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Trump rodea a Cuba: el portaaviones Nimitz entra al Caribe mientras la isla se enfrenta a un colapso inminente

El portaaviones USS Nimitz llegó al Caribe para presionar al gobierno cubano, mientras Donald Trump asegura que la isla se derrumba sin control.

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hace 1 hora

La presencia militar estadounidense en nuestras aguas regionales ha dado un giro dramático esta semana. El imponente portaaviones USS Nimitz, una mole de 333 metros de eslora y 77 de ancho, hizo su entrada en el sur del Mar Caribe este miércoles junto a sus buques de guerra de escolta. Tras pasar las últimas semanas navegando por la costa sudamericana en ejercicios de entrenamiento previamente programados con la armada brasileña, el despliegue ha sido reorientado como una pieza clave en la estrategia de presión de la administración Trump contra el gobierno de La Habana.

Desde el Comando Sur, la bienvenida al grupo de ataque fue efusiva en redes sociales, recordando que esta embarcación ha garantizado la estabilidad desde el Estrecho de Taiwán hasta el Golfo Pérsico. Sin embargo, fuentes oficiales bajo anonimato aclaran que, a diferencia de la incursión de comandos de enero para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela —donde el portaaviones USS Gerald R. Ford fue protagonista—, el Nimitz opera actualmente como una demostración de fuerza y no como una plataforma para operaciones militares de gran escala.

La acusación contra Raúl Castro: un golpe al corazón del régimen

Lo que parece una maniobra logística militar es, en realidad, un movimiento político calculado con precisión quirúrgica. No fue coincidencia que el Pentágono programara la llegada del gigante naval el mismo día en que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció cargos históricos contra Raúl Castro. El exmandatario, que hoy cuenta con 94 años, es acusado formalmente de asesinato por el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en 1996.

Para Donald Trump, esta inculpación representa un “momento muy grande”, no solo para la comunidad cubanoestadounidense, sino para todos aquellos que anhelan regresar a una isla transformada. El mandatario ha sido enfático al señalar que el régimen ha perdido totalmente el control, calificando la situación judicial de Castro como un paso decisivo en su política exterior.

La “inercia del colapso” según la Casa Blanca

A pesar de la imponente presencia del Nimitz, el discurso de Washington sugiere que la confrontación directa podría no ser necesaria. Trump ha declarado que “no hace falta” una escalada militar mayor porque, según su visión, Cuba se está cayendo a pedazos por su propia cuenta. Esta percepción de derrumbe interno se ve agravada por una crisis energética sin precedentes; actualmente, la isla se encuentra prácticamente sin suministro eléctrico debido al bloqueo naval que Estados Unidos mantiene contra los buques petroleros que intentan abastecerla.

En medio de esta asfixia económica, la Casa Blanca ha lanzado un salvavidas condicionado: una oferta de 100 millones de dólares en ayuda, con la estricta condición de que el dinero sea distribuido únicamente por la Iglesia católica u organizaciones caritativas, evitando cualquier contacto con las estructuras del Estado cubano.

El tablero naval: ¿Qué pasará con la seguridad regional?

Mientras el Nimitz se establece en la región por un periodo que se prevé de al menos unos días, el mapa del poderío estadounidense en el Caribe muestra otros movimientos interesantes. Es importante notar que gran parte del arsenal acumulado originalmente para las operaciones contra Maduro fue trasladado recientemente para fortalecer el frente en la guerra contra Irán.

No obstante, el Caribe no está desprotegido para los intereses de Washington. Según informes de la Armada, el buque de asalto anfibio USS Tripoli permanece estacionado en la zona, complementando la vigilancia que el Nimitz ejerce ahora sobre el gobierno cubano. En este complejo ajedrez geopolítico, la administración Trump alterna las amenazas de fuerza con ofertas de diálogo, buscando precipitar un cambio radical en una isla que, bajo el asedio del bloqueo y la presión judicial, parece tambalearse ante los ojos del mundo.