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Conservar la naturaleza, una inversión para el desarrollo del Oriente antioqueño

Proteger los ecosistemas ya no es solo una tarea ambiental. En el Oriente antioqueño, conservar la naturaleza se ha convertido en una apuesta para asegurar el desarrollo y la competitividad del territorio. Esa es la labor de Masbosques.

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hace 6 minutos

El Oriente antioqueño vive una transformación impulsada por la industria, el turismo, la infraestructura y el desarrollo urbano. En medio de ese panorama, los bosques, las cuencas hidrográficas y los ecosistemas estratégicos se consolidan como una infraestructura natural indispensable para sostener el crecimiento de la región.

Durante años, la discusión enfrentó desarrollo y conservación como si fueran objetivos incompatibles. Sin embargo, la evidencia científica y las experiencias implementadas en Colombia demuestran que ambos procesos pueden avanzar de manera conjunta cuando existen mecanismos que reconocen el valor de la naturaleza y de quienes la protegen.

En ese contexto, los Pagos por Servicios Ambientales (PSA) han ganado relevancia como una herramienta capaz de generar beneficios ambientales, sociales y económicos de largo plazo, convirtiendo la conservación en un motor para el desarrollo territorial.

La naturaleza, el activo estratégico del territorio

Los ecosistemas proporcionan servicios esenciales que muchas veces pasan desapercibidos, pero de ellos depende buena parte de la actividad económica. La regulación del agua, la protección de los suelos, la captura de carbono, la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático hacen posible la producción agropecuaria, la generación de energía y el abastecimiento de agua para millones de personas.

Esta visión cobra aún más importancia en un escenario global marcado por los efectos del cambio climático y la pérdida acelerada de biodiversidad. Informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) coinciden en que proteger los ecosistemas es una de las principales estrategias para aumentar la resiliencia de los territorios frente a estos desafíos.

Por ejemplo, el IPCC destaca en sus informes la importancia de los ecosistemas naturales para reducir la vulnerabilidad de las comunidades frente a eventos extremos, lo que los convierte en una infraestructura natural para el desarrollo.

Asimismo, la Organización Mundial de Salud advirtió que la crisis climática también aumenta problemas como la ansiedad, el estrés y otras afecciones de la salud mental, por lo que los ecosistemas sanos son otra manera de proteger a las personas en su cotidianidad.

Pagos por Servicios Ambientales: reconocer a quienes conservan

En Colombia, los Pagos por Servicios Ambientales representan uno de los instrumentos más innovadores para incentivar la protección de ecosistemas estratégicos. Reglamentados mediante el Decreto 870 de 2017 y fortalecidos por el CONPES 3886 del mismo año, estos esquemas permiten reconocer, mediante incentivos económicos o en especie, el trabajo de familias y comunidades que desarrollan acciones de conservación y restauración de áreas de importancia ambiental.

De esta manera, los PSA reconocen el aporte de quienes garantizan servicios ecosistémicos que benefician a toda la sociedad. Además, permiten canalizar recursos provenientes tanto de obligaciones ambientales como de inversiones voluntarias de empresas, entidades públicas y ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad.

En este sentido, el CONPES 3886 cambió la manera de entender la relación entre las comunidades rurales y la naturaleza, y los reconoce como proveedores ambientales que benefician a toda la sociedad.

Masbosques, conservación que genera bienestar

La experiencia desarrollada por Masbosques demuestra que la conservación también puede traducirse en mejores condiciones de vida para las comunidades rurales. Durante 2025, los hogares vinculados a sus esquemas de Pagos por Servicios Ambientales aumentaron en promedio sus ingresos diarios de 5,14 a 7,9 dólares, mientras cerca de la mitad de los recursos recibidos se destinaron al fortalecimiento de la economía familiar. A esto se suman iniciativas como la implementación de estufas eficientes y huertos leñeros, que mejoran la salud de las familias y promueven un uso responsable de los recursos naturales.

Solo el año pasado, Masbosques implementó proyectos en 14 departamentos, en los que trabajó con 17 autoridades ambientales y cerca de 10.000 familias campesinas y 149 comunidades étnicas, contribuyendo a la conservación de más de 219.000 hectáreas de bosque. Estos resultados reflejan que la protección de la naturaleza también fortalece la gobernanza, impulsa alianzas entre el sector público y privado y crea oportunidades para un desarrollo territorial más sostenible.