Futura directora de la CIA es señalada de tortura
Gina Haspel, con más de 30 años de servicio, podría pasar a la historia como la primera mujer en dirigir la inteligencia de EE. UU.
Una exespía de Estados Unidos está a punto de convertirse en la primera directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en sus 70 años de historia, pero señalamientos de excesos en interrogatorios que llegaron a la tortura podrían detener su aspiración y nombramiento.
El presidente Donald Trump nominó a Gina Haspel, de 61 años, para el cargo, pero este nombramiento debe ser aprobado de Senado, que duda por las críticas que hay sobre su pasado en la Agencia.
El perfil público de Haspel en la CIA dice que “tiene amplia experiencia en el extranjero y se desempeñó como Jefe de Estación en varias de sus tareas... En Washington, ha ocupado numerosos cargos de alta dirección, incluso subdirectora del Servicio Nacional Clandestino para Inteligencia Extranjera y Acción Encubierta, y jefe de Gabinete del Director del Servicio Nacional Clandestino”.
Haspel fue espía desde 1985, cuando la paz mundial pendía de un hilo, durante la Guerra Fría. Y en los años recientes dirigió importantes proyectos de la CIA, entre ellos un centro de interrogatorios en Tailandia, en el cual, según organizaciones de Derechos Humanos esta mujer “torturaba por torturar”.
En ese lugar sometieron al waterboarding, una tortura con agua que simula el ahogamiento, al sospechoso de terrorismo Abd al-Rahim al-Nashiri. También se acusa a Haspel de haber ordenado la destrucción de los videos que mostraban lo que ocurrió durante el interrogatorio, lo que provocó una larga investigación del Departamento de Justicia que terminó sin acusaciones formales.
Es por eso que la directora para EE.UU. de la ONG Human Rights Watch, Nicole Austin-Hillery, señaló que “la decisión del presidente Donald Trump de nombrar a alguien directamente involucrado en la supervisión de la tortura estadounidense de detenidos y la destrucción de pruebas constituye una burla a las leyes que prohiben la tortura”.
John Kiriakou, un antiguo miembro de la CIA quien denunció la práctica del waterboarding que llevó incluso a la muerte a algunos sospechosos, le dijo a medios que “es fantástico que este presidente o cualquier otro quiera nombrar a una mujer como jefa de la CIA, pero no a Gina Haspel. Debe de haber 50 mujeres en el Gobierno cualificadas para ese puesto”.
Ya varios senadores demócratas, entre ellos Dianne Feinstein, quien en 2014 realizó un informe sobre las “terribles prácticas de interrogatorios de la CIA”, han manifestado que no respaldarán la postulación.
Es así como la que sería la histórica noticia del arribo de una mujer al más alto cargo de seguridad e inteligencia de los EE. UU., se convirtió en un escándalo sobre las violaciones a los derechos humanos.