Generación

El ecosistema que hizo de Medellín una ciudad-libro: doce claves rumbo a la Capital Mundial del Libro 2027

Medellín es la Capital Mundial del Libro 2027, por disposición de la Unesco. Aquí, un breve recuento de varias acciones que han hecho posible este nombramiento.

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Poeta y periodista.

hace 30 minutos

Es imposible celebrar la existencia del libro sin pensar en Borges y en el famoso inicio de su conferencia sobre este objeto: “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz (...) Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Palabras que deberían estar en entradas y pórticos de librerías y bibliotecas, y en muros públicos, para recordarnos de manera constante que somos parte de los seres (somos esas mismas manos) que llegaron a la invención de ese instrumento inmejorable.

El libro físico sigue vivo, a pesar de las muchas crónicas de muerte anunciada. Prueba de ello son las estadísticas (buenos números) de producción y venta de libros en los últimos años y la apertura constante de librerías y editoriales independientes y el fortalecimiento de clubes de lectura (un fenómeno en crecimiento), entre otras. El número de “títulos editados por la industria editorial colombiana ascendió a 19.024 durante 2025, con un crecimiento de 16,2 % respecto al año anterior. Esta cifra es la segunda más alta de la serie de ocho años” desde 2018 (...) y los “libros impresos representaron cerca del 80 % del total editado en el año y siguen liderando la oferta nacional”, según el estudio Estadísticas del Libro en Colombia 2025, publicado por la Cámara Colombiana del Libro.

En 2027, Medellín será la capital mundial de ese instrumento de la imaginación y la memoria, un nombramiento realizado por la Unesco desde 2001, que reconoce a una ciudad por su ecosistema del libro y su promoción de la lectura. Esta designación comenzó en 2001 con Madrid, y lo han ostentado ciudades como Alejandría (2002), Amberes (2004), Beirut (2009), Bangkok (2013), Breslavia (2016) o Tiflis (2021). En Latinoamérica, lo han sido Bogotá (2007), Buenos Aires (2011), Guadalajara (2022) y Río de Janeiro (2025). Por primera vez un país, Colombia, tendrá dos ciudades reconocidas.

El año comienza, por disposición de la Unesco, el 23 de abril, el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor (también según la Unesco), e irá hasta esa misma fecha del año siguiente, 2028, cuando otra ciudad tome el relevo para comenzar sus propias celebraciones del libro. “´¡Libros! ¡Libros!´”, como diría García Lorca: “He aquí una palabra mágica que equivale a decir ´amor, amor´».

Sí, celebrar la existencia del libro es hablar de amor, amor por el silencio, la lengua, las historias, la imaginación, la música, las palabras, los sueños, el ocio, la sabiduría, el futuro, la memoria. Es hablar de esperanza, aunque esta, ave esquiva, tal como la retrató Emily Dickinson (“esa cosa con plumas”), parezca lejana, moribunda, amenazada. Pero leer continúa siendo un acto de amor y esperanza en un mundo que oscurece.

Ahora, ¿por qué es posible celebrar el libro y a Medellín como una ciudad de libros? La pregunta tiene varias respuestas, pero sobre todo tiene varias entidades, iniciativas y proyectos que dan respuestas. Por el cruce de estas y los esfuerzos conjuntos es posible asegurar que en las primeras décadas del siglo XXI el libro y la lectura han tomado una presencia luminosa y transformadora en la ciudad.

Esto es lo que ahora se llama, con precisión, el ecosistema del libro. Aquí una lista de esas realidades que se han entrelazado e intercambiado fuerzas para que ahora Medellín sea un referente del libro en el mundo. Porque nada sucede a solas, o por una sola fuerza. Es un conjunto. Es un trabajo en comunidad.

1. Fiesta del Libro y la Cultura

En 2026 se celebran los veinte años de esta propuesta que cambió la manera de hacer ferias del libro en Colombia, porque nació como pública y con un propósito democrático, de ahí que se haya nombrado como fiesta y no feria. Más allá de lo comercial, la Fiesta se ha centrado en ser accesible, con un fuerte contenido en la promoción de la lectura y la creación de públicos. Además, no hay que olvidar los otros encuentros que, junto con la Fiesta, integran los Eventos del Libro de la ciudad: la Feria Popular Días del Libro, la Parada Juvenil y el Festival del Libro Infantil.

2. Sistema de Bibliotecas Públicas

El Sistema es otra de las insignias culturales de Medellín, desarrollado y consolidado en este siglo, con la creación de los emblemáticos parques biblioteca y el fortalecimiento de otras unidades de información barriales que han creado un proyecto de transformación social a partir de la fuerte presencia en las comunidades, con maravillosas colecciones de libros en permanente actualización, más una gestión social y cultural con servicios diversos entre los que es justo destacar los clubes de lectura.

3. Biblioteca Pública Piloto

Es el corazón de la lectura de Medellín, y desde allí se han impulsado procesos que han creado múltiples generaciones de lectores que hoy son el espíritu de la ciudad convertida en libro. La escena mítica del día de su apertura en 1952, con filas y filas de gente a la espera para entrar y conocer ese nuevo templo, es la mejor definición de lo que continúa siendo para la ciudad: un espacio para que la lectura y los libros sean un derecho, un placer y bien común.

4. Plan de Lectura, Escritura y Oralidad

Fue una construcción ciudadana que se volvió política pública de la ciudad mediante el Acuerdo 079 de 2010 y el Decreto 0917 de 2011. Igual que los Eventos del Libro y el Sistema de Bibliotecas, es una política permanente que desarrolla una oferta de acciones gratuitas para todos los públicos, con el propósito de fomentar la lectura en niñas y niños, adolescentes y personas adultas. Acción destacada: su fondo editorial, que edita y pone en circulación libros para acercarse a experiencias de lectura y escritura.

