente con las tres inversiones que tenemos: seguros, manejo de activos y banca a través de Grupo Cibest (Bancolombia)”.

A propósito de los negocios, el terremoto de agosto puso a prueba la industria aseguradora. ¿Qué efectos prevén para Suramericana?

“Uno aprende de las situaciones difíciles y, como país, creo que tenemos que aprender de la prueba que esto nos ha puesto. Desde la compañía lo hemos afrontado desde muchos frentes.

Uno es con la Fundación Sura, una función inmediata de solidaridad en todo lo que podamos hacer desde ese brazo, unidos a ProAntioquia y a otra cantidad de instituciones que se han puesto al lado de la ayuda. Desde el negocio ese tipo de catástrofes son reaseguradas completamente. Entonces, nosotros no vemos una afectación en los números de Suramericana porque todo eso lo cedemos a un reasegurador internacional. Nuestro principal socio en el negocio asegurador, Munich Re, es un reasegurador importante. Tenemos también reaseguros con otras firmas importantes, entonces, ese es un dinero viene de afuera. Aún es un poco prematuro estimar cuánto puede ser el impacto total. Fasecolda ha venido dando algunas cifras”.

El corte más reciente de Fasecolda tiene una cifra $3,7 billones...

“El dato va por ahí, pero eso seguirá subiendo. Lo que eso nos muestra es la baja penetración de los seguros y el potencial que tenemos por aprovechar, para que la gente tenga más seguridad con sus activos y con todo lo que hay alrededor de los seguros. Lo que hemos visto es que tenemos dos millones de clientes en la zona y cerca de 2.800 empleados. Inmediatamente movilizamos cerca de 160 ingenieros para que revisen todas las estructuras y estemos dando apoyo a los clientes en empresas, ARL, EPS, IPS, en todo lo que esperan de una aseguradora en un momento de verdad como este. Entonces, toda la compañía está volcada a apoyar a los clientes y, poco a poco, a la reconstrucción, que también es una oportunidad gigante, como lo está haciendo y planeando el presidente Abelardo de la Espriella a través del fondo. Es una oportunidad gigante para regiones como el Chocó, donde hemos tenido una deuda histórica”.

¿Cuánto está aportando Grupo Sura para la atención de la emergencia y a través de qué entidad están canalizando la ayuda?

“Lo estamos haciendo, pero no hemos dado la cifra específica. Está dentro de los $200.000 millones que anunció ProAntioquia, de sus compañías afiliadas.

Lo estamos haciendo a través de la Fundación Sura y de entidades que han trabajado a lo largo de los años en el manejo de ese tipo de situaciones. No estamos casados con una sola entidad, sino que vamos viendo cuáles son las necesidades. Lo que nos imaginamos, es que sea una cosa dinámica, porque esto va a ser una situación de mínimo tres o cuatro años. Por eso no hemos querido poner una cifra específica, sino que, en la medida en que esta compañía, que tiene su ADN comprometido, tiene los recursos y unos buenos indicadores financieros, seguiremos aportando y contribuyendo en ese desarrollo”.

Otra de las líneas de negocio de esta holding está en pensiones. Hace poco, la Corte Constitucional dejó en firme la reforma pensional. ¿Qué se avizora para ese negocio a partir de abril de 2027 cuando entre en vigencia?

“Sí, hay una discusión de la Corte y el Congreso, y también hay noticias de que posiblemente viene una contrarreforma por algunos partidos que quieren proponerla. Nosotros, ¿en qué estamos? Estamos en haber preparado a Protección durante todos estos meses por si la reforma salía, implementarla y tener la capacidad para hacerlo. Estamos firmes con la institucionalidad, respetando lo que la Corte y el Congreso definan, pero también muy conscientes de que tenemos que ser un actor muy activo, dando una explicación didáctica de lo que creemos que debería ser el sistema pensional”.

¿Y cuál es esa visión?

“El sistema pensional hacia el futuro pasa por tres variables fundamentales: cómo hacemos para tener una mayor cobertura, cómo garantizamos la sostenibilidad fiscal y cómo logramos equidad en términos de la distribución de los subsidios.

