Medellín

60 colegios de Medellín están en la mira por consumo de drogas

En Medellín el alto consumo de alcohol, cigarrillo, vapeadores y marihuana preocupa a las autoridades, es puerta de entrada a drogas más duras.

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La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.

12 de julio de 2026

Siendo apenas un adolescente, Andrés Arboleda probó la marihuana. Era tan cool, tan normal y natural que no vio lío en hacerlo. Es más, no quería sentirse diferente. Nunca imaginó que el viaje sería tan largo y con tiquete al infierno.

Luego de esa experiencia, con episodios amenizados por el alcohol, vinieron el perico, las pastillas psiquiátricas (pepas o ruedas, como se les conoce) y la estocada final, el bazuco.

“Estuve siete veces preso, con tres heridas de bala. Y nunca he sido una persona mala. Terminé viviendo en una olla del Barrio Antioquia. Mi familia me llevó a una comunidad terapéutica, estuve 18 meses. Fue difícil, porque no tuve su acompañamiento, nadie me creía”, dice Arboleda.

La historia de la manera como se llega a la drogadicción se repite una y otra vez. Pero según Arboleda y otros adictos en proceso de recuperación, lo más aterrador es que algunos consumos, como el de la marihuana y el alcohol, se han romantizado y hasta los niños ya lo hacen inducidos por los padres.

Según la secretaría de Salud de Medellín, los datos recientes, arrojados por la Encuesta de Salud Mental, el 77 % de personas en la ciudad tiene prevalencia de consumo de alcohol, es decir, alguna vez la ha hecho o lo hace regularmente. En el tabaco la cifra es del 32 % y los vapeadores del 8,9 %, este último con un crecimiento acelerado y sin control.

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“Esta es la puerta de entrada a otras dependencias. Las sustancias lícitas se convierten en el primer factor de riesgo, es sustancia de primer contacto”, dice Natalia López, secretaria de Salud.

Muestra del problema crítico que vive Medellín es el consumo de marihuana, la sustancia ilícita más apetecida y, en algunos casos, un paso previo al uso de otras como el bazuco o el tusi.

Además de la cantidad de personas adictas y una cifra oficial de más de 9.000 habitando las calles de Medellín —podrían ser cerca de 12.000—, según datos del colectivo Indi(gente), el consumo de drogas genera cada vez más intoxicaciones y daños graves a la salud.

“Las intoxicaciones aumentaron 18 % por consumo de sustancias psicoactivas. Son 596 casos este año, frente a 505 en 2025. El lugar de recurrencia más común es el hogar”, explica la secretaria.

El reflejo de la letalidad de las sustancias ilícitas que se están consumiendo en Medellín son los 26 casos graves con secuelas vasculares por tusi en lo corrido del año. Estas situaciones que han requerido hospitalización de mediana y alta complejidad. Uno, incluso, sufrió una amputación del pie izquierdo.

Estos efectos son generados por sustancias que se encuentran en el tusi, como ketamina, MDA, heroína, DOB y cafeína.

No obstante, López reitera que la ciudad cuenta con una Política pública de Salud Mental y Adicciones. En el marco de esta tiene una primera línea que es de consumo de sustacias psicoactivas y trastornos relacionados con estas.

La médica psiquiatra y profesora de la Universidad Remington, Maria Mercedes Uribe, explica que las sustacias psicoactivas deterioran la capacidad de decisión, al afectar la corteza prefrontal, que es lo que permite el control inhibitorio. Esto hace que al consumirla la persona quiera volverlo otra vez, sin reversa.

“Todas las sustancias tienen efectos neurobiológicos y generan neuroinflamación, neurotoxicidad. Esto se traduce en muerte neuronal”, afirma la doctora Uribe, y añade que “en las neuronas, aunque hay plasticidad, no hay regeneración, y que se genera el daño de manera permanente”.

“En la experiencia clínica que hemos tenido, vemos que el gran problema siguen siendo las sustancias legales: el alcohol, el cigarrillo; porque como siguen siendo normalizadas, son distribuidas en todas partes y los padres incentivan el consumo”, apunta.

La experta, coincide en que la puerta de entrada a la drogadicción son el alcohol y el cigarrillo, pero por su acceso fácil y precio económico la marihuana representa el riesgo mayor.

“No tiene control político o control legal, sigue siendo la sustancia de ingreso a la drogadicción. Y el hecho de que sea natural no significa que sea inocua”, asevera.

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Eric Yulián García es una de las personas que en Medellín más está luchando por combatir la drogadicción, desde un enfoque de enfermedad que debe ser tratada.

Acompaña principalmente a personas en situación de calle para que superen las adicciones y es enfático en pedir que la sociedad levante la voz sobre este fenómeno que sigue creciendo.

“La gente apenas levanta la mano o se preocupa cuando su hijo está iniciando en el mundo de las drogas. Esto puede tocar a cualquier familia. La droga está ahí, en la esquina de su casa, más cerca de lo que piensas. Quizás el próximo que puede estar en ese mundo sumergido puede ser alguien cercano a su hogar.”, sentencia.

Tanto García como Uribe coinciden en que los inicios en la experimentación de las drogas se están dando en los colegios y los hogares, bien sea por omisiones y desatención como por patrones de compartimento de los padres o compañeros.

Según el secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, las autoridades locales tienen identificados 60 colegios en la ciudad con indicios altos de consumos. Fueron priorizados para llegar inmediatamente a ellos.

Así mismo, Villa revela que la mitad de las llamadas de denuncia por consumo de estupefacientes se realizan el fin de semana. En total, en lo que va del año han sido 18.656 comunicaciones, principalmente, desde Belén, Centro y Doce de Octubre.

“A las drogas como el tusi ya no solo le meten ketamina sino heroína y está siendo letal. En las incautaciones encontramos que no se respeta la fórmula tradicional. Es mas adictivo, letal y rentabe para los criminales. Quien hoy compra una dosis de eso está comprando una lotería, no para ganarse un premio sino la muerte”, señala Villa.

Precisamente, la drogadicción ha hecho que Andrés Arboleda acaricie la muerte, vaya al infierno y vuelva a él.

“Regresé del exterior, perdí a mi pareja y regresé al bazuco, sentado en la glorieta de la Terminal del Sur, ocho días sin saber a dónde ir”, acota.

Ahora está limpio, recompuso su hogar, y con su fundación Destellos es testimonio de vida para ayudar a otros.

“Aquí he tenido a una hija de empresarios, una mujer preparada. Otra, que estuvo 5 años en la calle. Un muchacho barrista, que hoy está estudiando”, concluye.

¿Cuáles son las comunas de Medellín que más reportan consumo de estupefacientes?
De las 18.656 llamadas de denuncia recibidas en las líneas de emergencia en lo corrido de 2026, la mayoría de los reportes provienen de tres sectores específicos: Belén, el Centro (La Candelaria) y Doce de Octubre. La mitad de estas alertas ocurren durante los fines de semana.
¿Qué porcentaje de la población en Medellín consume alcohol, tabaco y vapeadores?
Vapeadores: Alcanza un 8,9 % con un crecimiento acelerado, descontrolado y preocupante en menores de edad.
¿Cómo afecta el consumo de drogas al cerebro de manera permanente?
La psiquiatra María Mercedes Uribe explica que las sustancias psicoactivas afectan directamente la corteza prefrontal del cerebro, deteriorando la capacidad de decisión y el control inhibitorio. Esto genera neuroinflamación y neurotoxicidad que se traduce en muerte neuronal permanente, ya que las neuronas dañadas no se regeneran.