Medellín

El dilema de Creemos para las elecciones de 2027 que moverá el tablero de la derecha en Antioquia

El presidente Abelardo De la Espriella quiere fichar a Creemos para su nuevo partido. La alianza podría definir la suerte de la derecha en Antioquia en las elecciones de 2027, en medio de un ambiente todavía lleno de fricciones internas.

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hace 6 horas

El movimiento político del alcalde Federico Gutiérrez está en una encrucijada que podría definir el rumbo de la batalla por el poder regional el próximo año. Aunque todavía falta mucho camino por recorrer para la campaña por la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia en 2027, la derecha regional está a la expectativa de si el Movimiento Creemos se une al partido recién creado por el presidente Abelardo de la Espriella o se mantiene independiente.

La decisión no es fácil: al tiempo que la colectividad podría jugarse su cercanía con De la Espriella –al que acertó en apoyar desde enero de este año–, también podría incidir en la conformación de un bloque de derecha regional para evitar la repetición de un escenario como el de las elecciones de 2019.

Para complejizar el panorama, muchos de los precandidatos que están reuniéndose con líderes políticos, empresarios y comunidades para abonar el terreno para una alianza, se sienten caminando por un campo minado, a raíz de las tensiones acumuladas entre partidarios de De la Espriella y del expresidente Álvaro Uribe.

Pese a que las diferencias entre ambos líderes llegaron al punto más álgido antes de la posesión de De la Espriella y posteriormente comenzaron a enfriarse, muchos precandidatos temen que si se decantan por uno de los dos lados antes de tiempo se les desdibuje la opción de ir en bloque.

El presidente quiere aliados

Los coqueteos del gobierno de De la Espriella a Creemos comenzaron poco después de que el nuevo presidente ganara las elecciones.

Tal como lo contó este diario el pasado 28 de septiembre, la invitación habría venido del mismo primer mandatario, quien desde antes de asumir el poder ya estaba alistándose para crear su propio partido político, que en julio vio la vida luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) le diera personería jurídica a Defensores de la Patria.

En los corrillos políticos de Bogotá trascendió que, además de Creemos, desde el partido del presidente también quieren contar con Salvación Nacional para hacer una amplia coalición de derecha que los afiance como una gran fuerza política en las elecciones del próximo año.

El lugar especial del movimiento del alcalde Federico Gutiérrez no es fortuito. En enero de este año, mucho antes de que De la Espriella empezara a despuntar como el favorito para derrotar a la continuidad del Pacto Histórico, Creemos fue uno de los primeros en apoyarlo y echarse al hombro su campaña en Antioquia.

La alianza iba por dos lados. Mientras De la Espriella se comprometía a impulsar las listas al Congreso de Creemos —que para ganar su personería jurídica necesitaba sumar por fuera de Antioquia—, Creemos se comprometía a posicionar a De la Espriella en Antioquia, en una jugada arriesgada por marcar distancia con el expresidente Álvaro Uribe.

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El movimiento tuvo un minucioso análisis interno. Muchas semanas antes de que se hiciera pública la alianza, en Creemos tenían sondeos y mediciones que les mostraban que la figura con más posibilidades de derrotar a Iván Cepeda era De la Espriella.

Asimismo, el movimiento comenzó a ver con preocupación las fisuras que se estaban produciendo en el Centro Democrático, que en su proceso de escoger candidato propio empezó a fracturarse internamente.

Si bien en la colectividad eran conscientes desde entonces de que el Centro Democrático tiene una base de votantes muy disciplinada en Antioquia, en sus discusiones privadas coincidían en que su necesidad en las elecciones era fortalecer las propias.

En medio del descrédito que golpeó a los partidos tradicionales —a los que muchos votantes castigaron por marcharle a la maquinaria del Gobierno Petro— Creemos vio su oportunidad de mostrarse y seducir a muchos de esos electores de derecha decepcionados.

Como ingrediente adicional, al interior del movimiento también existían sondeos que mostraban que, en algunos municipios, la imagen del expresidente Uribe no era tan importante y la de Federico Gutiérrez venía ganando terreno, lo que los motivó a ser más arriesgados.

A finales de enero, el partido presentó su alianza con De la Espriella en un evento en la Plaza Botero, en el que el hoy presidente compartió tarima con los integrantes de las listas a la Cámara y el Senado.

No obstante, los resultados fueron agridulces, pese a que De la Espriella sí logró barrer en Antioquia con 1,7 millones de votos en la primera vuelta y 2 millones en la segunda, como era el objetivo. Esto se debió a que Creemos no logró conseguir los apoyos suficientes para ganarse su personería jurídica: se quemó en Senado y solo logró dos curules en la Cámara por Antioquia.

Cálculos para estas elecciones

Para la contienda que se avecina, al interior de Creemos varias fuentes señalan que la principal meta del movimiento es lograr mantenerse en la Alcaldía de Medellín, no solamente para fortalecer sus bases en la ciudad, sino para garantizar la continuidad de gran parte de las obras que ya dejó iniciadas el alcalde Federico Gutiérrez y cuya culminación es clave para preservar su legado.

