Medellín

Hombre que condenaron esta semana por quemar a un habitante de calle en Medellín está muerto desde hace cinco meses

El fallecido fue condenado por el Tribunal Superior de Medellín a 10 años y 3 meses de prisión, pese a que había fallecido en un hecho por establecer en agosto pasado. Esta es la historia de los hechos

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Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.

16 de enero de 2025

El Tribunal Superior de Medellín emitió una condena en segunda instancia contra un hombre por el homicidio de un habitante de calle, a quien asesinaron después de rociarle alcohol y prenderle fuego en pleno Parque Bolívar, centro de Medellín. El detalle es que el procesado por este crimen lleva más de cinco meses muerto y su condena apenas se conoció públicamente el pasado martes por parte de la Fiscalía.

El condenado por estos hechos fue Juan Fernando Acevedo Muñoz, alias Orejas, otro habitante de calle, quien desde el pasado 2 de agosto falleció tras ser arrollado por una buseta en la calle 44 (San Juan) con la carrera 58, en el centro de Medellín. Este hombre había sido absuelto en primera instancia por el delito de homicidio preterintencional simple, pero luego de una apelación ante este alto tribunal, se le dictó la condena en cuestión, aunque el procesado nunca se presentó a las audiencias, por lo que al momento del fallo no se tenía conocimiento de su muerte.

Ante esta situación, el abogado Iván Durango expresó que “ese sentido claramente hay un desgaste innecesario de la administración de justicia, pero no endilgable a ningún funcionario, dado que esas bases de datos o ese cruce de información que se debe presentar frente a la actuación judicial tratándose de una persona que no está privada de la libertad debe estar a cargo de la Fiscalía y la Registraduría”.

Acevedo Muñoz, quien falleció a sus 45 años, era procesado por el asesinato del abogado Jaime Vallejo Benjumea, de 64 años, en hechos ocurridos el 22 de abril de 2015 en el Parque Bolívar, cuando varios sujetos se le acercaron, entre ellos el condenado fallecido, y lo quemaron, en medio de un hecho de intolerancia, en el que los homicidas señalaban al fallecido de “oler maluco”. Su muerte se registró el 11 de mayo siguiente en una cama del Hospital San Vicente Fundación, de Medellín, por una falla multiorgánica por cuenta de las quemaduras sufridas.

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La irregularidad en este proceso judicial, además de la falta de comunicación, también estaría relacionada con que al momento del fallo no se presentó ningún abogado para defender a Acevedo Muñoz, quien habría podido decir que el proceso judicial debía terminar antes de emitir esta decisión por cuenta de la muerte de quien era juzgado, tal como lo establece la ley.

“Si ha de recaer alguna responsabilidad penal es frente al abogado de esa persona, que es quien tuvo que haber sido citado a la audiencia de lectura de fallo. Entonces, la información más puntual la debió haber tenido el abogado defensor y pues tampoco allí se dio”, indicó el abogado Durango, quien agregó que es necesario fortalecer los canales de comunicación entre todas las instancias judiciales para evitar estas irregularidades, que llevan al retraso de otros procesos.

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La condena del fallecido Acevedo Muñoz es la segunda que se registra por estos hechos. Róbinson Andrés González Restrepo, alias Llorón, purga una pena de 41 años y ocho meses de prisión por el delito de homicidio agravado, luego de que fuera capturado el 15 de agosto de 2020 en el barrio La Gloria, de Itagüí. Tiempo más tarde, un juzgado le estableció la condena en cuestión por este asesinato.

¿Quién era la víctima de este crimen?

Vallejo Benjumea era un prestigioso abogado que incluso llegó a ser personero en el municipio de Dabeiba, Occidente antioqueño, y siempre ejerció el derecho, según dijeron sus allegados tras su muerte, de manera íntegra.

“Muy extraño lo que le pasó porque, pese a su problema, siempre se caracterizó por ser una persona muy cortés, que nunca le ponía problema a nadie”, manifestó uno de sus parientes en el 2015 después de su muerte a sus 64 años.

Sin embargo, el alcoholismo le ganó la carrera y desde el 2005 había dejado todo y terminó en las calles. Aunque sus familiares intentaron rescatarlo de esa vida, no lo lograron. La misma calle fue la que le quitó la vida en medio de la situación de intolerancia en la que, según las autoridades, estuvieron implicados tanto Llorón, quien fue el autor material, como Orejas, quien lo habría acompañado en estos hechos.

Su muerte ocurrió en medio de la soledad, ya que sus familiares solo se enteraron días más tarde de su fallecimiento. Estuvo internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Vicente Fundación, de Medellín, durante 19 días, sin que nadie lo visitara.