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Referendo contra Maduro tiene avales pero hay desconfianza

La autoridad electoral les dio aval para seguir con segunda fase hacia el revocatorio. Sin embargo, se esperan dilaciones y nuevas dudas sobre legitimidad del movimiento.

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03 de agosto de 2016

Las condiciones para que el referendo revocatorio contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se realice este año nunca habían sido tan favorables.

En menos de un día y luego de tres meses de dilaciones, el Consejo Nacional Electoral (CNE), de mayoría oficialista, confirmó que los 24 estados del país cumplieron con el 1 % de firmas válidas contra el Gobierno y entregó constancia oficial de su decisión, procedimiento que podía tardar y retrasar los demás pasos.

Con lo anterior el CNE certificó que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) puede promover el revocatorio y, horas después, que ya hay aval para que esta alianza solicite en los próximos dos días el inicio de la segunda parte del proceso: habilitar centros electorales para que al menos 4 millones de personas -el 20 % del registro electoral- se manifiesten en favor de la consulta, último paso antes del referendo.

Así las cosas, a partir del martes, el Poder Electoral tendrá 15 días para responder a la solicitud de la oposición y dos semanas más para disponer de los centros electorales, 14.500 con 40.000 máquinas de registro de huella, según cálculos de la oposición.

Hay nuevas dudas

Aunque optimista, la oposición venezolana recibió con recelo los anuncios del CNE. La lentitud en anteriores procedimientos siembra dudas sobre el futuro del referendo, que si no se realiza este año, limitaría la posibilidad de llamar a nuevas elecciones presidenciales y, en cambio, llevaría a la designación de un sucesor de Maduro como líder, si gana la posibilidad de revocar.

70 días de retrasos son para Juan Guaidó, diputado opositor y miembro de la Comisión Electoral, muestra de que “el CNE está violando la Constitución y nada indica que mejoren”.

Para el diputado, aunque la recolección del 20 % de las firmas se llevará a cabo con un sistema que comprueba en tiempo real la autenticidad de las huellas de los votantes, “seguro el CNE volverá a justificar con irregularidades todavía más demora para llevar el referendo al 2017”, agrega.

Pese a que la Constitución del país vecino no habla de plazos cuando se refiere al derecho a llamar a un revocatorio, Óscar Arnal, abogado constitucionalista de la Universidad Central de Venezuela, explica que el CNE sí tiene un reglamento con límites de tiempo, “que han violado con una cantidad de artificios legales que dañan el espíritu de esta intención popular”.

De hecho, Arnal habla de nuevos obstáculos. El CNE trasladó a la Fiscalía una denuncia de que hubo más de 1.000 firmas irregulares en la recolección que hizo la MUD. “Con eso, están buscando simplemente no ser ellos los que sigan retrasando el revocatorio, sino ahora la Fiscalía. Es una jugada más que evidente”, afirma el legista, y agrega: “intentarán a toda costa declarar fraudulento el proceso. Es una carrera de obstáculos”.

Además, Jorge Rodríguez, alcalde de Caracas, acudió al CNE para solicitar la cancelación de la inscripción como partido político de la MUD, argumentando que incurrió en el “fraude electoral más grande que ha cometido el país”.

El mundo presiona

El mundo parece tener sus ojos puestos en el referendo de Venezuela y en sus tiempos como garantía de democracia. Apenas ayer, el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, llamó a no “jugar al juego del retraso” y pidió permitir que el proceso avance de forma “puntual” para el beneficio de “la democracia”.

Para Nelly Arenas, internacionalista de la Universidad Central, aunque es difícil pensar en un referendo este año, la presión de otros países tiene efecto.

“Visibiliza el problema, permite canalizar el descontento y apostarle a la salida política y democrática del chavismo”, expresa Arenas, aunque reconoce que la presencia de expresidentes y líderes mundiales para buscar un supuesto diálogo con la oposición corresponden más bien “a una estrategia dilatoria que le permite al Gobierno tomar distancia de los problemas y planear nuevas estrategias”.

“En este momento la negociación se usa como instrumento y el chavismo se presenta como negociador, pero la oposición sabe que no hay fruto real y que la única opción para salir de este meollo es el revocatorio”, concluye la analista.