Trump afirma que mantiene negociaciones con Irán, pero amenaza con destruir “todo” si no hay acuerdo
Donald Trump endurece su discurso y advierte que podría atacar infraestructura clave si no hay acuerdo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que una delegación de su país viajará este lunes a Pakistán para reanudar las negociaciones con Irán, en medio de una creciente tensión marcada por amenazas militares y nuevos choques en el estrecho de Ormuz.
El mandatario confirmó que los contactos diplomáticos se retomarán tras el fracaso de las conversaciones de alto nivel realizadas el 11 y 12 de abril en Islamabad. Sin embargo, el anuncio estuvo acompañado de una nueva advertencia: si no hay avances, Estados Unidos podría atacar la infraestructura iraní. “Ofrecemos un acuerdo razonable”, dijo Trump, al tiempo que aseguró que, de no ser aceptado, su país podría destruir centrales eléctricas y puentes en territorio iraní.
Las declaraciones llegan en un contexto delicado. Trump acusó a Teherán de violar el alto el fuego de dos semanas iniciado el 8 de abril, luego de que el sábado se registraran disparos contra al menos tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Según el presidente, estos hechos constituyen una “violación total” de la tregua.
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La situación en esta vía estratégica —por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos— sigue siendo incierta. Aunque Irán había anunciado su reapertura el viernes, el sábado volvió a cerrarla, condicionando el tránsito marítimo al levantamiento del bloqueo estadounidense sobre sus puertos.
En paralelo, Trump también confirmó que el vicepresidente JD Vance no encabezará la delegación en Pakistán, pese a que inicialmente se había sugerido su participación. La decisión, explicó, responde a razones de seguridad. “JD es excelente”, dijo el mandatario en declaraciones a medios estadounidenses.
La delegación llegará así sin una de las figuras más visibles del Gobierno, aunque con la misión de destrabar un diálogo clave en medio de la escalada. En ese escenario, la combinación de presión militar y diplomacia marca la estrategia de Washington frente a Teherán.