Ola de calor en Europa está derritiendo vías del tren y deformando carreteras
Las temperaturas ya superan los 40°C en varios países de Europa, provocando muertes y caos en el transporte.
Comunicador social y periodista de la Uniminuto. Debuté en el medio local Telemedellín y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO. Apasionado de las historias, las conexiones y el intercambio de ideas y conocimientos.
La ola de calor en el verano europeo no solo está provocando pérdidas humanas, sino que también ha generado un colapso sin precedentes en las infraestructuras de transporte, en especial en las vías de trenes. Alemania, Bélgica y Francia son algunos de los países más afectados.
El Viejo Continente está padeciendo las altas temperaturas, pues en las últimas semanas estas se han situado entre 16 y 18 °C por encima de lo habitual para esta época del año. Ejemplo de esto han sido Austria y Chequia con máximos históricos de 40,1 °C y 40,8 °C, además de Alemania con un récord de 41,7 °C.
Justamente en este último país es donde más se ha registrado un fenómeno producto del calor. En algunas de sus ciudades, los rieles de los sistemas de tranvía y trenes regionales parecen derretirse, evidenciándose algunas deformaciones.
Medios europeos han registrado cómo en las ciudades alemanas de Leipzig y Heidelberg, el material de sellado bituminoso o mortero de las juntas entre los rieles y el asfalto se licuó y desplazó debido al calor.
Las autoridades de transporte público han descrito que el material fundido por el calor penetró en las agujas (cambios de vía) y se acumuló en grumos, lo que obligó a suspender el servicio de tranvías por no ser seguro para la circulación. Inclusive, en Leipzig la situación fue tan extrema que se solicitó a voluntarios ciudadanos usar espátulas para ayudar a retirar la masa fundida de las vías.
Deutsche Bahn, operador de los trenes locales, anuló numerosos servicios de larga distancia y los trenes de alta velocidad (ICE) sufrieron retrasos de hasta 90 minutos.
Así como sucede en territorio germano, en Bélgica, el operador de tranvías SNCB canceló más de 100 trenes diarios y retiró de circulación 200 convoyes (vagones) que no disponían de aire acondicionado. También se impusieron limitaciones de velocidad en líneas de alta velocidad por el riesgo de aflojamiento de la catenaria debido al calor extremo.
En Francia se suspendieron cerca del 10% de los trenes de cercanías en la región de París y en el este de Austria las altas temperaturas causaron la deformación física de riles.
Pero el problema no es solo para quienes se movilizan en trenes, pues hay vías donde las placas de hormigón se arquearon hasta 15 centímetros sobre el nivel del suelo, creando saltos peligrosos que obligaron al cierre de emergencia. En otras, el asfalto se derritió en varios puntos, llegando a dañar vehículos y provocando grietas.
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Las altas temperaturas han dejado múltiples fallecidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en más de 1.300 las muertes adicionales en el continente vinculadas directamente a la ola de calor desde el 21 de junio. Solo en Francia, se registraron cerca de 1.000 fallecimientos en una semana.
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