Emergencia en Venezuela: terremotos dejan hospitales saturados y sistema debilitado
Los terremotos que sacudieron a Venezuela han dejado al descubierto un sistema de salud al borde del colapso.
El doble terremoto que sacudió a Venezuela ha dejado un escenario de emergencia sanitaria en varias regiones del país, donde hospitales y comunidades intentan responder en medio del colapso del sistema de salud. En ese contexto, Carolina de Jesús, directora de Project HOPE en Venezuela, describe una situación marcada por la saturación y la falta de recursos, “en las zonas afectadas, el panorama es de una desolación total”.
En La Guaira, epicentro del desastre, el colapso sanitario se evidenció en cuestión de horas. “Las redes de salud locales están colapsando ante la avalancha de pacientes. Los pequeños centros de salud están completamente desbordados”, señaló De Jesús en declaraciones enviadas a CNN en Español. Según explicó, en varios hospitales el personal médico atiende a pacientes en el suelo por falta de camas, mientras continúan llegando heridos y las réplicas complican la atención.
La emergencia ha obligado incluso a habilitar espacios improvisados para la atención médica. Un local comercial fue convertido en centro de triaje y atención básica, donde voluntarios y personal sanitario atienden a cientos de personas al día con recursos limitados y medicamentos donados.
Fuera de los hospitales, la crisis se extiende a las calles. “La destrucción de viviendas e infraestructura ha provocado una crisis masiva de desplazamiento”, añadió De Jesús. Miles de familias permanecen en plazas y espacios abiertos, expuestas a condiciones precarias y a la incertidumbre de nuevas réplicas. “Las personas viven en un estado de terror profundo”, afirmó.
Hospitales al límite en un sistema frágil
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han desplegado equipos en el terreno para evaluar la magnitud del impacto. Sus informes preliminares, citados por CNN, revelan un sistema sanitario bajo presión extrema: ocho hospitales evaluados presentan daños o severas limitaciones operativas y requieren apoyo inmediato.
En conjunto, estos centros disponen de 1.220 camas operativas. no obstante, algunos hospitales han perdido gran parte de su capacidad. El Hospital Dr. Rafael Medina Jiménez, en La Guaira, redujo su disponibilidad de 108 a apenas 35 camas, una pérdida superior al 60%.
En Caracas, el Hospital Vargas-IVSS fue identificado como una de las instalaciones más críticas. Aunque no sufrió daños estructurales, su operación está comprometida: escasez de sangre, fallas en equipos de ventilación y una ocupación que supera ampliamente su capacidad instalada.
“Los hospitales continúan funcionando muy por encima de su capacidad mientras atienden a un gran número de pacientes con traumatismos”, señaló la OPS en un comunicado citado por el medio estadounidense advirtiendo además sobre la falta de medicamentos, insumos quirúrgicos y fallas en servicios básicos como electricidad y comunicaciones.
Expertos consultados por CNN, coinciden en que la emergencia actual se superpone a una crisis sanitaria previa. El sistema de salud venezolano ya enfrentaba desabastecimiento de medicamentos cercano al 37% y una capacidad quirúrgica reducida en cerca del 60%, según organizaciones médicas locales.
“El sistema no tenía capacidad para absorber un desastre de esta magnitud”, explicó Carolina de Jesús, al señalar la escasez de material médico, la falta de personal especializado y el agotamiento de recursos críticos como insumos de trauma y cuidados intensivos.
La migración de profesionales de la salud durante la última década y la baja inversión pública han agravado la situación. Según estimaciones citadas por CNN, Venezuela destinó en 2025 apenas el 3,5% de su presupuesto a salud, por debajo del mínimo recomendado por organismos internacionales.
Aunque la atención inmediata se concentra en los heridos, los especialistas advierten que la etapa más compleja apenas comienza. “Ya pasamos las primeras 48 a 72 horas. Ahora el reto es mantener los servicios, garantizar agua potable, saneamiento y vigilancia epidemiológica”, explicó Alberto Díaz Quiñónez, experto en salud pública.
La OMS y la OPS alertan sobre posibles brotes de enfermedades en las próximas semanas debido al hacinamiento en refugios, la falta de agua segura y la interrupción de programas de vacunación.
A ello se suma el impacto en salud mental. “El miedo, la ansiedad y el estrés afectan tanto a los damnificados como a los equipos de respuesta”, advirtió Díaz Quiñónez.
Desde el terreno, los equipos humanitarios describen una demanda creciente de apoyo psicológico. “Muchos están salvando vidas mientras buscan a sus familias y lidian con el trauma de su propia pérdida”, explicó Carolina de Jesús.
Un país que revive su peor memoria
La situación en La Guaira evoca el desastre de 1999, cuando inundaciones devastaron comunidades enteras y dejaron decenas de miles de víctimas y desplazados. Más de 25 años después, el país enfrenta nuevamente hospitales colapsados, infraestructura dañada y una población vulnerable.