Absueltos los implicados del llamado caso de “los enfermeros de la muerte”
La Justicia uruguaya absolvió este jueves a dos enfermeros acusados de asesinar a 15 pacientes en dos hospitales de Montevideo por no existir “plena prueba de los hechos” imputados, según la sentencia de la jueza penal Dolores Sánchez.
El caso de “los enfermeros de la muerte”, como es conocido popularmente, saltó en 2012, cuando Ariel Acevedo y Marcelo Pereira confesaron las muertes de varios pacientes bajo su cuidado inyectándoles aire en las venas o suministrándoles drogas como morfina, fenergan o dormicum, por “razones humanitarias”.
En 2013, la Fiscalía pidió 16 años de prisión para Pereira y 14 años para Avecedo “por reiterados delitos de homicidio especialmente agravado por la premeditación en grado de tentativa”.
“He arribado a la conclusión que no existe plena prueba de los hechos que imputa como delictivos el Ministerio Público en su libelo acusatorio e irá a absolver a los encausados”, señala la sentencia.
“Si bien en un primer momento se presentaron elementos suficientes (...), el curso del proceso ha dejado demostrado a mi juicio que no existe conducta antijurídica que tipifique ilícito penal alguno”, añade la jueza en su escrito.
En cuanto a los testimonios examinados, según la jueza sólo prueban “el rumor o la fama, no el hecho en si mismo”, y añade que “nadie los vio efectuar ningún procedimiento inusual, ni dar muerte a paciente alguno”.
“Estoy de acuerdo y era lo esperado”, dijo el abogado de Pereira, Humberto Teske, que añadió sentirse “satisfecho” pero no “contento”.
“Contento no se puede estar porque sufrió mucha gente. Los fallos judiciales no se festejan, se acatan”, explicó.
Taske contó que su defendido ya se encuentra en libertad y que se reunirá con él la semana que viene.
Por su parte, el presidente de la organización de usuarios Salud para Todos, Rubén Bouvier, dijo que la sentencia no le sorprendía para nada, “porque dentro de la salud la corrupción ha sido uno de los hechos preponderantes en esos últimos años”.
“Predomina la impunidad y no nos extraña porque son muchos los casos que hemos denunciado y que se han quedado en los cajones del Ministerio de Salud Pública”, sostuvo Bouvier.
Acevedo, al que se responsabilizó de la muerte de diez personas, dijo haber empleado una jeringa de 20 centímetros cúbicos para inyectar a un número indeterminado de pacientes.
Por su parte, Pereira fue acusado de cinco asesinatos y confesó haber “suministrado medicación que no estaba en la historia clínica a pacientes que estaban en etapa terminal”.
Respecto a la confesión de los acusados, Teske dijo sobre su defendido que fue fruto de presiones externas.
En 2013, el informe de los peritos médicos contradijo la confesión de los enfermeros al señalar que la muerte de los pacientes investigados “era esperable” y en algunos casos “inevitable” en breve plazo.
Y que, si bien “la hipótesis de una intervención externa pudo haber acelerado la solución fatal”, no se advirtió en ninguno de los casos una circunstancia “inesperada y súbita” que cambiara la situación clínica de los pacientes, añadió el informe pericial.