Esos tres pilares deberíamos, como país, ponerlos siempre en revisión para garantizar que se cumplan ante cualquier reforma pensional. La reforma pensional que se está aprobando hoy es una reforma que se va más hacia el mundo del reparto que del ahorro. Los principales países en el mundo se han movido más hacia los sistemas de ahorro. Cuando eso lo cruzamos con la discusión demográfica que estamos viviendo —vivimos más y nacen menos jóvenes— y con las expectativas de vida, que en el caso de las mujeres son de 80 años, mientras el retiro es a los 57, por ejemplo, como país tenemos que tener unas conversaciones sobre cuáles son las variables fundamentales que deberían empezar a ajustarse para garantizarles a los jóvenes del futuro y a nuestras generaciones venideras una sostenibilidad pensional. Teníamos un esquema demográfico que era una pirámide con bono positivo; es decir, teníamos más jóvenes que adultos mayores y eso permite que el sistema de reparto funcione porque los jóvenes pagan la jubilación de los adultos. Cuando esto cambia y pasa a tener una forma más parecida a la de los países desarrollados, a los jóvenes no les va a alcanzar para pagarnos a los adultos mayores desde un esquema de reparto. Entonces, ahí hay que revisar esas variables porque sí o sí vamos a tener que ajustar el tema. Son asuntos políticos que en el corto plazo son difíciles de decidir, pero como país, como te digo, estamos firmes con la reforma, apoyándola e implementándola, pero con la responsabilidad de que el país tenga la discusión sobre cómo hacer más sostenible el futuro pensional”.

Esas discusiones políticas que en su momento llegan a las instancias de los altos tribunales y son demoradas en su resolución, ¿no le hacen pensar al Grupo Sura en algún momento ‘Oiga, ese no es el negocio para nosotros’?

“Cuando miras los servicios financieros en general —pensiones, banca, seguros y salud—, independientemente de lo que pase con la tecnología o con los países, las personas van a seguir necesitando esos servicios. Salud vamos a necesitar.

Pensiones sí o sí las vamos a necesitar. Entonces, la pregunta más bien es, dentro de esos servicios, ¿con qué capacidad estamos posicionados para ser un buen jugador? Cuando miras las reformas pensionales en Latinoamérica de los últimos años, hemos visto lo ocurrido en Chile, México, Perú y Colombia, y el rol del actor privado se ha reivindicado. Pasamos de discusiones en Chile como ‘no más AFP’ y todo gobierno, a gobiernos de izquierda incluso aprobando reformas donde se reivindica el rol del actor privado. Entonces, creemos que tenemos mucho para aportar ahí y que siempre va a ser un negocio o un tema que se necesite.

Obviamente, somos conscientes de que existe un riesgo regulatorio, como lo hay en otras industrias, pero le podemos aportar mucho a una sociedad que necesita resolver el tema pensional”.

Menciona otro tema sensible: salud. ¿En qué dimensión está hoy la EPS Sura?

“Nos hemos mantenido y está en una situación tensionante porque, cuando uno conversa con los diferentes prestadores, no es tan sencillo, y la crisis se ha exacerbado, con niveles de urgencias en un nivel de saturación altísimo. Nuestra tarea en los últimos años ha sido entregar el mejor servicio y mantener la compañía muy cerca de un balance de cero utilidad, pero entregándoles caja a los prestadores. Ahí estamos con expectativas positivas de que este nuevo gobierno afronte la situación. Estamos dispuestos a apoyarlo y a ayudar a ver cómo, entre todos, solucionamos una crisis que hay que solucionar. ¿Qué siento yo un poco? Que un mes antes del sismo teníamos unas crisis muy claras que había que solucionar: energética, de seguridad, pensional, de salud, fiscal, etcétera. Viene el sismo y nos pone a todos a pensar en él, pero como país tenemos que ser capaces de avanzar en las dos direcciones, porque el resto de las crisis necesitan acción.

Creo que el Gobierno lo está haciendo en temas de seguridad, energía y salud, y la conversación empieza a verse hacia adelante como positiva. Creo que, con todo el tema del sismo, queda un momento para que, como país, encontremos los puntos comunes, los propósitos o los intereses que tenemos para solucionarlos. Eso deberíamos extrapolarlo de la unión que hemos tenido con el sismo a temas como la salud, por ejemplo”.

