Alfarera Buena Vista, 60 años de barro, innovación y legado antioqueño
Cinco generaciones de la familia Cuartas han sido las encargadas de construir una de las empresas más importantes en la industria ladrillera del departamento. Así han logrado posicionar sus productos y su visión en la ciudad.
En 1966, cuando el horizonte de Medellín apenas empezaba a dibujarse con fuerza, Lucila Cuartas Ruiz y sus hijos Javier y Alejandro Cuartas Cuartas compraron una finca en la zona rural de Belén Aguas Frías, con el objetivo de trabajar el barro para transformarlo en ladrillos. Tras ellos había una tradición familiar ladrillera, que se remontaba a inicios del siglo, por lo que el negocio no les era ajeno.
El terreno, que se extendía por 65 cuadras, solo tenía un horno pequeño de tapia y de poca tecnología, incluso el aseo del desperdicio del ladrillo se hacía a lomo de mula. De esta manera, la familia Cuartas comenzó a trabajar, y poco a poco le dieron forma a Alfarera Buena Vista. Adquirieron hornos de tecnología de vanguardia para la época, que les permitieron ahorrar energía y posicionarse en la ciudad, y de 10 trabajadores pasaron a 130.
“Como no teníamos tanto espacio, también fue necesario adecuar un área, donde se construyeron dos fábricas, una espejo de la otra, en un espacio de 15.000 metros cuadros. Así fuimos creciendo hasta completar todo el proceso”, recuerda Carlos Cuartas, gerente y cuarta generación de la familia.
Seis décadas después, Alfarera Buena Vista no solo se afianzó como empresa, sino que su trabajo ha permitido construir ciudad. Sus ladrillos han sido el sostén de los centros comerciales más importantes del departamento, de cientos de proyectos de vivienda y de obras tan emblemáticas para la ciudad y el departamento como el edificio Coltejer, Edificio Inteligente e Hidroituango.
Javier Cuartas, quien ha sido la cabeza de la empresa en todo este tiempo, la ha liderado con la visión de que la verdadera solidez no está solo en la mezcla de la arcilla, sino en la resiliencia de quienes la trabajan. Al frente de Alfarera Buena Vista y siempre respaldado por su familia, ha navegado momentos críticos a los que siempre ha respondido con más calidad, más trabajo y más fe en Antioquia.
Hoy, Alfarera Buena Vista no es solo una fábrica de ladrillos y soluciones para la construcción, es un motor de empleo que ha hecho posible construir la ciudad. La empresa ha evolucionado de un proceso artesanal a una industria de vanguardia, entregando productos que son el sello de garantía en las fachadas y estructuras que hoy definen la región.
Innovación y vocación, el pilar de la empresa
Alfarera Buena Vista cumple 60 años gracias a tres aspectos que la han hecho destacar en su historia, la tradición, la vocación y la innovación. La empresa es heredera de una tradición ladrillera y alfarera que ha marcado profundamente la historia constructiva de Medellín. Tienen un saber acumulado durante más de un siglo sobre fabricación, uso y valor estético en la arquitectura. Esa conexión con la tradición ha permitido que el ladrillo no sea solo un material, sino parte de una identidad urbana y cultural que la empresa ha sabido preservar y proyectar a lo largo del tiempo.
A esa herencia se suma la fuerte vocación gremial. Desde Alfarera Buena Vista se impulsaron iniciativas que contribuyeron a la organización del sector y al fortalecimiento de la industria, como Lunsa, Asociación de Ladrilleras de Antioquia. Paralelamente, la compañía ha mantenido una permanente vocación de innovación. Un ejemplo fue la construcción del primer horno túnel en la ciudad para fabricar sus productos, un avance tecnológico que transformó la calidad del producto y marcó un antes y un después para el sector. Además del diseño de piezas especiales para los constructores.
“Un cliente llegaba con la solicitud de un tipo de ladrillo que no existía en el mercado y se le hacía para que pudiera construir el edificio. Siempre trabajamos con esa cercanía y asesoramiento. Alfarera Buena Vista ha sido la casa de muchos constructores de la región. Vienen acá para que les ayudemos con sus necesidades. Y cuando empezó el boom del ladrillo de fachada en Medellín, nosotros construimos los moldes con todas las normas para hacerlo posible”, destaca Agustín Cuartas, director de Operaciones y quinta generación de la familia.
Los colaboradores, el alma de los 60 años
Más que fabricar productos, en Alfarera Buena Vista se enfocan en impulsar el bienestar y el crecimiento de cada uno de sus colaboradores. Su trabajo ha sido esencial para la solidez de la empresa. En la actualidad, se crean 130 empleos directos, además, cerca de 80 personas han logrado pensionarse en estas seis décadas de historia, gracias al trabajo en la ladrillera. Un dato significativo, puesto que su meta siempre ha sido ofrecer estabilidad laboral.
