¿Se pudieron evitar las bombas a Hiroshima y Nagasaki?
Tras siete décadas de las bombas atómicas contra Japón, la historia aún debate su supuesta justificación.
Salsero a ultranza. Volante de salida. San Lázaro me protege antes del cierre. Máster en Periodismo - El Mundo (España). Redactor Internacional - El Colombiano.
“Ahora me he convertido en la muerte, en el destructor de los mundos”. La frase del Bhagavad-gita, uno de los libros sagrados del hinduismo, sonaba en la mente del científico Julius Oppenheimer, pero solo después de que el proyecto que supervisaba había detonado la primera bomba atómica de la historia, el 16 de julio de 1945.
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21 días después, el 6 de agosto, E.U. lanzaba tal poder destructivo sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. A las 8:15 a.m, 70.000 personas que iniciaban su cotidianidad, murieron de inmediato. La bomba elevó instantáneamente la temperatura de su núcleo a más de un millón de grados centígrados, lo que creó una bola de fuego de 256 metros de diámetro que se expandió en segundos y tuvo una fuerza igual a 13 kilotones de TNT.
Minutos después, el operador de control de la Corporación Radiodifusora de Japón (NHK, por su sigla en japonés), en Tokio, se dio cuenta de que la estación de Hiroshima había salido del aire. De algunas estaciones a 16 kilómetros de distancia de Hiroshima llegaron informes confusos sobre una “nube siniestra”, un “fuerte estruendo”, que generó una extraña “lluvia negra”.
Tres días después, a las 6:00 a.m. del jueves 9, Nagasaki sufría una tragedia similar, aunque mermada por su geografía montañosa. 50.000 murieron de inmediato, mientras que el total de decesos contados con posterioridad se cifraría en 80.000.
¿Era necesaria esta destrucción para dar fin a la Segunda Guerra Mundial? Consultado por EL COLOMBIANO, David Solar, historiador, periodista y director de la revista La Aventura de la Historia (España), expresó su visión: “Es un mito que fuera necesaria. Cuando E.U. probó la bomba, en julio del 45, Japón estaba en las últimas y al borde de la capitulación. Había perdido su maquinaria de guerra. Fue en cambio el hecho de que se gastaron muchos millones en fabricarla para nunca usarla, era un problema de presión política”.
J. Samuel Walker, el historiador y autor estadounidense más reputado en cuanto a la era nuclear, señala que, sin duda, “la controversia sobre el uso de dicha arma aún continúa”.
Necesaria o no, la bomba atómica de 1945 sigue siendo una imagen que el mundo no debe ver en el futuro..