Así es la tarea en escuelas para 2.440 niños con autismo en Medellín
En lo que va de esta administración, se han invertido $18.000 millones para la educación de personas neurodiversas.
En las instituciones educativas adscritas a la Alcaldía de Medellín hay más de 300.000 estudiantes, de los cuales 2.440 tienen TEA –Trastorno del Espectro Autista–, y debido a su condición neurodiversa requieren un acompañamiento específico durante su proceso de aprendizaje.
Sin embargo, a ellos se les dificulta adquirir el conocimiento a través de metodologías convencionales. Es por eso que en Colombia con el Decreto 1421 de 2017, se implementó el Plan Individual de Ajustes Razonables PIAR y el Diseño Universal para el Aprendizaje DUA, con el fin de garantizar la educación inclusiva para personas con discapacidad.
El punto es que después de casi 9 años de vigencia de esta normativa, el reto para incluir a los niños y niñas con TEA en el sistema educativo paisa es cada vez mayor, lo que les exige a las entidades no solo reconocer la teoría del PIAR y el DUA, sino disponer de alternativas suficientes para garantizar el aprendizaje de esta población, ¿pero sí lo están haciendo?
Inclusión educativa: el reto
Según la Secretaría de Educación de Medellín, en la ciudad se han invertido $18.000 millones para fortalecer la educación inclusiva a través de estrategias como el Programa de Unidad de Atención Integral UAI, Educación Domiciliaria, Óyeme, entre otros.
Además, con el objetivo de garantizar el aprendizaje de los niños y niñas con TEA inscritos en las instituciones educativas de la capital antioqueña, se dispusieron cuatro acciones que marcan una hoja de ruta de lo que se debe hacer en estos casos.
La primera es la asesoría a docentes y a directivos de los colegios, que está a cargo de los y las maestras de apoyo especializados en la enseñanza a personas con condiciones neurodiversas, una de ellas, el autismo. La segunda acción consta del acompañamiento a los padres de los estudiantes con TEA dentro de los centros de enseñanza, también por parte de los profesores expertos en el campo.
Luego está la asistencia técnica y didáctica que debe implementarse para la población neurodiversa, es decir, libros, figuras, y otros objetos específicos para el aprendizaje de los niños y niñas con TEA.
Y finalmente destaca la formulación de los ajustes razonables de acuerdo como lo indica la ley, que se determinan de manera conjunta entre los docentes especializados, los maestros asesores y los padres de familia para que el estudiante con autismo pueda alcanzar el desarrollo esperado.
Anteriormente en Colombia, la modalidad de educación para la población neurodiversa era aplicada de manera exclusiva en instituciones educativas especiales.
Ahora, bajo la nueva reglamentación, es prioritario y obligatorio que dicha población sea atendida en colegios regulares, todo bajo el enfoque de educación inclusiva, que permite más socialización y evita que los estudiantes con TEA u otro trastorno viven en constante aislamiento.
“Los profesores de aula que tienen en su curso 1 o 2 niños con autismo siempre están acompañados de un docente de apoyo. Gracias a eso, las transiciones han sido exitosas: hay chicos con autismo que ya se graduaron, otros que están en la universidad. Si bien nos hace falta mejorar en ciertas cosas, la atención ha sido oportuna”, dijo Jorge Iván Ríos Rivera, subsecretario de educación de Medellín.
La experiencia docente
Diana Uribe es licenciada en preescolar, especialista en Didáctica Universitaria y magíster en Educación de la Universidad de Antioquia. Actualmente se desempeña como profesora de la Institución Educativa Nueva Generación y durante su experiencia como formadora ha tenido la oportunidad de acompañar a niños con autismo durante su proceso.
La maestra precisa que, desde la implementación del PIAR y el DUA, muchas instituciones y docentes del Valle de Aburrá se han acogido a la norma; no obstante, en ocasiones pesa más el método tradicional de enseñanza, y es ahí donde surgen los obstáculos.
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“Los docentes reconocen la necesidad de participar en espacios de capacitación y actualización para atender situaciones particulares, sin embargo también se evidencia temor y algo de resistencia de parte de algunos en la interacción e implementación de estrategias pedagógicas”, dijo Diana.
A su vez, Uribe señala que los estudiantes con TEA necesitan de ambientes tranquilos –algo que pocas veces se puede garantizar dadas las condiciones de los colegios y la cantidad de estudiantes que hay en las aulas–, con rutinas específicas de trabajo y un apoyo visual para anticiparse a la agenda y reconocer el orden de las actividades académicas. Para ello, es fundamental un maestro atento, receptivo, con habilidades socio emocionales y comunicativas
El rol de la neuropsicología
Entender a un niño con autismo va más allá de identificar lo que le gusta, quiere o no admite, y ese es el trabajo de Mónica Gómez González, quien hace ocho años es psicóloga educativa en el SENA y a la vez neuropsicóloga acompañante del programa de inclusión en la Alcaldía de Bello.
Esta experta hace énfasis en el tipo de comportamiento que puede tener un menor diagnosticado con TEA, dando a entender que muchas de sus reacciones –a veces agresivas– no obedecen necesariamente a conductas inadecuadas.
“En ocasiones ellos pueden autoagredirse, hacer pataletas, y no es porque sean groseros, sino porque están respondiendo a estímulos del medio. Por eso la importancia del aprendizaje multisectorial, donde se ponga en práctica la visualización de videos, mapas mentales, imágenes y gráficos, así ellos procesan mejor la información”, explicó.