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Se escapó de cuatro cárceles: capturaron en España al “maestro de la fuga”

Un albanés de 41 años, apodado el “maestro de la fuga” por escapar cuatro veces de prisión en Italia y Bélgica, fue capturado el fin de semana en Tarragona tras resistirse a la Policía Nacional española.

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26 de agosto de 2026

Toma Taulant llevaba dos billetes falsos de 500 euros en el bolsillo cuando los agentes de la Policía Nacional española lo interceptaron, el domingo 23 de agosto, en un barrio de Tarragona. Opuso resistencia. Iba acompañado de varios compatriotas que intentaron impedir su detención, y uno de ellos golpeó a dos agentes antes de huir entre la multitud congregada en la calle durante el operativo. Cuando por fin quedó bajo custodia, dio un nombre falso: una identidad con la que, según comprobó la policía, ya tenía un antecedente en Girona por tenencia de armas y explosivos.

Era, para las autoridades italianas y españolas, “el maestro de la fuga”: un albanés de 41 años que, en dieciséis años, había escapado cuatro veces de prisión. La última, de un penal de máxima seguridad en Milán, apenas ocho meses antes de su captura.

La primera vez que Taulant burló a sus captores fue en octubre de 2009, desde el penal de mínima seguridad de Terni, en el centro de Italia. Lo recapturaron dos meses después, en la ciudad de Pavía. Fue apenas el comienzo de un historial que los medios italianos narrarían, años después, con el tono de una película policial.

En febrero de 2013 volvió a escapar, esta vez de la cárcel de Parma —un centro de máxima seguridad— junto a otro recluso que cumplía cadena perpetua. Ese compañero de fuga fue asesinado en noviembre de 2015 por un joyero durante un robo en una villa. Taulant, en cambio, cruzó a Bélgica, donde permaneció prófugo varios meses antes de ser recapturado. La comunicación de esa captura llegó a las autoridades italianas apenas cuarenta días después, lo que en su momento generó un pequeño incidente diplomático.

Trasladado a la cárcel belga de Lantin, cerca de Lieja, tampoco se quedó mucho tiempo. Fue en ese centro donde, según reconstruyó después la Policía Nacional española, escaló los muros del penal con ayuda de una pirámide humana formada junto a otros reclusos. Lo recapturaron y lo enviaron a Opera, una de las cárceles de máxima seguridad más vigiladas de Milán.

Ahí cumplía condena —con salida prevista para 2048— cuando, la madrugada del 7 de diciembre de 2025, los guardias hicieron el conteo rutinario y no lo encontraron en su celda. Había serrado los barrotes de la ventana y se había descolgado con sábanas anudadas hasta el patio. Después, alcanzó el muro perimetral, de seis metros de altura, y lo escaló para huir en plena noche, esta vez con ayuda de varios palos de escoba atados entre sí. La fiscalía de Milán terminó imputando a su compañero de celda, Simone Borella, de 25 años, a quien acusa de haber cortado la red de protección de la celda y fabricado la cuerda de sábanas que Taulant usó para escapar.

Durante ocho meses, el fugitivo desapareció del radar de las autoridades italianas, que lo buscaban con una orden europea de detención por un delito contra el orden y la seguridad pública. Reapareció en Tarragona, donde, según la Policía Nacional, se había instalado en un barrio de la ciudad. La Brigada de Policía Judicial montó un operativo para localizarlo y lo detuvo el 23 de agosto.

En la operación, los Mossos d’Esquadra decomisaron una pistola Sig Sauer que, según un testigo, uno de los acompañantes del fugitivo arrojó entre unos matorrales antes de huir. Ese hombre sigue prófugo y pesa sobre él una investigación por atentado contra agente de la autoridad. A Taulant, además de la documentación falsa, le encontraron los dos billetes de 500 euros que la policía sospecha falsificados, remitidos a la Brigada de Investigación del Banco de España.

Un juez decretó su ingreso en prisión provisional, incomunicado y sin fianza, en el centro penitenciario de Mas d’Enric, en El Catllar, mientras se resuelve su extradición a Italia. La Policía Nacional resumió el caso con una frase que, según dijo, se ajustaba a la trayectoria del detenido: “Parece de película, pero a veces la realidad supera la ficción”.