5. Estímulos y Fomento al Arte y la Cultura

Otra iniciativa pública que se estableció en 2004 mediante becas a la creación artística y que luego se ampliará y se convertirá, en el 2015, en el Programa de Concertación, Estímulos y Fomento al Arte y la Cultura de la Secretaría de Cultura Ciudadana, que permite la promoción y el apoyo de procesos creativos y culturales en la ciudad. Esta convocatoria anual ha sido fundamental para el ecosistema del libro mediante estímulos, becas y premios para autoras y autores, ilustradores, diseñadores, editoriales, librerías, y otros agentes de la cadena del libro.

6. Comfenalco Antioquia

En buena parte de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del actual, esta caja de compensación familiar fue un gran impulso en materia de lectura, bibliotecas y libros (la primera biblioteca la crearon en 1979). Ha sido un referente en promoción de lectura, gestión de bibliotecas, servicios de información local y fomento de mediadores de lectura.

7. Comfama

Esta caja de compensación familiar es clave para entender la ciudad lectora que es Medellín hoy. Mediante diferentes estrategias, Comfama se ha convertido en un pilar para acercar los libros y la lectura a la población general. Hay que destacar, entre sus muchos programas, la red de bibliotecas, el sello editorial Lecturas Comfama, y la publicación de la colección Palabras Rodantes en asocio con el Metro de Medellín, una serie de libros de gran tiraje y de distribución gratuita.

8. Librerías independientes

Medellín, después de Bogotá, ha tenido una gran tradición de librerías desde la mitad del siglo XX, cuando la ciudad se industrializó y comenzó a expandirse. Es posible afirmar que ahora es un buen momento en cuestión de librerías, con setenta y seis en la ciudad, según las cifras de un documento publicado en 2025 por la Cámara Colombiana del Libro, cien si se suman otras del área metropolitana y algunos municipios de Antioquia, para un aporte del 23,5% de todas las librerías del país. Pero es importante destacar, sobre todo, las de naturaleza independiente, pequeñas y medianas (no pertenecientes a cadenas), veinte en Medellín según el mismo informe. Lugares que entregan semanalmente a la ciudad una oferta invaluable en materia de clubes de lectura, talleres, recomendaciones, presentaciones de libros, entre otras actividades. Un ejemplo de la buena salud es que, solo en el último año, se han abierto varias de este tipo, como Ojo de Agua y Las Letras del Jaguar.

9. Premios

Dentro de los premios que han impulsado la literatura y la edición local, hay que destacar dos que ponen en circulación obras de manera constante: los Premios Nacionales de Cultura de la Universidad de Antioquia y el Concurso Nacional de Novela y Cuento de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia (este último ha premiado algunos clásicos de la literatura colombiana contemporánea: Un beso de Dick, Maracas en la ópera o La cuadra). También hay que agregar el Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana, que se concedió del 2014 al 2019 y que se ha reactivado este año para premiar el mejor libro de narrativa publicado en el país, gracias a la unión de Celsia, Comfama, Sura, RCN Televisión, RCN Radio, La República y la Universidad Eafit.

10. Editoriales independientes y universitarias

Aunque recientemente cerró Tragaluz Editores, una de las editoriales más representativas de la ciudad, es un buen momento de la edición, con editoriales independientes que publican de manera constante autoras y autores locales y nacionales, y también extranjeros, un aporte que permite que el ecosistema sea dinámico y diverso, teniendo en cuenta la fuerte presencia que marcan los libros publicados por los grandes grupos editoriales internacionales con presencia en Bogotá. Asimismo, hay que resaltar la labor de las editoriales universitarias, que generan libros que ponen foco en temas y discusiones sólo posibles desde el contexto académico.

11. Autoras y autores

Por supuesto, el ecosistema del libro de la ciudad cuenta con un presente gracias a las personas que escriben, editan, ilustran... Hay que destacar que, en los últimos diez años, han surgido autoras y autores que han fortalecido y ampliado los públicos lectores, creando grandes comunidades y permitiendo que las obras locales también tengan una amplia acogida y lecturas amplias.

12. Lectoras y lectores

Cada persona que entiende el libro y la lectura como logros de la imaginación humana. Cada persona de la ciudad para quien la lectura y los libros no son solo un pasatiempo, sino una manera de acercarse a las preguntas esenciales de esto que se llama vida.

Como todas las listas, es insuficiente, y al concluirla es posible percatarse que son muchísimos los actores que hacen posible (y han hecho posible desde hace décadas) a Medellín, Capital Mundial del Libro. Por ejemplo: el gran trabajo de editoriales emblemáticas que tuvieron sede en Medellín en buena parte del siglo XX, como Editorial Bedout; librerías precursoras; litografías, imprentas; el trabajo educativo, la mediación de la lectura desde las escuelas y los colegios; eventos como el Festival Internacional de Poesía de Medellín; las revistas culturales; los equipos de edición; los pregrados y posgrados y grupos de investigación en literatura y el libro; el periodismo cultural; las bibliotecas comunitarias; o las librerías de libros usados. Y cada esfuerzo ciudadano o de instituciones para divulgar y promover el libro y la literatura.

Coda

Medellín ha demostrado que es posible tener programas y proyectos admirables y democráticos que son políticas públicas, independientes del gobierno de turno. De ahí que sea una responsabilidad ciudadana defenderlas. Porque la ciudad lectora es gracias a todas las personas que abren un libro, visitan una biblioteca, compran un libro, participan de un club de lectura, asisten a los eventos del libro. En conclusión: es una ciudad-libro gracias a sus habitantes lectores: pasados, presentes y en formación.