Aunque hasta hace varios meses había por lo menos siete precandidatos que ya habían manifestado su interés en ir por la Alcaldía, la lista se fue decantando y hoy quedan solamente dos: el concejal Andrés Felipe Tobón y el secretario de Seguridad, Manuel Villa Mejía.

Tanto Tobón como Villa tienen a su favor haber liderado el tema de la seguridad, una de las banderas de Gutiérrez durante sus dos periodos y que ocupan un eje programático central en Creemos.

De igual forma, cada uno a su manera, ha venido incrementando su presencia en la opinión pública.

Mientras Tobón ha liderado desde su curul discusiones como las modificaciones del POT (Plan de Ordenamiento Territorial) y en el final del gobierno Petro fue una de las voces más críticas de su política de Paz Urbana, Villa también ha redoblado sus esfuerzos por visibilizar su gestión.

Muestra de que para Creemos la prioridad es la Alcaldía, es que para la Gobernación por ahora no tiene nombres en el sonajero, aunque al interior del movimiento aclaran que tienen las puertas abiertas a participar o buscar alianzas.

La propuesta de De la Espriella ha puesto al movimiento de Gutiérrez a analizar muchos escenarios.

Uno de los que más genera preocupación entre muchos es que Creemos, desde que empezó a conformarse en la primera elección de Gutiérrez como alcalde, ha sido un movimiento disciplinado y muy selectivo con quienes recibe.

Pese a que –como cualquier gobierno– Gutiérrez no ha estado exento de polémicas en sus dos periodos, nunca ha tenido que lidiar con un escándalo de corrupción, ni expulsar a nadie que haya sido descubierto malversando recursos públicos. En el movimiento esto lo atribuyen a su selectividad con quienes recibe.

En caso de unirse a una colectividad más amplia, Creemos perdería esa autonomía.

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Otra variable importante es la independencia, porque Creemos pasaría de ser una colectividad autónoma para forjar sus propias alianzas, a estar supeditada a las estrategias que se tracen en esa gran coalición nacional que quiere formar De la Espriella.

En el caso de las elecciones territoriales, ese margen de maniobra es también clave para el movimiento, para tener libertad de cálculo en los diferentes municipios y subregiones, cada uno un universo aparte.

Bajo ese contexto es que Creemos también está tanteando el terreno para las próximas elecciones. Al interior del movimiento la mayoría coincide en que es fundamental que se armen alianzas y no han caído en varios guiños muy directos que se han hecho desde el Centro Democrático.

A finales de septiembre pasado, durante un evento realizado en Medellín, el expresidente Uribe señaló que si bien ese partido avanza en su proceso interno para definir candidatos a la Alcaldía de Medellín y Gobernación, los ungidos estarán abiertos a unirse a coaliciones. Un escenario de este tipo no es improbable, dado que mientras Creemos tiene su energía concentrada en la Alcaldía, el Centro Democrático tiene a la mayor parte de sus militantes concentrados en la Gobernación, en donde también quieren que el gobierno de Andrés Julián Rendón tenga continuidad.

“Aquí hay la voluntad de mantener y de proyectar esas coaliciones, manteniendo lo bueno y perfeccionando lo que haya que mejorar”, expresó el expresidente en aquel evento político.

Sin embargo, el camino para esa alianza tampoco es fácil en Antioquia, dado que las tensiones que se han producido en el nivel nacional, entre el uribismo y el nuevo gobierno, se han trasladado a la región.

Por ahora, el episodio que más retrató esa situación fue el ocurrido con el “fichaje” de la exconcejala Claudia Carrasquilla como viceministra de Defensa del nuevo gobierno.

La exfiscal, quien había hecho públicos sus deseos de aspirar a la Alcaldía de Medellín, fue invitada a hacer parte del Ministerio de Defensa, pero la exigencia de De la Espriella hacia ella fue que renunciara al Centro Democrático.

En este partido el episodio dejó el sinsabor de que estaba siendo sacada de la contienda del próximo año y las tensiones llegaron a tal punto que el presidente decidió echarse para atrás y permitirle llegar al gabinete sin que renunciara a su militancia política.

Si bien Carrasquilla fue despedida entre elogios y agradecimientos en el Concejo, especialmente de Creemos, en el Centro Democrático no fueron pocos los que tomaron con más suspicacia lo ocurrido y se preguntaron si alguien en Medellín habría impulsado esa solicitud en el nivel nacional.

Más allá de esos roces, que no serán menores en el camino de la conformación de un posible bloque, entre toda la derecha de Medellín y de Antioquia sigue pesando la fotografía de las elecciones de 2019, cuando Alfredo Ramos, entonces candidato del Centro Democrático, y Santiago Gómez, exsecretario de Gobierno de Federico Gutiérrez en su primer periodo, no se pusieron de acuerdo para armar coalición y se terminó imponiendo en las urnas Daniel Quintero.

Aunque para muchos el tema puede verse urgente, lo cierto es que al interior de Creemos varias fuentes señalan que no hay afán para precipitarse a tomar una decisión, que para muchos sería prematura en una campaña que apenas está calentando motores. En todo caso, el balón quedó en Medellín y muchos esperan inquietos cuál será el próximo movimiento.