Se teme que la ultraderecha se alimente con terror de Niza
El atentado en Niza podría dar giros inesperados en las elecciones de Francia y desde ya favorece a Donald Trump.
Si hay algo que deja claro el, hasta ahora, no retribuido atentado en Niza, es que la estrategia de seguridad e inteligencia utilizada en Francia es obsoleta, y de su modernización o adaptación a las circunstancias actuales depende la estabilidad del país.
Así lo resalta Guillermo Holzmann, director del área Estrategia, Seguridad y Defensa de la Universidad de Chile. Aclara que usar un camión para abatir a un grupo grande de personas, es parte del estilo del terrorismo en países de Medio Oriente cuando se busca un mecanismo barato o que requiera prescindir de armamentos.
Con este escenario, el impacto inmediato que el experto identifica será un aumento del nacionalismo y la xenofobia, y una agudización de la desconfianza hacia los inmigrantes, que llevará, intuye, a que los controles fronterizos incrementen e incluso se vuelvan antidemocráticos en el país que hace bandera con la aplicación de los derechos humanos.
Sin embargo, para Rafael Piñeros, experto en seguridad y terrorismo de la Universidad Externado, cerrar las fronteras de Francia sería más un consuelo para influir en la percepción de seguridad que una real solución.
“En el terreno, contener el movimiento de personas no tiene un efecto directo. Los terroristas no suelen movilizarse días antes o después de un atentado, ellos están equidistados en la sociedad”, explica el analista. Cerrar fronteras ni siquiera sería medida permanente, por disposiciones de la Unión Europea.
“Debilitar al Estado Islámico sobre el terreno tampoco funciona”, manifiesta Andrés Molano, internacionalista de la Universidad del Rosario, argumentando que mientras no se neutralice la conducta de radicalización de los llamados “lobos solitarios”, difícilmente se va a controlar el terrorismo”.
Según él, esto tiene el agravante de que EI puede ser fácilmente sustituido por uno de tantos que conforman “una constelación de grupos”.
Lo que sí le preocupa a Molano es la existencia de sectores políticos que intenten sacar rédito del hecho, de cara, por ejemplo, a elecciones presidenciales en Francia, Austria y Estados Unidos. No en vano el atentado ocurrió en Niza, bastión muy sólido del Frente Nacional, un partido político francés de extrema derecha.
“Muchos grupos de extrema derecha usarán este incidente para reforzar discursos fundados en la atribución de causas de la inseguridad a temas que no necesariamente están relacionadas, como la inmigración”, detalla el internacionalista.
No obstante, aclara que lo que se fortalece con este posible atentado no es el nacionalismo, sino ciertas formas de populismo de extrema derecha que reclaman mayores controles en la entrada de extranjeros, un incremento de los poderes del Estado en vigilancia de actividades de los ciudadanos y un aumento de medidas extraordinarias de carácter policial y judicial contra el terrorismo,
De acuerdo con Emilio Viano, catedrático de la American University, lo que pasó en Francia le dio un empujón sorprendente al candidato republicano a la presidencia Donald Trump.
“Su discurso sobre la amenaza de musulmanes es más real hoy que ayer. Le está demostrando a los votantes que a Francia le pasa esto porque tiene medidas de seguridad débiles y que, entonces, Estados Unidos necesita un candidato fuerte, macho, como él se vende, que tome decisiones”, reflexiona.
Así las cosas, la alternativa que propone Piñeros es un reforzamiento de los recursos destinados a seguridad, pues la crisis económica del 2008 obligó a congelar buena parte de los dineros que Estados Unidos invertía en ese rubro y a dejarlos en menos del 2 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Fortalecer los servicios de inteligencia y la capacitación de las fuerzas especiales, concluye Piñeros, tendría que ser una prioridad para un país en que, ya no cabe duda, despierta la furia para el islamismo radical.