La solicitud que en su momento hizo la EPS Sura para salir del negocio, ¿se mantiene?

“Esa solicitud la negó el Gobierno y la guardamos en un cajón. Lo que hemos dicho es que estamos acá en un negocio que necesita ser reformado y ajustado, un sistema que necesita ser ajustado. Pero no hemos vuelto a poner ninguna solicitud sobre la mesa”.

Entendiendo que este gobierno apenas está llegando, ¿hay avances sobre el tema salud?

“Todavía no me arriesgaría a dar ningún punto ahí porque creo que nuestra convicción es que tenemos capacidades para aportar en una solución, pero no más que eso”.

¿Cuál es la expectativa hacia adelante con el presidente Abelardo de la Espriella y en esos aspectos claves como pensiones, salud e inversiones, que son el foco de los negocios de Grupo Sura?

“Creo que hay una cosa que nosotros tenemos que pensar como país: esto se construye entre todos.

El sector privado no puede ser ajeno al desarrollo del país. El sector privado genera empleo, prosperidad, inversión y bienestar para la sociedad en muchos aspectos. Lo que yo veo en este gobierno es una apertura a tener al sector privado en la discusión de cómo construimos un mejor país entre todos. Más allá de las diferencias ideológicas que se puedan tener de un lado o de otro, se trata de cómo nosotros, y por eso traigo el ejemplo del sismo, ante situaciones tan tangibles como un sismo, nos unimos. Lo mismo puede uno pensar en una cantidad de temas que tenemos por solucionar. ¿Cómo nos unimos? Y, a partir de las diferencias, construimos hacia adelante un mejor país. Creo que el sector privado y compañías como Sura, y todas sus inversiones, tienen mucho para aportar en ese desarrollo. Entonces, mi expectativa, bajo esa esperanza, ese positivismo y ese optimismo, es cómo nosotros nos hacemos cargo de desarrollar un mejor país de la mano del Gobierno, de las universidades, de instituciones sociales y de todos los actores que tenemos cosas en común, mirando hacia adelante el país que quisiéramos tener”.

Y, cuando ya corre el tercer tercio del año, ¿cómo van los negocios?

“Son unos resultados del primer semestre muy positivos. Estamos alcanzando unos ingresos de $16,6 billones, un crecimiento del 14%, y una utilidad neta de $1,7 billones, con un crecimiento del 37,7%, que es bastante potente. Quiero resaltar un par de cifras muy importantes. Una es la rentabilidad, el ROE, el retorno del patrimonio.

Es una variable muy crítica que nosotros miramos y está alcanzando 16,5%. Cuando lo comparamos con años pasados, es el máximo histórico que hemos tenido en rentabilidad. En 2025 le dimos al mercado unas expectativas de indicadores financieros para 2028 y ahí hablábamos de una rentabilidad alrededor del 15%. Estamos alcanzando en este primer semestre una rentabilidad de 16,5%, que es muy positiva”.

¿Y esa rentabilidad es sostenible?

“La idea es volverla sostenible. Estamos diciendo que mantenemos esa rentabilidad objetivo del 15% y es en ese corredor, superior al 15%. Por otro lado, está la utilidad por acción. Cuando miramos, para nuestros accionistas, cuánto está teniendo de utilidad cada uno que tenga una acción, vemos que en los últimos 12 meses está teniendo $8.500 por acción. ¿Qué significa eso? Que estar centrado y enfocado en servicios financieros, para un analista, para un inversionista internacional o para un inversionista que quiera entender los números de la compañía, implica que en estas industrias pensar en múltiplos de precio-utilidad para una compañía listada en bolsa del sector financiero de 10 o 12 veces es algo normal para esos niveles de rentabilidad. Eso quiere decir que ese precio-utilidad se puede multiplicar por 10 o 12 veces y debería dar el precio indicado de la acción. Hemos mejorado bastante y estamos, desde el punto de vista del precio de mercado, en un máximo histórico de $70.000, lo cual nos da mucha alegría, pero también la convicción de que tenemos más potencial. Por eso, con una solicitud de la junta, tuvimos una asamblea extraordinaria el jueves, donde presentamos un proyecto de readquisición de acciones para invertir en los próximos 18 meses cerca de $500.000 millones en recompra de acciones”.