Además, brindan atención psicológica para los trabajadores y sus familias, y celebran, a su lado, las festividades más importantes del año con regalos, aguinaldos y en un ambiente cercano que ha caracterizado siempre a la familia Cuartas. Una de las apuestas más grandes de la empresa es que sus colaboradores tengan una vivienda propia. En este sentido, Alfarera Buena Vista tiene incentivos como el descuento en la adquisición de materiales para vivienda y financiación sin intereses para alcanzar este sueño.
Una labor social que construye país
La influencia de Alfarera Buena Vista ha trascendido las montañas antioqueñas. Sus productos no solo han llegado a otras regiones del país, sino que también han estado allí cuando más se necesita. Luego del terremoto de Armenia en 1999, la empresa donó material para que miles de familias volvieran a tener un hogar. Asimismo, lo hizo en Antioquia, Alfarera Buena Vista siempre ha construido esperanza.
“La generosa donación de sus productos en tragedias de nuestro departamento, como la ocurrida en Salgar en mayo de 2015, hicieron posible la reconstrucción de la aldea La Margarita, con 30 casas, liderada por el doctor Álvaro Uribe Vélez. Que este aniversario sirva de inspiración para iluminar el futuro de muchas generaciones”, dicen Juan Guillermo Mesa Gómez y María Elena Uribe de Mesa.
Un legado sostenible
A lo largo de estos 60 años, Alfarera Buena Vista ha entendido que la solidez de sus ladrillos es proporcional al respeto por el entorno. La sostenibilidad, para la empresa, no es solo una meta, sino un camino posible para seguir construyendo el futuro de las próximas generaciones. De esta manera, realizan acciones concretas que transforman su operación diaria en un modelo de eficiencia y cuidado ambiental.
• Innovación energética y aire limpio
Conscientes de que la energía que cuece su arcilla debe ser cada más limpia. Alfarera Buena Vista ha implementado procesos de reducción del uso de combustibles fósiles, por lo que aprovecha el aire caliente del horno para el secado de productos, para así no generar consumo de carbón y otros materiales fósiles.
Además, fueron los primeros en la ciudad en adquirir los hornos túnel que disminuyó el gasto energético en un 20 %. También han incluido la biomasa como una fuente de energía, una estrategia más amigable con el planeta, que ha minimizado la huella de carbono en cada pieza que sale de sus hornos.
• Autonomía renovable
En su búsqueda constante por la excelencia técnica, avanzan decididamente en implementar el proyecto de generación de energía eléctrica renovable con la instalación de paneles solares. Este esfuerzo busca que la fuerza que mueve su planta provenga de fuentes inagotables, alineándose con las tendencias globales de industria 4.0 y producción verde.
• Integridad y cumplimiento
Su operación no solo se basa en la técnica, sino en la ética. Cumplen estrictamente la normatividad ambiental vigente, no solo por requerimiento legal, sino como el eje central de su compromiso responsable con la comunidad de Belén Aguas Frías y con el país. Así, realizan la recuperación ambiental de zonas explotadas, pavimentaron la vía interna para evitar erosión y realizan lavado de llantas de los vehículos para reducir contaminación en vía pública. Todo ello conscientes de que Alfarera Buena Vista elige un material noble que nace de la tierra y vuelve a ella con el menor impacto posible.
Alfarera Buena Vista, impulsor de la industria ladrillera
Para Víctor Aristizábal, presidente de Lunsa, Alfarera Buena Vista representa el traslado histórico de la industria ladrillera del Valle de Aburrá hacia la zona occidental. A lo largo de su historia, se ha consolidado como uno de los grandes exponentes de su sector. Su capacidad y calidad han contribuido a la construcción de innumerables obras y viviendas en la ciudad, de modo que muchos hogares y proyectos hoy llevan sus ladrillos.
Además, Alfarera Buena Vista ha tenido una destacada vocación gremial. Fue una de las impulsoras de la fundación de Lunsa, en 1985. También marcó un hito tecnológico al instalar el primer horno túnel de la ciudad. “A sus 60 años, representa la continuidad de una tradición artesanal que, adaptada a los avances tecnológicos, ha dejado una huella profunda en la historia de Medellín”, puntualiza Aristizábal.
Proyectos más destacados de Alfarera Buena Vista
Enumerar la lista de proyectos en los que la empresa ha participado es una tarea larga, las fachadas que engalanan las montañas del Valle de Aburrá llevan el sello de Alfarera Buena Vista. Estos son algunos de los más importantes.
• Edificio Coltejer
• Ampliación Estadio Atanasio Girardot
• Centro Comercial Del Este
• Centro Comercial Los Molinos
• Centro Comercial Mayorca
• Centro Comercial Sandiego
• Centro Comercial San Nicolás - Rionegro
• Centro Comercial Oviedo
• Edificio Inteligente
• Edificio Santillana
• Hidroituango
*Contenido en colaboración con Alfarera Buena Vista.