De héroe a paria, el presidente que duró 37 años en el poder dice adiós
El hombre que lideró el final del proceso de descolonización de Zimbabue del Reino Unido e hizo de este país una república falleció a sus 95 años. Esta es su historia.
Periodista egresada de la facultad de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Zimbabue solo encontró la libertad del Reino Unido en 1980, cuando Robert Mugabe selló el proceso de descolonización e inició una nueva República, en la que desde ese año y hasta 2017 fue su primer ministro y presidente. Ese hombre, con 95 años, de los que estuvo 37 en el poder, falleció y con su muerte África despidió a uno de los últimos padres de la independencia que seguía vivo.
Mugabe era polifacético, de héroe libertador a líder opresor, es recordado por los asesinatos a la oposición durante su mandato y la reforma a la Constitución cuando solo habían pasado siete años de la declaratoria de la República. Expropió las tierras de los blancos, se reeligió siete veces, aún bajo acusaciones de fraude, y hasta en sus últimos años de gobierno preparó el camino para que su esposa, Grace Mugabe, 40 años menor que él, lo sucediera.
Fue tal su adhesión al poder que en 2013 no permitió que observadores occidentales vigilaran los comicios y solo un golpe de Estado en noviembre de 2017 lo sacó del cargo. Entonces, Mugabe cerraría su ciclo que comenzó como el de un libertador y terminó con tanquetas del Ejército desplegadas por la capital, Harare, confinado en su casa y presentando su dimisión.
En medio de esos cuestionamientos, dejó huella como uno de los padres de África y líderes del anti-Apartheid junto a Nelson Mandela y Sam Nujoma.
Su deceso “es el fin de una época, pero también un signo de continuidad porque fue precursor de los sistemas que ahora hay en muchas partes del continente como República Democrática del Congo”, según relata el experto en estudios africanos de la Universidad Externado, Florent Frasson-Quenoz.
Señalar a los blancos
Aún en sus primeros años de gobierno, los blancos seguían jugando un rol importante en la economía. Como dueños de las tierras, de su trabajo dependía parte de la alimentación y la venta de productos agrícolas. Como lo relata el profesor de la Externado, Jerónimo Delgado, sabía que, si los expulsaba, el país podía llegar a un crisis económica similar a la que tuvo Mozambique.
Delgado ve en su mandato dos momentos. El primero, desde los 80 hasta el 2000, el del gran líder africanista, defensor de la libertad y de los derechos. Pero comenzó el nuevo siglo y llegó el segundo: Mugabe expulsó a todos los agricultores blancos y su decisión detonó en una crisis económica que llegó a una hiperinflación de 500.000 millones por ciento, al punto que en 2009 produjo un billete de 100 billones de dólares que alcanzaba para comprar un pan.
A juicio de Juan Carlos Herrera, internacionalista de la Universidad de Medellín, el mayor legado de Mugabe fue hacer de Zimbabue una república. Un país que aún vive entre la crítica economía y la lucha de los territorios africanos por consolidarse como nación, en medio del pasado colonial, los golpes de Estado y los eternos presidentes que, como Mugabe, definen lo que hoy es el continente.