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Artes para la Paz, un programa que beneficia los procesos artísticos en Antioquia

Artes para la Paz materializa la política pública de formación y educación artística y cultural del país. Además, se ha convertido en un motor de transformación social.

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hace 1 hora

El arte no es un lujo, es un derecho. Esa es la premisa con la que funciona Artes para la Paz, un programa del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, que está enfocado en ampliar el acceso a los procesos de formación artística y cultural para las niñas, niños, jóvenes y adolescentes. Para ello, trabaja en el aprendizaje técnico en música, danza, teatro, artes visuales o creación literaria, a su vez que promueve la creatividad, la confianza, el trabajo colectivo y el respeto por el entorno.

La iniciativa tiene presencia en los 32 departamentos y en más de 800 municipios. Por ejemplo, en Antioquia, está presente en 82 municipios como Barbosa, Copacabana, Amagá, Angelópolis, Caucasia, El Bagre, Puerto Berrío, Puerto Triunfo, Ciudad Bolívar, Jardín, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá, entre otros. Además, cuenta con 50.293 beneficiados y 753 artistas formadores que permiten crear procesos de formación, creación y encuentro para fortalecer la memoria, la paz en los territorios y la transformación social a través del arte.

Un mensaje de arte y cultura con la UdeA

En la FILBo 2026, Artes para la Paz participó con una programación que permitió nutrir la agenda y mostrar las experiencias de Antioquia, Sucre, Chocó, Córdoba y San Andrés y Providencia. De esta manera, se visibilizó los beneficios del programa en contextos educativos, especialmente en zonas rurales de estos cinco departamentos.

En este proceso, la Universidad de Antioquia tuvo un papel central en la coordinación de experiencias que integraron las distintas disciplinas artísticas. Talleres, conversatorios y muestras culturales reunieron expresiones que promovieron un intercambio alrededor de la identidad, la memoria y la diversidad territorial, y consolidaron el arte como un puente entre comunidades y experiencias compartidas.

Una experiencia para los artistas formadores

Artes para la Paz no solo beneficia a la niñez y adolescencia, también impacta a los artistas formadores, quienes no solo son profesionales en su disciplina, sino que son personas con una larga tradición en las artes. Arles José Catan, o en embera Eyabida Naeruzama, es un bailarín y maestro sabedor que se encargado de enseñar danza en comunidades indígenas.

“Ha sido una experiencia espectacular el proceso con los niños porque tomaron el reto de bailar y entender que no es solo bailar por bailar, sino por conocer a otros y compartir sus saberes. Para mí, enseñar la danza en las comunidades indígenas ha sido un gran sueño porque he aprendido que enseñarla y aprenderla nos hace darle un mayor valor no solo a ella, sino a otras tradiciones como la pintura, oralidad o memoria”, afirma.

Un congreso único en el mundo

Del 13 al 15 de mayo, se desarrolló el Congreso de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz. Su objetivo fue impulsar una agenda de trabajo colaborativa para fortalecer la educación artística en la región.

Por primera vez, 19 delegaciones de Iberoamérica se reunieron en un mismo espacio junto a gobiernos, organismos multilaterales, academia, artistas y sociedad civil. Además de las discusiones, el congreso tuvo resultados concretos como la Declaración de Bogotá, la creación de una red iberoamericana y una hoja de ruta con acciones para los próximos años.

Es la apuesta por posicionar una educación artística y cultural en la política pública, que lo hemos hecho en Colombia y que queremos que Iberoamérica sea un referente a nivel mundial”, afirma Yannai Kadamani Fonrodona, ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes.

*Contenido en alianza con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.